HISTORIAS DE ACÁ

"No lo podía creer": Daniel, el mozo tucumano, recibió la noticia más feliz

Se quedó sin trabajo a los 56 años y, cuando salió a buscar nuevo empleo, le respondían: "Ya está mayor". Su historia conmovió a miles de tucumanos y trascendió las fronteras. Cómo cambiaron sus días.

04 Mar 2020 - 16:20

Daniel Mendoza, en la Facultad de Bioquímica, su nuevo trabajo.

Daniel Mendoza ya no puede atender el teléfono cada vez que le suena como antes. Está ocupado. Cada vez que lo chequeaba, las notificaciones, los mensajes de whatsapp, las llamadas perdidas y los mensajes de texto hacían temblar el aparato con saludos, fuerzas, promesas de trabajo y una cadena de buena energía que unió a miles de tucumanos y tucumanas, una cadena que trascendió las fronteras, hizo ruido de rotas cadenas en Rosario (Daniel nació en Tucumán, pero vivió muchos allí) y tuvo eco con ofrecimientos laborales en España y Estados Unidos.

Pero hubo un mensaje de audio que le hizo temblar las manos de la emoción al mozo tucumano que conmovió a todos la semana pasada cuando le contaba a el tucumano que a sus 56 años buscaba trabajo, pero que en muchos lados escuchaba la misma respuesta: “Me dicen que ya estoy mayor”. La historia de Daniel Mendoza es la de miles y miles de personas que se quedan injustamente fuera del circuito laboral y el gastronómico es un mundo donde los empleadores prefieren elegir la juventud ante la experiencia y todo lo que ello conlleva.

Pero hubo una persona que le cambió el día a Daniel. Primero lo hizo con un mensaje de audio, luego con una llamada y después personalmente. Esa persona se llama Ariel Guzmán y envió un mensaje de audio que decía así: “Señor Mendoza, buenas tardes, mi nombre es Ariel Guzmán. Yo soy cocinero profesional. Con mi esposa estamos más que interesados en contar con sus servicios, sobre todo yo que soy cocinero de la vieja escuela y aprecio mucho trabajar con mozos de la vieja escuela. Si le interesa, comuníquese con nosotros en el bar de la Facultad de Bioquímica. Si le interesa, llámeme y coordinamos una reunión”.

Después de ese audio, Daniel llamó y recibió la noticia más feliz: “Conseguí trabajo. No podía creer cuando me llamaron de nuevo para confirmármelo. Después de la nota me habían llamado varias personas. Algunas me ofrecían laburo de delivery, otros de bachero hasta que hubiera una vacante, todo para que trabaje. El señor Ariel y su señora Georgina también realizan eventos durante el fin de semana. Trabajé con ellos al día siguiente de la nota: el sábado ya fui a un baby shower, ahí hablamos de todo, arreglamos sin problemas las condiciones y el lunes a las 7 empecé a trabajar directo en el bar de la Facultad de Bioquímica. Estoy feliz de la vida”.

Daniel Mendoza tiene 37 años de experiencia como mozo. Contaba la semana pasada que en las cervecerías de moda no lo aceptaban por la edad. Que algunos lo querían probar dos días, algo a lo que él lógicamente se negó. Que había dejado currículums puerta a puerta, pero nada. Que inclusive aclaraba que tenía movilidad, pero que como a muchos les pasa: “Está difícil la mano y más para un hombre de mi edad”. Pero un llamado lo cambió todo y esa movilidad es una motito en la que ahora Daniel se traslada desde su casa en el centro hasta barrio Sur.

“No tenés idea cómo me recibieron y la repercusión que tuvo la nota. Varios publicaron en Rosario. Me mandaron audios a través de terceros para mí: ‘Decile a ese hombre que se venga ya a España’. Me han hablado de Estados Unidos. Ahora a mí un montón de gente me pide trabajo. Una señora de 52 años no se animaba a pedir trabajo, hablamos y gracias a mi historia se animó a pedir. Hace cuatro años que está desocupada. Respondí todos los comentarios en la nota de el tucumano que pude. Ahora soy famoso: todo lo que publico lo que comparten. ‘Ah, usted es el mozo del diario’, me dicen. ‘¿Me puede sacar una foto con usted?’, me preguntan y yo me río”, relata el gran mozo tucumano.

A cargo de las 16 mesas en el horario de lunes a viernes de 7 a 16 (excepto los miércoles que ingresa a las 9), la vida ha mejorado para Daniel Mendoza: “Hoy el chango del Centro de Estudiantes me recibió con una camiseta de Rosario Central. Es muy agradable el lugar de trabajo. Vienen alumnos, profesores, empleados. Más allá de la experiencia, cuando entran de golpe, al principio te ponés nervioso, pero lo llevamos bien. Lo llevo bien. Y reitero para todos quienes lean esta nota: vuelvo a agradecerles a todos, que fueron miles los que se preocuparon, los que compartieron, comentaron, le dieron me gusta o que simplemente leyeron. Gracias, gracias, gracias”.




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