Pese al frío, las lluvias intermitentes y un circuito exigente, la competencia convirtió a la “Ciudad Jardín” en una verdadera fiesta del deporte. Hubo emoción, sacrificio y atletas de todo el país.
La quinta edición de los 21K Yerba Buena volvió a demostrar por qué ya se consolidó como una de las competencias más convocantes del norte argentino. Ni las bajas temperaturas, ni el cielo gris, ni la lluvia lograron apagar el entusiasmo de miles de corredores que este domingo coparon las calles de la “Ciudad Jardín” para participar de una jornada marcada por el esfuerzo, la emoción y las historias personales detrás de cada atleta.
Desde las primeras horas de la mañana, Yerba Buena cambió completamente su ritmo habitual. Las avenidas y calles dejaron atrás el tránsito cotidiano para transformarse en un enorme circuito deportivo repleto de corredores realizando precalentamientos, familias alentando desde las veredas y grupos de amigos inmortalizando el momento con fotografías antes de la largada.
La competencia reunió participantes de distintas provincias como Tucumán, Santiago del Estero, Jujuy, Catamarca, Río Negro y Buenos Aires, ratificando el crecimiento de una prueba que ya se instaló en el calendario runner nacional. Esta edición presentó además un novedoso sistema de corrales diferenciados según los tiempos estimados de cada atleta, lo que permitió una salida más ordenada y fluida tanto para los competidores amateurs como para los de alto rendimiento.
A las 8 comenzó la media maratón de 21 kilómetros y media hora después se largó la prueba de 10K. A partir de allí, Yerba Buena se convirtió en un extenso corredor de aliento. Vecinos y familiares acompañaron durante gran parte del recorrido, refugiados bajo paraguas y con mates en mano, mientras alentaban a cada corredor leyendo los nombres de los dorsales o mostrando carteles con mensajes de apoyo.
Uno de los tramos más exigentes volvió a ser Horco Molle, donde las subidas, el asfalto mojado y el barro obligaron a los atletas a administrar energías. Algunos buscaban sostener el ritmo competitivo; otros simplemente luchaban por cumplir el objetivo de cruzar la meta. Las zapatillas embarradas, la ropa empapada y el cansancio físico quedaron en un segundo plano cuando apareció el arco final y el cronómetro se detuvo.
La llegada volvió a regalar algunas de las imágenes más emotivas de toda la jornada: abrazos interminables, lágrimas, selfies familiares y corredores arrodillados sobre el asfalto intentando recuperar el aire después de completar el desafío.
En los 21 kilómetros masculinos, el tucumano Arón Quiroga se quedó con el triunfo tras registrar un tiempo de 1h 06′ 17». El podio lo completaron Alexis Corrias, de Río Negro, y el jujeño Miguel Maza. En mujeres, la santiagueña Gisela Díaz fue la más rápida con un tiempo de 1h 23′ 33», seguida por Nadine Vilca y la tucumana Agustina Landers.
En los 10K femeninos, una de las grandes protagonistas fue la concepcionense Valentina Velardez. La joven de 19 años llegó atravesando uno de los mejores momentos de su carrera luego de haberse consagrado bicampeona argentina en 5.000 metros y conseguir la marca mínima para representar al país en el Iberoamericano de Lima.
“Vine más a disfrutar y a ver qué salía. El circuito es muy lindo y la organización siempre se vive muy bien”, expresó tras quedarse con la victoria. Además, contó que actualmente busca reunir fondos para poder viajar a competir internacionalmente.
Entre los hombres, el santiagueño Mauricio Garzón se impuso en los 10K luego de una intensa disputa con el tucumano Rodrigo Godino. Mauro Neri completó el podio. “Es una carrera hermosa y muy desafiante. Las subidas fueron duras porque nosotros entrenamos más en llano”, comentó Garzón después de la competencia.
Con el correr de las horas, la lluvia siguió apareciendo de manera intermitente sobre Yerba Buena, aunque a esa altura ya nadie parecía prestarle atención. La verdadera imagen del día estaba en las medallas colgadas al cuello, en las sonrisas agotadas y en los cientos de corredores que celebraban haber cumplido un objetivo personal.