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La bailarina tucumana que enamora en Nueva York

Alejandra De Amicis tiene 21 años y forma parte del “New York Dance Project”. Sueña con bailar por el mundo y regresar a la provincia a enseñar lo aprendido.

27 Feb 2019 - 12:16

PRODUCCIÓN. En su última visita a la provincia, Alejandra hizo una sesión de fotos en las calles de Yerba Buena. Foto de Martín Carabajal.

Dulce de leche, empanadas, amigos y domingos en familia. Esas son las cuatro cosas de Tucumán que hacen suspirar a la distancia a Alejandra De Amicis, una bailarina de ballet de 21 años que dio sus primeros pasos en la escuela Reginato, de nuestra provincia, y que actualmente forma parte del “New York Dance Project”, una compañía de baile relativamente joven y con mucha proyección.

Menor de tres hermanos, “Ale” comenzó a bailar junto a sus compañeras de escuela, en la primaria. “Éramos un grupito, después las chicas empezaron a dejar y yo me quedé, seguí y empecé a darme cuenta que me gustaba mucho, y que me preocupaba mucho por mejorar, por resolver mejor los pasos o demostrarlos mejor”, confiesa ahora en diálogo con eltucumano.com.

“Y cuando me tocaba bailar en las funciones, era algo que llenaba el alma y que completaba todo ese proceso de preparación y aprendizaje”, agrega.


Así fue creciendo en el arte de la danza, hasta conseguir su primera oportunidad en el Ballet Estable de la provincia que dirige Mercedes De Chazal. Corría el año 2015 y ella tenía tan solo 18. “Fue un contrato de tres meses, que luego me lo renovaron varias veces, y así seguí formando parte, hasta que en 2016 me postulé para una beca de estudio en Estados Unidos”, recuerda.

Su nombre fue el elegido por el ministerio de Cultura de la Nación, junto al Fondo Nacional de las Artes y la comisión Fulbright, y así llegó el momento de armar las valijas para instalarse en la gran manzana. “Me hicieron una serie de entrevistas, todo en inglés, fui pasando distintas etapas, y finalmente gané la beca. En diciembre de 2017 llegué a Estados Unidos y empecé una etapa que todavía no deja de asombrarme”, explica.

Al momento de esta charla, Tucumán se cocina a fuego lento con una sensación térmica de 45 grados. En su habitación en Estados Unidos, Alejandra pide unos segundos de espera para poder ponerse un abrigo. El termómetro marca dos grados y la proyección es que seguirá bajando en los próximos minutos.

“Cuando empecé a vivir acá me di cuenta que el mundo es muy grande, y que aunque Tucumán tiene un muy buen nivel y excelentes profesionales, no se puede ver con claridad todas las oportunidades que hay. Los jóvenes que ahora están estudiando danza en la provincia tienen muchas chances afuera, pero lo que yo siento es que no saben que existe un afuera”, reflexiona.


La beca de seis meses llegó a su final a mediados del año pasado, y fue hora de volver a casa. Sin embargo, fue tiempo suficiente para que Alejandra pueda demostrar sus habilidades, enamorar con su pasión y encanto, y recibir nuevas propuestas laborales. “Así surgió esto de venir al New York Dance Project, por intermedio de gente que había conocido y que me citó para ofrecerme esta oportunidad. Estoy muy feliz y soy consciente que soy una afortunada. Tener un trabajo, hacer lo que te gusta y recibir un salario a partir de ellos es algo que muy pocas personas pueden hacer”, se sincera.

Y por eso, sueña con seguir progresando. “Esta es una actividad en la que tenes que buscar la perfección todo el tiempo, y saber que nunca la vas a alcanzar. Tenes que ir por más siempre, buscar que cada vez tengan más limpieza los movimientos y no distraerte, disfrutar lo que tenes, pero siempre buscando más”, piensa.

Aunque no sabe cómo será su futuro, Alejandra se imagina viajando y bailando, aprendiendo y conociendo, hasta que llegue la hora de volver. “Me gustaría en un futuro poder entregar todo lo aprendido, para eso es que estoy haciendo esto también, no solo para mí, sino también para volver y poder darle esto a la provincia, poder mostrar que existe un afuera y que Tucumán tiene las condiciones para exportar sus talentos, llevar chicos a trabajar profesionalmente en el exterior”.

Pero para ese momento, claro está, todavía falta. “Me gustaría volver y echar raíces, pero actualmente estoy descubriéndome a mi misma y a la danza, y quiero ver hasta dónde puedo llegar”.

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