El artista es autor de murales dispersos por toda la ciudad y hasta el miércoles se puede visitar su muestra en la FET.
Obra de Aníbal Férnandez.
“Cuando no estoy pintando siento que no soy yo”, afirma el pintor Aníbal Fernández. El artista plástico distribuye su trabajo entre el muralismo y las obras en bastidor. “Un mismo tema puede ser visto en chico y en grande, causan sensaciones distintas pese a abordar el mismo tema”.
Sus trabajos pueden ser vistos en la muestra que permanece hasta el miércoles en la Federación Económica (San Martín 427). Consta con 30 obras pertenecientes a diversas series que el artista ha realizado en diferentes momentos. Entre las técnicas trabajadas se puede observar el óleo, acrílico y la pintura a la cafeína.
También se puede ver sus obras en las paredes y monumentos de la provincia: en la Casa Belgraniana (Bernabe
Aráoz 681) pintó un mural de 30 metros de largo, en el túnel de calle Córdoba pintó 200 metros entre ambas paredes, también en el Cementerio del Oeste y recientemente inauguró otro en el Hospital Padilla. “Un mural es la pintura que sale para todos, es el arte en la calle”, explica Fernández sobre el muralismo.
El artista hace mucho hincapié en la forma en la que el espectador se acerca a una obra y la observa: “No hay que entender, hay que dejarse llevar con la obra para esto uno tiene que tener la mente y el espíritu abierto”.
Su obra también está planteada de forma que no cierre sentidos y deje elementos librados a la interpretación del espectador. “Es difícil explicar una pintura, uno vive el cuadro”, afirma. En el juego de dejarse llevar por la creación esta lo inesperado: “siempre aparecen símbolos que uno a lo mejor no busca”.
Para Aníbal Fernández es igual de importante la temática que la puesta en práctica. “Asocio la pintura con el jazz, ese juego entre conocer los recursos y la posibilidad de improvisar en el camino”, reflexiona.
El poder llevar todas la idea a la práctica se corresponde con un intenso cronograma de trabajo en el que influye la pasión por la imagen y la disciplina a la hora de producir: “esto no es como un trabajo en el que uno se toma días, tiene entrada y salida”.
Aníbal Fernández se permite experimentar con las temáticas, los tamaños y técnicas pero hay algo que es irrenunciable: la libertad. “Siempre que se pueda mantener la libertad interior va estar lo grandioso de la pintura”, concluye.