El año cierra con un saldo positivo en la producción cultural de la provincia con una camada de artistas jóvenes que se apropiaron de la escena.
Foto de Colirio Pa Que Vean.
Pese a ser un año complicado dentro del contexto nacional, 2017 fue una año de intensa producción en las diversas ramas del arte tucumano. La subejecución de muchos programas nacionales y la falta de incentivo provincial en el sector obligaron a los artistas a sacar su costado más creativo para encarar nuevas producciones sin bajar la calidad de las propuestas.
Este año terminaron de explotar diferentes proyectos que se fueron gestando desde hace un tiempo y en 2017 florecieron en todo su esplendor. Lo más importante es que se formaron escenas jóvenes que se apuntalaron entre sí de forma coherente y cohesiva. Dando una grupalidad, que de alguna forma, subsanó la ausencia estatal.
Dentro de lo que es la escena musical de la provincial muchas bandas presentaron su disco con gran repercusión local y nacional. Los más destacado fue Senegal Grindcore Mafia que grabó “Ido y Lucido”, su segundo disco, con un financiamiento a base de su público y poniendo una vara muy alta en lo que refiere a profesionalización del trabajo. El resultado quedó a la vista: fue mencionado disco del año por muchos críticos de la prensa especializada a nivel nacional. Otro trabajo con importante producción y gran repercusión fue “Chango Solo” de Manu Sija.
El debut de Sipeganboys con su disco “Atlas” demostró que todavía hay lugar para el rock de guitarras en una época en la que domina el pop. Sus shows, siempre llenos, lo demostraron. Otras bandas como El Estúpido Martes Sangriento y Roadie dejaron las bases sentadas para que el año próximo salga su primer disco. Mención, aparte para las bandas como La Luzbel y Estación Experimental que volvieron al ruedo editando su disco.
Uno de los cambios importantes que se vivió este año fue la toma de conciencia en que es necesario dividir y profesionalizar el trabajo. Entender que a la música también la hacen sonidistas, productores, agentes de prensa y gestores.
El cine fue un sector que este año vio explotar de repente diez años de trabajo silencioso. En la provincia se trabajó en más de 20 proyectos audiovisuales, teniendo en cuenta cortometrajes, largometrajes y producción de series. Entre estos proyectos se incluye la vuelta de uno de los realizadores más importantes del cine tucumano para rodar en la provincia: Agustín Toscano con “El Moto Arrebatador”.
El cine tucumano no solo creció en producción, sino también en estructura. Se fortalecieron los festivales "Tucumán Cine", "Cine de Las Yungas" y se sumó uno para incentivar a los estudiantes secundarios en Concepción. Sumado a la puja por la sanción de la “Ley Provincial del Audiovisual” impulsada por la organización Tucumán Audiovisual.
El teatro, una disciplina que nos tiene acostumbrado a una gran efervescencia, vió como la camada de actores y directores sub 30 se puso en el centro de la escena. Esta irrupción de los jóvenes se expresó en el abordaje de nuevas concepciones de teatro en escena, tratamientos del espacio y elección de diversas temáticas. Esto pudo verse en los ganadores de la Fiesta Provincial del Teatro con las obras “Que Pase Algo” del Negro Prina y “El Circo de Marsilli” de Gonzalo Velíz.
Hubo muchos directores debutantes con una buena recepción del público como el caso de Ezequiel Martínez con “Lxs ultimxs”, Tatiana Luján Valdez con “La Celebración” y “Lisa y las fotos” de Flavia Rodríguez, por mencionar algunas.
Aparecieron novedosas propuestas como las de Guillermo Katz, quien trabajó sobre temáticas de diversidad de género en “Textos Putxs". La obra de teatro popular “Argentina, por el amor de una mujer” de Ezequiel Nasci recorrió las plazas de la provincia con una muy buena recepción. “El Atlas de Yukuman”, coordinado, entre otras, por Marina Rozenvaig, fue una obra abierta de teatro experiencia, que buscó romper con la autoría, y al contrario, construir un mapa subjetivo de Tucumán entre los presentes, en distintas casas de la provincia.
Una de las escenas que más alejada se encuentra del consumo popular es la literaria. Este año surgieron nuevas editoriales como “Monoambiente” y el apuntalamiento de otras como “Minibus”. La realización de la tercera edición del Festival Internacional de Literatura de Tucumán fue un espacio que tuvo en el centro a muchos autores de la provincia, no solo las destacadas visitas. Esta actividad pujante llegó al primer plano nacional de la mano de autores como Máximo Chein y Diego Erlán.
Resumiendo estas cuatro vertientes podemos ver que la actividad cultural en Tucumán este año vio madurar de forma conjunta el trabajo de muchos años de sus actores. Formando una escena con características propias, que se proyecta a nivel nacional y está cada vez más cerca de ser una industria que le permite vivir de ella a quienes la forman.