Desde el lunes Leonel está consternado porque el cerdito que cuidó desde cachorro y al que sacaba a pasear por las calles de Bella Vista desapareció. Hoy se pregunta dónde está y teme lo peor: “Quien lo tenga que lo entregue, soy capaz de comprarle otro chancho muerto para que se lo coma y me devuelva a José”. Videos.
Leonel paseando con José.
José tenía apenas unos días de vida y todavía había que darle la mamadera cuando su prima Johana lo trajo desde Los Ralos. Su intención era que el animalito escape del destino inexorable al que parecen condenados casi todos los porcinos. Ni chacinado ni embutido, en Bella Vista Leonel Didot Quesada cuidó del cerdito como una mascota más. Baños, correa, ropita y paseos, José había pasado a mejor vida hasta que este lunes Leonel encontró su cucha vacía. Desde entonces, en su casa reina la desazón y, aunque no pierde las esperanzas de reencontrarse con él, teme por el peor final.
El lunes temprano, como cada mañana en su casa del barrio Villa María de Bella Vista, Leonel comenzó con la rutina de alimentar a sus mascotas. Empezó por los conejos y siguió con las gallinas, los conejos, los perros y los patos. Le extrañó que José no merodeara por ahí en busca de su ración de verduras frescas. Lo buscó por toda la casa y no lo encontró por ningún lado. Gioconda y Xica, las perras Shar Pei que son compañeras inseparables del cerdito, estaban solas. Habían pasado la noche dentro de la casa en una habitación con aire acondicionado y no escucharon cuando el chanchito se fue, o bien, cuando se lo llevaron. Las puertas estaban cerradas y su ausencia aún hoy es un misterio. “Al chancho todos lo conocían porque es poco común que alguien tenga de mascota un chancho, lo que me parece muy raro es que acá todos nos conocemos y que nadie haya visto nada, me mandaron mensajes de todas partes, pero no aparece”, comenta el docente de historia de 26 años.
“El chanchito me lo ha regalado una prima hace nueve meses. Se crio a mamadera y es como un perro, tenía sus vacunas, lo bañaba y dormía en su cucha. Estaba re bien cuidado. Tengo varios animales granja en mi casa… peces, perros, conejos, patos, gallinas… una buena parte de mi sueldo se me va en la mantención de los animales, me gustan y son mis mascotas, no los tengo para comer. Soy bastante bichero se podría decir”, cuenta Leonel que se había acostumbrado a ponerle la correa a José y sacarlo a pasear por las calles de Bella Vista donde ya era una mascota reconocida por todos los vecinos: “La gente ya estaba como acostumbrada. Al principio, me miraban raro cuando lo sacaba a pasear, hasta los perros de la cuadra al comienzo le ladraban y después ya no. Como mascota es muy limpito, hacía siempre sus necesidades en un rincón y de chico dormía adentro de una cucha, como los perros. No se ensuciaba tanto con barro y comía en su recipiente. A la verdura se la compraba, no comía desperdicio. Le gustaba mucho salir a pasear”.
José tiene nueve meses, pesa alrededor de 20 kilos y, al momento de desaparecer, llevaba puesto un collar color lila. Leonel hizo una publicación desde su cuenta de Facebook que rápidamente se replicó y fue compartida más de 2000 veces. Empezó a recibir mensajes de todas partes de distintas personas que se solidarizaron con su búsqueda, sin embargo, ninguno de los cerdos que le avisaron haber visto era José.
“Él es súper manso y estaba acostumbrado a que lo alcen y que jueguen con él. A la hora que lo levantaron ni un grito habrá pegado. Su pérdida obviamente que me afecta, sobre todo, porque, el que lo robe, lo va a robar no para criarlo como yo, sino para comerlo y no quiero que lo coman”, reflexiona Leonel aún angustiado por la ausencia de su mascota. Mientras muchos entendieron su pesar, otros utilizaron la publicación para bromear: “Algunos hacen bromas o memes con que el chancho ya está carneado o en el freezer, esos comentarios no me afectan demasiado, pero me da lástima por él, de que lo maten”.
El joven enseña en la escuela de alta montaña de Arquitas y se acostumbró a ese entorno rodeado de animales. Ya había tenido algunas mascotas poco comunes como cabras y se había acostumbrado a convivir con José que, al igual que un perro, respondía al sonido de su voz con chillidos. Respecto a quién podría habérselo llevado, el profesor prefiere no especular: “No tengo pruebas para sospechar de alguien en particular. Hasta ahora es un misterio, no puedo culpar a nadie porque la verdad no lo sé”. Con el paso de las horas que pasan sin noticias de su mascota porcina a Leonel se le van achicando las esperanzas del reencuentro, por eso apela a la sensibilidad de quien podría habérselo llevado y le habla desde el corazón: “La persona que lo tiene está sabiendo que era mío porque en Bella Vista me conocen todos. Le diría que lo entregue, soy capaz de comprarle otro chancho muerto para que se lo coma y me devuelva a José”.
Mirá los videos de Leonel y José: