HISTORIAS DE ACÁ

“Empezó a salirme algo por la nariz y esa cara no era mi cara”

Melina Moisé es profesora de Letras de la UNT y viajó unos días a La Falda para terminar su libro. Durante el recorrido al misterioso hotel Edén, presenció lo inexplicable. ¿Qué le pasó cuando quedó sola? FOTOS Y VIDEO

05 Feb 2020 - 22:11

Melina Moisé con el hotel Edén de fondo.

Melina Moisé es profesora de Letras de la UNT, una de las escritoras más prolíficas de Tucumán y antes de retomar las actividades académicas se fue de viaje unos días a La Falda, Córdoba. Sola. El motivo del viaje, más allá de la belleza que supone el paisaje serrano, fue terminar una novela en la cual se encuentra trabajando. Pero lo que le pasó, jura, no tiene una coma de ficción.

“Me fui a La Falda para terminar mi novela. Fui al hotel Edén, que dio origen a todo el lugar. Es un hotel fundado por alemanes adeptos al nacional socialismo de Hitler. De hecho, la segunda generación de dueños ayudó al ascenso de Hitler al poder. Fundaron el lugar aprovechando la epidemia de tuberculosis que en ese momento no era curable. Estoy hablando de finales del siglo XIX”, explica Moisé, a modo de prólogo de lo que le ocurriría una vez que cruzó las puertas del hotel.

“Este hotel era para la aristocracia y la oligarquía terrateniente de la época. Y se enriquecen cuando muchas de esas personas ya no podían viajar a Europa y elegían la sierra como el clima ideal para combatir la tuberculosis. Luego de crear este imperio, el hotel Edén actualmente presenta dos espectáculos: el historicista por la mañana y el fantasmagórico por la noche. Lo que me pasó fue por la mañana”, agrega Melina, ya lejos de todo riesgo, sentada en un bar de Tucumán.

“Terminado el espectáculo del día donde, como te decía, solamente te contaban la parte historicista, me quedo sola hasta el final mientras la guía ya se alejaba con el resto de los turistas. Durante el recorrido por el hotel me llamaba mucho la atención un sector de la planta baja, la parte donde antes estaban las calderas, donde trabajaban las lavanderas, donde dormía la gente esclavizada de la época. Ahí había unos cuartitos. Y a esos cuartitos me metí”.

Aquí es la parte donde todos nos preguntamos: ¿para qué se metió en los cuartitos? ¿Qué buscaba? ¿Por qué, Melina? ¿Por qué? “Me metí porque sentí frío, escozor, una sensación angustiante. Había quedado sola en un lugar extraño. Y estaba sin mis anteojos. Empiezo a hacer unas selfies y un video con el celular para registrar lo que estaba sintiendo. Fue en ese momento que sentí un profundo malestar, un dolor de cabeza terrible, lo espeluznante, una sensación en la piel y en la espalda, especialmente en la zona medular”.

Fue ese frío que recorrió la espalda de Melina Moisé el que la acompañó casualmente en la zona de las calderas ya herrumbradas, apagadas, silenciadas desde hace años pero únicas testigos junto a la protagonista de lo que le ocurriría a continuación: “Estaba con esa sensación encima y siento que algo me salía de la nariz. Pensé que me había resfriado. Me parecía raro que me resfriara de repente. Saqué una toalla que llevaba en la mochila. Era una viscosidad grisácea, no verde como después me fijaría en las fotos. Al ver la toalla noté que eran manchas que salían de mi nariz. Nunca me imaginé que podía haber algo así por el estilo. Empezó a salirme un líquido. Y lo peor fue que empecé a sentir cómo se me transfiguraba la cara. Era una cara que no tenía mis rasgos. Me salía algo gris por la nariz y esa cara no era mi cara”.

Las fotos y el video que acompañan esta nota incluyen algo más que descubriría Melina Moisé unas horas después: “Ya estaba totalmente sola en la parte baja del hotel. El dolor de cabeza creció, la sensación angustiante no se iba, tomé un ibuprofeno de 600 y no me hacía nada. Todo era una cosa terrible. Cuando me empiezo a fijar en los videos para subir es cuando me veo la cara transfigurada. Le mando a mi hija las imágenes y me manda un recorte”. 




En ese recorte enviado por su hija, Melina Moisé vio algo, vio la silueta fantasmal de un hombre y la silueta de ese hombre, y quién era ese hombre lo sabría al día siguiente durante el espectáculo nocturno en el hotel Edén. Porque Melina volvió al hotel de noche. Y ahí escuchó: “Lo más interesante del espectáculo nocturno, lo más valioso de todo era el video que pasaban y retrataban la parte donde se había montado el lugar. Ahí supe que ya habían ido productores de Discovery y canales renombrados en documentales a retratar qué pasaba en ese hotel. Básicamente retrataban dos rumores: el llanto de un niño en el sector donde vivían los caseros del hotel y una niña en una habitación del hotel ubicada para personal de mayor jerarquía”.

“Lo que supe esa noche fue que la niña se contactaba solamente con otros niños que hacían el recorrido con sus padres, no con mayores. La niña era hija de un médico que había fallecido por tuberculosis. Por la mañana no nos dejaron entrar al cuarto de la niña y por la noche era imposible. Nadie había registrado nada en el sector donde me pasó lo que me pasó a mí. Cuando bajamos nuevamente a la noche al sector de las calderas, íbamos en tinieblas, y la gente del espectáculo intentaba hacernos asustar. El guía de la noche era un señor muy empapado en la historia del hotel y nos dice que aparecía a veces aparecía un operario, la silueta de un hombre, pero que nunca nadie lo vio: hilvané todo y supe quién era”, relata Melina en este miércoles oscuro y lluvioso en la ciudad. 



Como sucede con cada una de las historias paranormales que se publican, el escepticismo está a la orden del día y también de la noche. Creer o reventar es tan trillado como cierto. La propia Melina lo dice: “Soy estrictamente racional, no creo en nada de estas cosas. Busco historias para escribir, me encanta lo paranormal, pero para hacer ficciones, nada más. Y además soy agnóstica, no tenía a quién rezarle. Más allá de todo, más allá de la silueta del hombre, lo que más me llamó la atención fue la experiencia corporal que me ha ocurrido. Me había pasado en otros viajes, pero nunca traté de darle mucha importancia a todo esto relacionado a lo fantasmagórico, nunca, hasta ahora”.

Melina Moisé y la viscosidad que empezó a salir de su nariz.

A la noche siguiente, antes de conocer las historias paranormales del hotel.

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