Historias de acá

“Ojalá la filosofía me ayude a vencer el miedo a crecer”

El adolescente tucumano Jonás Flores fue invitado por el filósofo Darío Sztajnszrajber a presenciar el show que brindó en la provincia. Jonás tiene 14 años, vive en el barrio 11 de marzo y busca superarse día a día a través de la filosofía. Su vida y su encuentro con el famoso divulgador.

03 Sep 2019 - 23:17

Jonás junto al famoso filósofo.

Jonás Flores tiene 14 años y rostro de niño, aunque su altura y la profundidad  de sus palabras lo desmientan. Es hincha de Atlético, pero su héroe no es “El Pulga” Rodríguez, ni algún otro futbolista decano ni de otro equipo. Tampoco es fanático de alguna estrella del pop o del trap. Su referente es un filósofo. Pero no uno de esos sofistas ancianos, calvos y barbudos con el gesto adusto petrificado en el mármol. Tiene 51 años, el pelo largo recogido en una cola de caballo, sale en televisión, llena teatros y usa remeras de bandas de rock; como la de Red Hot Chili Peppers que lució  el último jueves en el comedor Santos Discépolo donde estuvo brindando una charla. De ser una figura del fútbol, su apellido sería imposible de corear en las tribunas: Darío Sztajnszrajber es el divulgador de apellido impronunciable que ha hecho de la filosofía un conocimiento accesible a todos a través de las pantallas.  Aunque no cree en idolatrías, Jonás lo admira y soñaba con escucharlo en vivo algún día: “No soy de ver a las personas como ídolos, de idealizarlas, pero a Darío lo admiro mucho. Me gusta la energía que tiene. Generalmente, los filósofos son muy aburridos, pero Darío enseña filosofía de otra manera”. 

El primer encuentro de Jonás con el pensamiento filosófico fue a fines de 2017 cuando empezó a ver la serie Merlí. En la ficción, un profesor de filosofía repasa las teorías de los grandes pensadores y estimula a sus alumnos a pensar libremente.  “Lo que me sorprendió es la forma en que el protagonista se cuestiona. Él dice que la filosofía es cuestionar las mentiras que nos venden como verdad y cuando dijo eso a mí me hizo un clic en la cabeza. Desde entonces intento ver las cosas de otra manera”, cuenta el adolescente. Esa manera de ver el mundo, él la trasladó a las clases de lengua de la Escuela de Agricultura y Sacarotecnia de la UNT donde cursa tercer año. Si el tema que trataba la profesora era la discriminación o la violencia, él procuraba ponerse tanto en el lugar de la víctima como del victimario. Siempre hay más de una manera de ver y pensar la realidad, advierte. Después, conoció los programas que conduce Sztajnszrajber y comenzó a seguirlo. 

Jonás vive junto a sus padres y sus cuatro hermanos en el barrio Once de Marzo. Según cuenta Mónica Rodríguez, su mamá, Darío Sztajnszrajber llegó por primera vez a su casa hace más de cuatro años cuando los beneficiarios de la Asignación Universal por Hijo (AUH) recibieron las antenas de la Televisión Digital Abierta. A partir de entonces, Mónica empezó a ver por canal Encuentro el programa “Mentira la verdad” que conducía el filósofo. Primero, junto a su hijo mayor Tomás. Luego, se sumaría Jonás a esas reuniones familiares alrededor del televisor. Cuando supo que Sztajnszrajber llegaba la semana pasada a Tucumán para presentar el espectáculo  “Salir de la caverna” en el teatro Mercedes Sosa, Mónica le escribió a través de Facebook para contarle de la admiración que su hijo siente por él. Sin dudarlo, el filósofo les regaló dos entradas para la presentación del jueves por la noche. Así, Jonás lo escucharía por primera vez en vivo y en directo.

Lejos de ser un alumno modelo, Jonás reconoce que tiene problemas en la escuela. “Soy muy mal alumno, la única materia en la que me va bien es Lengua y Literatura; es la única que me llama la atención. Si bien no profundizamos tanto en la filosofía, si vemos un poco de eso. Ahí te piden tu opinión; tu punto de vista y yo pienso y escribo”, explica el adolescente que encontró en la filosofía no sólo una asignatura que le gusta, sino una nueva manera de encarar los problemas de su vida cotidiana: “Siempre le busco la solución a todo y, si no encuentro la solución, me bajoneo mucho. Hay una cosa que todavía sigo pensando: si debo pensar en el presente o en el futuro. El mañana es un misterio y, si yo no sé qué pasará, me da mucho miedo. No sé qué hacer, tengo miedo de no saber cuidarme a mí mismo, tengo miedo de no saber estudiar, de ser responsable. Mi mayor miedo es crecer. Creo que la filosofía me ayuda en el día en el día, la filosofía me ayuda mucho. Cuando mis compañeros me piden ayuda y me hablan de sus problemas, la filosofía me ayuda a aconsejarlos”. Jonás habla con timidez, con tono bajo, pero cada una de sus palabras tiene el peso y la profundidad de las palabras que son muy bien pensadas antes de ser dichas. 

