EL ÚLTIMO BRINDIS

La vida sin Lisandro: el día después de los mozos históricos del bar notable

Después de trabajar 15 años juntos, Carlos Carrasco y Pedro Sánchez también despiden al bastión cultural. ¿Qué harán ahora que colgaron el moño?

01 Nov 2017 - 21:27

Pedro Sánchez y Carlos Carrasco: "El día del cierre los clientes nos pedían fotos".

Carlos Carrasco (53) y Pedro Sánchez (50) están en sus casas un miércoles a la noche. Y están raros. Hace 15 años, Lisandro unió a los mozos históricos del bar notable de Tucumán. Y hoy, el día después del cierre, el moño del uniforme quedó guardado.

"Y aquí andamos... Con una mezcla de sensaciones, para qué negarlo. Vivimos más tiempo en nuestra segunda casa que con nuestras familias. Ahora estoy comiendo con mis chicos, sólo los lunes compartimos, nuestro día de descanso. Así que sí, así estamos: raros", asume Carlos, desde su casa en el barrio Santa Teresita, perteneciente a San Cayetano.

"Es un 50 y 50 de emociones: durante estos años no hubo cumpleaños familiares, casamientos, Día del Padre, Día de la Madre... Siempre fueron los días que más se trabajaron. Pero como lo que vivimos estas últimas noches, nunca. La noche del lunes, antes del cierre, nos desbordó a todos: Lucho Hoyos, Juan Falú y Mano e Mono tocaron para nosotros, la nieta de los dueños nos servía... Por una noche, nos vestimos de elegante sport, y ya nos emocionamos para la última foto", agrega Pedro, rumbo a su casa en el barrio José Hernández, tampoco sin entender mucho la vida sin Lisandro.

El cierre del bar anclado en 25 de Mayo al 400 desde 1985 fue histórico: una hora antes de que abriera sus puertas por última vez, ya había gente. Y la cocina, desbordada, apagó las hornallas a la medianoche. "La gente se sacaba fotos con nosotros. Don Carlos y Doña Margot estaban muy emocionados. Todos... Hubo muchas lágrimas. Y ahora se me quiebra la voz", agrega Sánchez, quien compartió pedido a pedido, propina a propina, los días y las noches junto a Carrasco.

"Todo es tan raro que no pasó un día y ya nos extrañamos. El domingo vamos a hacer un asado, un brindis con los compañeros. Con Pedro cosechamos una amistad sin igual. Después de las noches con más trabajo, a pesar de la hora, nos íbamos a tomar algo para despejar. Lisandro marca una etapa hermosa en nuestras vidas: yo cuando llegué no tenía nada, un terreno pelado. En estos 15 años, al igual que Pedrito, pudimos construir nuestras casas, comprar el auto, criar a los hijos, fuerte", se despide Carlos.

Y Pedro despeja una duda sobre el futuro incierto tras el cierre del bastión cultural que albergó a los más grandes artistas de Latinoamérica que arribaron a Tucumán: "Lucho Hoyos, Falú, Víctor Heredia, actores que no conocíamos, Abel Pintos, un sinfín de nombres eterno. Ahora será otra cosa: creemos que los nuevos dueños abrirán un local con sanguchería y cafetería a principios de diciembre. Ojalá que volvamos a trabajar juntos con Carlos. Ojalá se dé y nos contraten de nuevo. Ya les dejamos nuestros currículums".



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