El "Bondi Milonguero" invita a emprender un viaje por el ritmo del dos por cuatro sin costo económico y con mucho provecho. “No es difícil. Lo único necesario es tener ganas y buscar un abrazo. Si estás solo, triste, cansado, en el tango vas a encontrar contención”.
Los amantes del tango aseguran que el abrazo lo es todo. Imagen ilustrativa. Foto de Sofía Auvieux
Para desplazar los sentimientos de
desánimo y melancolía que caracterizan las tardes de los domingos, la agrupación
“Bondi Milonguero Tucumán” ofrece todas las semanas una
clase gratuita de tango en la plaza Urquiza (Santa Fe y Muñecas) a las 20 horas.
Después se abre el juego para todos los apasionados de esta danza, en la popular milonga que se realiza desde hace 14 años a partir de las 21.
Américo Ibarra recorre la pista de baile decorada con banderines y lucecitas de colores con paso tranquilo, es domingo y hay milonga en la plaza Urquiza. Mantiene sus manos entrelazadas por detras de su torzo y observa cómo cae gente al baile. No es la misma pista en la que sólo dos parejas bailaban al ritmo de melodías que provenían de su pequeño aparato musical allá por el 2005. En estos 14 años los tangueros tucumanos, movilizados por la misma pasión, supieron construir espacios para mantener viva la llama del tango en la provincia.
Ocurrió hace tanto que Américo no se acuerda cómo fue la primera vez que sintió pasión por este baile y por la música que hoy definen su lugar en el mundo. Tiene 77 años, y el tango irrumpió en su vida a los 18, cuando junto a sus hermanas se animó a dar los primeros pasos al ritmo del dos por cuatro. El fundador de la milonga de la paza Urquiza, hoy es emblema y referente del tango en Tucumán.
Milonga de la plaza Urquiza. Foto de Facebook/Bondi Milonguero Tucumán.
Después de pasear por la pista, Américo se sienta al lado de los parlantes que amplifican melodías interpretadas por grandes orquestas 80 años atrás. Ante la sonrisa relajada de una estatua de Carlos Gardel, dos hombres jóvenes montan luces y preparan la pista para recibir la primavera de la mejor manera posible: con una milonga. De a poco llegan parejas de la mano y se saludan entre ellos con calidez. Algunas mujeres se sacan las zapatillas deportivas y las cambian por pares de zapatos taco alto.
La cotidianidad de la plaza, se interrumpe cuando el profesor Sergio Mamaní, toma el micrófono y, después de comprobar que está encendido, anuncia: “A todos los presentes los invitamos a la clase de tango. No hace falta que sepan, se acercan a la pista los que quieran aprender”, dice. Con dos golpes de palmas, inaugura el encuentro.
Ocho parejas que hasta ese momento aguardaban sentadas alrededor de la pista, se ubican en circulo alrededor de Sergio y lo escuchan con atención. El profesor los cuenta selalándolos con el dedo índice y llama a su compañera para demostrar unos pasos. Se abrazan y balancean de un lado al otro. Las parejas imitan esta acción.
Una joven delgada y con pelo lacio, abraza a su compañero y sonríe cuando el profesor les indica que deben reducir el espacio entre sus cuerpos. Los aprendices logran ajustarse al ritmo de sus respectivas parejas y caminan a lo largo y ancho de la pista en sintonía, como una sola persona. Atrás. Adelante. A los costados.
Se hace una pausa en la música para colocar una ancha cinta sobre los ojos de las mujeres. Américo, supervisa la clase desde diferentes ángulos. Cuando la música vuelve a sonar, con los ojos vendados, retoman los pasos sincronizados. De manera delicada, Sergio intercambia parejas sin previo aviso. Las mujeres que no pueden ver lo que está pasando, sonríen algo inquietas, sin embargo, ante el primer contacto con el nuevo compañero, se relajan y se desplazan por la pista con seguridad.
Milonga de la plaza Urquiza. Fotografía de Sofía Auvieux
Colectivo cultural autogestionado
Las clases gratuitas previas a la milonga de la plaza Urquiza, son una nueva propuesta que impulsa el
Bondi Milonguero. Según informaron los integrantes del colectivo cultural, tienen el objetivo de
despertar el interés de los tucumanos en esta danza. “Esta es una plaza muy concurrida y antes de la milonga buscamos como haría un pescador, gente que quiera sumarse a la clase. Hay parejas que vienen fijo a las clases. Vienen de todas las clases sociales, religiones y edades. Ante el tango, somos todos iguales y buscamos conectarnos en el abrazo, que produce bienestar”, explica Sergio que junto a
Mariana García y Marcos Barconte impulsaron la agrupación en abril de este año,
cuando Américo celebró el aniversario N° 14 de la popular milonga. “No es difícil. Lo único es tener ganas y buscar un abrazo. Si te sentís solo, triste, cansado, en el tango vas a encontrar contención”.
Tanto las clases como la milonga son gratuitas y abiertas a todo público, sin embrago se pasa la gorra para quienes quieran colaborar con ese espacio autogestionado. Los chicos que integran el “Bondi” aseguran que lo que se recolecta a la gorra es para Américo, para su traslado y para gestionar banderines y luces para ornamentar el espacio de la plaza en el que bailan todas las semanas. “Antes había milonga de lunes a lunes. La situación económica atenta contra los espacios culturales autogestionados”, explica Marcos y añade: “Se podría mejorar el espacio, el piso de la pista que está muy gastado. Pero para eso necesitamos todo el apoyo que se pueda de la gente y de instituciones culturales".
Milonga de la plaza Urquiza. Fotografía de Sofía Auvieux
Por su parte Mariana explica los motivos del nombre. “Le ponemos bondi porque el tango es un viaje, cuando te subís, no parás. Cuando se transforma una necesidad y uno ve que le hace bien, se transforma en un estilo de vida”.
Daniel Costilla, es habitué de la milonga y manifiesta que la de la plaza Urquiza es la que más le gusta en Tucumán. “No venimos con coreografías, solo a bailar. A mostrar cosas lindas y también a cometer errores. A cualquier ritmo, sin límite de edad. El sistema de baile es universal, podemos bailar con cualquier persona en el mundo, sin conocernos desde el primer compás en adelante”, explica.
Con mucho entusiasmo convoca a la comunidad tucumana a participar de las clases y a apoyar a este colectivo cultural que cumple una función terapéutica, social y cultural. "Hay gente que llega a la clase gratuita sin saber nada y se van escuchando tango y pensando en volver. El tango es un abrazo. Vos sentís el abrazo de otra persona en cualquier lugar del mundo, que sabe bailar tango y decís que bárbaro, es internacional. Los pasos son una consecuencia. Hay un abrazo cómodo, sentido. Como dos amigos, como gente que se quiere realmente", dice.