“Ojalá la filosofía me ayude a vencer el miedo a crecer”, reflexiona. En su atribulada vida de adolescente, Jonás encontró en la filosofía un refugio; una manera de pensar la realidad que lo rodea y de pensarse a sí mismo. De ahí sus ganas de escuchar a Sztajnszrajber y de ver en persona al filósofo que conoció por la tele: “Espero aprender más de él, conocer cómo piensa”. Por eso se ha llegado esta tarde al comedor Santos Discépolo junto a su madre para escuchar a la persona que admira y que finalmente cumplirá el sueño de conocer en persona. 

Después de la charla de esa tarde, Jonás fue a la noche al espectáculo que el filósofo dio en el teatro Mercedes Sosa. “Superó totalmente mis expectativas. Con la buena onda que él le puso, no parecía una clase de filosofía, parecía una conversación como cualquier otra”, comenta. Según explica, disfrutó más del show de la noche donde expuso sobretodo acerca de filosofía existencial y no tanto sobre ideas políticas como en la charla de la tarde: “A mí me gusta más la filosofía existencial y no la política. Sé que se relacionan mucho, pero me gustan más las preguntas existenciales porque no tienen una respuesta fácil: Qué, cómo y para qué”.

Las ideas, las preguntas, los cuestionamientos todavía giran en su cabeza: “Me he quedado pensando en el mito de la caverna. Me dejó pensando en que nuestra realidad puede ser más de lo que vemos. Mi realidad es mi familia, mi casa, pero puedo ver más allá, expandir mi realidad. Cuando terminó me dije a mi mismo: menos mal que me cuestiono las cosas. Gracias a cuestionar las mentiras que nos venden como verdad he conocido la filosofía. Todos cuestionamos, pero no todos lo hacemos de la misma manera”. 

Jonás piensa y, al igual que los sofismas que salen de boca de los filósofos, sus palabras invitan a pensar con él.


La repolitización general de la existencia

En las mesas del comedor popular Santos Discépolo circulan los mates, facturas, tortillas y pastafloras. Los rayos de sol se cuelan por la celosía, justo en el medio del salón colmado de gente. Algunos se han hecho su lugar en el piso y en la escalera. Nadie se quiere perder las palabras de Darío Sztajnszrajber y la densidad de las ideas que transmiten. Están presentes distintos referentes del peronismo tucumano como la secretaria de Gobierno de la Provincia, Carolina Vargas Aignasse, y el candidato a diputado Mario Leito, jóvenes y viejos militantes que reciben al filósofo cantando a coro “Vamos a volver”. Darío toma la palabra mientras una bola de espejos y luces de boliche iluminan el escenario. Durante casi una hora, su charla dejará algunas definiciones aún más brillantes y luminosas. 

“Hacer filosofía es como jugar de cinco. Parar la pelota, mirar para otro lado y cambiar la jugada. La filosofía tiene mucho de eso”, define con una metáfora futbolística para asegurar que, en el plano de la política nacional, todo parece haberse futbolizado. Así, desde el oficialismo, la actitud es la de un equipo que necesita remontar un partido en contra: “La imagen de Macri gritando desde el balcón de la Casa Rosada se parece a la de un Director Técnico, que es lo nunca fue. Lo que la gente le pide es, justamente, técnica y estrategia y no esa arenga new age”. 


Según explica, la política, tal como ha sido entendida hasta ahora, se encuentra en crisis: “Hay algo que no cierra en la política tradicional, que está en crisis, que no nos calienta, no nos erotiza. La gran mayoría del 33% que votó a Macri en las PASO la pasó mal durante estos años de su gobierno ¿Por qué lo votaron? El voto no es racional”.  En este sentido, reflexionó: “Creo que ellos entendieron antes esta crisis de la política tradicional. Por eso gobiernan hace cuatro años. Ellos son la antipolítica, llevaron la política al mundo del espectáculo”. Así las cosas, desde un tiempo a esta parte, la política (no la política partidaria, sino la política con mayúscula con la que se debate una idea de país) ha sido vista como algo negativo: “Uno escucha que la defensa más grande que hacen es: ustedes politizan las aulas de las universidades y de las escuelas, La mayoría piensa eso como algo negativo, pero ¿cómo no va a ser la escuela el espacio de discusión política, si es el espacio de construcción de ciudadanía por excelencia?”.

“Más allá de la identificación que cada uno tenga, creo que el peronismo fue y sigue siendo el único movimiento que hizo del otro un sujeto político. Esa vocación por el otro la veo representada por el peronismo”, remarcó en otro pasaje de su exposición Sztajnszrajber. 

El filósofo advirtió acerca de la necesidad de una “repolitización general de la existencia”. En este sentido, dijo que no ve que  la victoria de Alberto Fernández signifique una vuelta de la política. Sus esperanzas para que esto suceda están puestas en el movimiento feminista: “El feminismo, lejos y por goleada, ha vuelto a politizar nuestras vidas. Lo que está cuestionando son estructuras naturalizadas históricamente. Esa tarea de desnaturalizar lo impuesto nos permite pensar que todo puede ser de otra manera y nos devuelve la confianza en la política”. 

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