HISTORIAS DE ACÁ

"Temblaba": le pidió casamiento en público y se desbordó la peatonal

La peatonal Celestino Gelsi fue testigo este sábado al mediodía de la gran sorpresa que Nahuel Alejandro Paz preparó para Atalía Florencia Morales. El nerviosismo del novio, la respuesta de la novia y la reacción de los curiosos. VIDEO

11 Ene 2020 - 18:25

El momento más feliz de sus vidas.

Celestino Gelsi fue uno de los grandes gobernadores de Tucumán, visionario en sus ideas, impulsor de grandes obras como la Maternidad, el Ente de Cultura o de las de El Cadillal cuyo dique, de hecho, lleva su nombre. Un nombre el de Celestino Gelsi que también es el de la peatonal de calle Muñecas entre Córdoba y Mendoza.

Ahí, justo detrás de un banner de Celestino, frente a la escuela Normal, a metros de Tiendas San Juan, ahí, bajo la foto del ex gobernador se puso Alejandro Paz, oculto, con cara de pícaro, justo debajo de la foto de Celestino, justo de un celestino que, tal como lo indica su definición, “es una persona que contribuye para que dos personas establezcan una pareja sentimental”.

Mientras Alejandro esperaba escondido detrás de la foto de Celestino, desde la calle Córdoba venía caminando por la peatonal Atalía, su novia desde hace siete meses. Atalía venía charlando con Adriana, la madre de Alejandro, quien le había pedido que la acompañara este sábado al mediodía al centro para hacer unas compras y otras cosas más que le contaba mientras Alejandro esperó el momento indicado, apareció de sorpresa por atrás, le tapó los ojos a su amada con las dos manos y cuando los abrió, sorpresa: dos carteles con letras azules y rojas y la frase “Casate conmigo”.

“Lo venía pensando desde hace mucho tiempo. Iba a hacerlo el 2 de enero, cuando cumplíamos 7 meses. Pero se complicaba mucho por ser el segundo día del año. No tenía el anillo todavía. Entonces organicé todo con mi familia, con mi Iglesia, con los compañeros del Instituto de ella. Mi mamá la llevó engañada al centro: cuando estábamos todos listos, la esperaba nervioso, la gente se empezó a amontonar, sacaron los carteles, estaba rodeado de gente, no me esperaba tanta gente de repente filmándonos: de mi Iglesia éramos cinco, dos compañeros de ella, y todo el resto eran peatones. Algunos mala onda me decían: ‘¿Qué pasa si la novia si te dice no?’ Pero no los escuché: yo estaba seguro que ella me amaba”.

Nahuel Alejandro Natanael Paz contraerá matrimonio con Atalía Florencia Morales el 5 de septiembre. Él tiene 23 años, estudia Ingeniería Civil, es pastor y músico de la Iglesia Maná del Cielo, ubicada sobre la Francisco de Aguirre, en el corazón de Villa Muñecas. Ella tiene 21 años, estudia para ser Maestra de Primaria, vive en San Pablo y es hija de los pastores Fernando Alcides Morales y Roxana Vaca de Morales. A través de la palabra de Dios se conocieron en un encuentro de jóvenes en la iglesia: “Empezamos a charlar, pero muy poco, a los dos meses nos empezamos a dar más entrada. Y recién un mes y medio antes de preguntarnos si queríamos ser novios, hicimos una lista con preguntas para el otro y nos encontramos en la plaza: cada uno llevó su papel con las preguntas, llevé el mate, un ukelele, y entre preguntas y respuestas nos fuimos poniendo de acuerdo”.

Las preguntas eran así: “¿Qué te gusta hacer en sus tiempos libres? ¿Cuáles son tus colores favoritos? ¿Cómo llegaste a Dios?” Sonríe Alejandro: “Empezamos bien con las respuestas, prometimos sinceridad con las respuestas. Y desde ese primer momento supe que me quería casar. El primer beso que le di fue recién después de hablar con los padres de ella. Todo formal. Le pedí una confirmación a Dios, quien me habló a través de ellos. Dios me dijo una frase que yo quería escuchar: ‘Tú eres el chico por quien yo vengo orando para mi hija’”.

Con la confirmación del Señor, Alejandro revela cómo fue el gran momento vivido este sábado 11 de enero inolvidable en el punto neurálgico del microcentro tucumano, un momento que le hubiera encantado compartir con su padre, Juan Ramón Paz: “Él me enseñó cómo tratar a una mujer. Lo perdí hace seis años. Antes de que falleciera quería que me casara. ¡Pero yo tenía 18 años! Son en estos días cuando más lo extraño”. Y después de quebrarse, el novio revela qué sintió cuando se puso de rodillas, abrió la cajita forrada en terciopelo, le mostró el anillo y realizó la gran pregunta. “Siempre vivía haciéndole sorpresas, cayéndole a su casa con regalos, le tapaba los ojos. Pero esto fue distinto: cuando me puse de rodillas, me temblaban hasta las orejas. En el momento que le doy la rosa y me arrodillo, me salieron bien las palabras: ‘¿Te querés casar conmigo?’ Y ella dijo que sí”.

Con el “¡Sí, quiero!”, bien fuerte de Atalía y un coro de aplausos y el grito de “¡Vivan los novios!” de tucumanas y tucumanos emocionados con esta historia de amor, llegó otro momento complicado para el novio: “Me temblaban las manos para sacar el anillo. Había llegado a este día con mucho apoyo de mi familia. Mi hermana había venido del campo con mi sobrina, de Las Cejas, Cruz Alta. Tengo amigos que ya me ofrecieron las luces y el sonido. Pero faltaba que me dijera que le parecía el anillo: le encantó el anillo, pero hubo un pequeño detalle... El talle de ella era 14, y el talle del anillo era 18, le quedaba como un brazalete. Por suerte ahí en el acto fuimos a Siufi, en la galería La Gaceta, y me lo cambiaron sin drama. Después, ya comprometidos, vinimos a mi casa, le hice una comida con mis manos: fideos de espinaca con salsa, comimos solos. Necesitábamos calma después de todo lo vivido y así quedamos: ya se me fue el nerviosismo, pero qué día”.

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