El cineasta tucumano, Luis Sampieri, estrenará este jueves en Buenos Aires, un drama inspirado en hechos reales. Mirá el trailer.
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Luis Sampieri, cineasta tucumano, estrenará este jueves en Buenos Aires, un largometraje donde expone la decandecia moral y la violencia de las clases altas tucumanas.
"La Hija", esta inspirado en un hecho real que lo marcó desde su infancia, en donde revela los lazos siniestros que unen a una familia donde reina el silencio cómplice y temeroso frente a la violencia implícita y explícita, donde la hipocresía es la forma habitual de comunicarse, y donde el odio de clase y el desprecio hacia los humildes se manifiesta en el trato que tienen con su empleada doméstica.
En el film, que es protagonizado por Harry Havilio, Daniel Elías, Santiago Paz Posse, Gloria Berbuc y Carolina Paz, el cineasta encierra a los miembros de la familia Amado durante todo un fin de semana y los hace convivir -muy a su pesar- en la vieja y alicaída casona familiar ubicada en las sierras, en las afueras de la capital tucumana.
Este largometraje es el tercero realizado por el tucumano, ya que con anterioridad había trabajado en "Cabecita rubia" y "Fin", esta última película grabada en España.
¿Cuál fue el disparador para la película?
Luis Sampieri: Estaba viviendo en España y quería volver a filmar en Argentina. En 2010 estaba presentando "Fin" en el Festival de Berlín y aunque la película era española me sentí más arropado por el Incaa en el festival. Sentí que aquí se seguía haciendo cine con más pasión y determinación que en otros países. La gente del Incaa me animó a presentar un proyecto nuevo en el país. Sirva esto para recalcar la función del Incaa, ya que en estos momentos hay personas que critican, sin ningún conocimiento, su desempeño no sólo en el país sino en el exterior. Nuestro instituto es de los mejores del mundo, su presupuesto es ínfimo comparado con otros y su repercusión en el exterior es excelente.
¿Hubo alguna historia similar que te haya inspirado?
LS: El hecho que cuenta la película lo tengo grabado en la retina desde mi niñez ya que, durante una reunión familiar, en casa de mis tíos, la empleada de la casa fue a arrojar un bebé al inodoro mientras todos estábamos cenando. Fue algo impactante para mí y nunca me lo quité de la cabeza. Dominga, como se llamaba la empleada, tenía oculto su embarazo y tomó por sorpresa a todos los comensales. ¿Qué llevoó a esa pobre chica a tomar tan drástica determinación en medio de la reunión? Yo lo tengo claro, alguien de la familia era el padre e intentaba ponerlo al descubierto en medio de semejante hecatombe.
¿Por qué te interesaba adentrarte en el núcleo de una familia de clase alta tucumana y mostrar su hipocresía?
LS: La hipocresía alimenta la propia existencia de la clase alta. Sin ella no sería lo mismo. Y es muy cinematográfica. Por eso quería contarla con el telón de fondo de lo que sucede con Dominga. Lo mismo sucede a diario en cualquier parte del mundo, lo que pasa que yo nací en Tucumán y tengo los referentes de aquí. Sin embargo, mi intención en ningún momento fue juzgarlos ni nada por el estilo.
¿Hay de alguna forma un paralelismo con las clases altas en Tucumán?
LS: Más de uno se sentirá reflejado. Pero eso para mí no es lo importante. Lo que me interesa es cómo disfrazamos la mierda permanentemente. "Nosotros no somos esa clase de gente" oí decir en voz baja durante un pase de la película en Tucumán. Yo respondería que esa gente representa a gran parte de la sociedad, más de lo que imaginamos. Una sociedad que quiere ser algo que ya no podrá ser. Que vive de triunfos pasados y los saca a la luz para disfrazar la carencia. Una sociedad que no quiere mirarse al espejo.
Pero esa forma de ser y vivir no es exclusivamente tucumana...
LS: Sin dudas, yo no puedo aseverar que el devenir de estas personas retratadas en el film sea solamente reflejo de la sociedad tucumana. Tranquilamente podría ocurrir lo mismo en medio de la sociedad porteña o catalana. Las camisas polo color rosa, los mocasines marrones o los pantalones color mostaza se utilizan en muchas más partes del mundo. Estas personas, que si bien tienen el acervo y la tonada norestina, están reflejando también a otras de disímiles latitudes.
¿Toda esa violencia doméstica y machista está presente en algunos sectores de la sociedad tucumana?
LS: La violencia es el ADN de Tucumán. Nada se expresa en la provincia sin que tenga algún atisbo de violencia ya sea verbal o física. En Tucumán se da una fuerte impronta de violencia en toda la sociedad. El estandarte del macho está bien representado en todos los estratos sociales desde el pobre al rico. Representado en las relaciones de los hombres con las mujeres, y a su vez en las relaciones de pareja en donde más que parejas son pequeñas sociedades por conveniencia. Eso se manifiesta en la película, ya que, aunque se están jodiendo entre ellos con engaños entre los hermanos o parejas lo que más les importa en sí es el dinero. El dinero para poder ir de viajes o cambiar de camioneta.
Como decía antes, ¿esto también podría ser pensado para toda la sociedad?
LS: Sí, de hecho, me gustaría sacar un poco el enfoque en "lo tucumano", ya que si miramos un poco más a fondo es también un reflejo de la sociedad argentina en sí. Los valores que privan son el "viajecito" o la "chata" nueva que podés comprarte. En el caso de nuestros protagonistas, apenas les alcanza para una usada, por eso el detalle en remarcarlo…si hasta le comen el asado a la empleada cuando ella está pariendo. Esos detalles son los que más me interesan a la hora de mostrar en la película, no la gran trama. (TELAM)