Gonzalo Véliz tiene la flecha del amor preparada para sorprender a tu pareja el 14 de febrero: "Es mucho más que una fecha comercial". ¿Quiénes lo contratan y qué le piden?
"Pensemos en el amor", dice Gonzalo Véliz, el Cupido de Tucumán.
Todo empezó hace unos años cuando Gonzalo Véliz, actor, director y dramaturgo tucumano, recibió el llamado desesperado del amigo de una amiga, quien sin mediar palabras lo convocó a tomar un café en una Refinor. Le dijo: "¿Vos sos actor? ¿Sí? Bueno, necesito un cura. Tengo que casarme sí o sí, pero no me salen los papeles del divorcio de mi primer matrimonio. Amo a mi mujer. Mi suegro me puso los puntos. ¿Podés hacer de cura?".
Acto seguido, se abrió el telón en un salón de fiestas en El Cadillal, donde Gonzalo
Véliz ya era el padre Esteban: "Conseguí una camisa negra, el pantalón, tenía el pelo largo, me lo até, y transpiraba desde la nuca hasta la espalda. Nunca estuve tan nervioso. Los casé y le pedí al novio que me sacaran de ahí. Me llevó el cuñado... Experto en Teología de la UNSTA. No me olvido más".
Luego de la ovación de pie de los testigos del casorio, Véliz se sacó la sotana de encima, pero no la obsesión de unir, mantener y reparar corazones de cara al 14 de febrero, al que en este sencillo acto pasaremos a tucumanizarlo un poco y lo denominaremos como El San Valentín y no viene en botella ni es lacrado. "Así es, soy el Cupido de Tucumán", asume Véliz.
"Todo por amor. Este 14 de febrero hacé llegar tu regalo de una manera original y teatral. Entrego tu ramo de flores, desayuno, canto serenatas, recito poemas a la persona amada. No dudes en llamarme. Cupido a domicilio. Lo peor que nos puede pasar es perder la sensibilidad. 3814784947", dice el afiche pegado en las calles a los cuales periodista de eltucumano.com y otros mortales están interesados en contratar el servicio.
"Me llamás vos y yo te pregunto qué le gusta a tu pareja. Voy en bici o en auto, llego a su casa o al trabajo, y con todo el respeto del mundo me presento. Si le gusta la frase de una canción, voy con el cartel preparado, le toco el timbre, pongo la música en los parlantes portátiles que cargo y mientras le canto explota una bomba de papelitos de colores", ejemplifica Véliz, quien en abril montará Rotos de Amor, la obra de Rafael Bruza en el Virla.
De vuelta al día que mantiene en vilo a nuestras parejas, el Cupido de Tucumán cuenta que hasta el momento las chicas son más las que se preparan para sorprender a su novios, mientras que los muchachos se declaran medio manú (o mamilas) para cuestiones del amor. "Sí, las chicas van más al frente. Acaban de llamarme: ella me encargó que lo sorprenda a su novio. El muchacho trabaja como repositor en un supermercado. Así que voy a aparecer con un ramo de 12 rosas rojas al trabajo. Va a ser divertido".
Mientras se preparan las cargadas (sanas, claro) en las góndolas del supermercado, Gonzalo cuenta otra variante que es furor entre las damas: "Tengo un proyector portátil, utilizo la fachada de la casa como pantalla y proyecto fotos de la pareja mientras suena música y hago el doblaje de la canción elegida. Para eso estoy a disposición de las parejas que requieran mis servicios, que tienen un piso de 200 pesos. Son momentos únicos para la pareja y muy importantes para mí. Hay que intervenir el amor, hay que salvarlo, hay que hacer arte con el amor, es mucho más que una fecha comercial", cierra Véliz, que afila las flechas del amor. Y dispara directo a tu corazón. Directo a tu corazón, bebé.