En la obra de la autora tucumana lo sobrenatural ingresa en lo cotidiano hasta fundirse. Conocé su escritura.
En un 2020 marcado por la pandemia de coronavirus, la poeta tucumana Zaira Nofal presentó su nuevo libro "Merecemos como mínimo que un portal se abra", título que funciona como preludio del año en el que vivimos en peligro. En una coyuntura que dejó momentos apocalípticos de principio a fin, sembró distorsión y nos regaló imágenes cotidianas dignas de un film de ciencia ficción clásico, el poemario invita a sumergirse en las aguas profundas de la poesía para dar con otras realidades, cercanas y, a la vez, ajenas, sobrenaturales y desconocidas.
En su obra concebida en tiempos pandémicos, Zaira Nofal abre las puertas a un universo que parece conocido, pero no lo es. Pequeños destellos, o glitchs, arrojan al lector a un lugar donde el lenguaje delinea realidades nuevas, raras, ajenas. Lo sobrenatural ingresa en lo cotidiano hasta fundirse. Poemas que escapan a las convenciones de época signadas por el realismo y minimalismo, revestidos de un carácter enigmático y visionario. "Quiero que algo se quede a mi lado, aunque el mundo se incendie", sentencia la poeta. Y también cuestiona: ¿Sirve de algo tener habilidades extraordinarias o es otro cuento que aprendimos de chicos?
En palabras de Micaela Szyniak, a cargo de la contratapa, "Zaira nos regala mundos que se abren y cierran como designios celestiales brotando del supermercado. Habitando realidades personales paralelas, habilita una experiencia en lo siguiente al humanismo. En el apocalipsis tercermundista en el que estamos, estos poemas revelan su absoluta trascendencia". Un anticipo del presente.
"Merecemos como mínimo que un portal se abra", de Zaira Nofal, es el cuarto título dentro de la colección de poesía de Hexágono Editoras. La presentación se realizó de manera virtual el 13 de diciembre pasado, con las lecturas de la autora, Micaela Szyniak, Marco Rossi Peralta, Lucas Fauno, Julieta Paoloni y la música de Angélica Camuñas.
-Detrás de escena: Sobre el proceso de escritura
- ¿Qué pensás que aportó el proceso de edición?
Principalmente, la mirada externa y la pregunta, que son indispensables para que la obra se complete.
- ¿De qué manera construiste el universo en el que transcurre y se desarrolla el libro?
Casi siempre trabajo desde una imagen primigenia, que va creciendo hasta volverse un mundo. Creo que, en este caso, esa imagen es la del primer poema, donde aparecen un palier y un supermercado y aquí me detengo porque re no fan de explicar el escrito porque eso puede detener las capas de sentido que agregan les lectores con sus lecturas únicas.
- Alguna vivencia o anécdota que haya surgido mientras escribías el libro.
Nos juntamos en un zoom con Male Saito y Mica Szyniak a leer el libro entero (yo quería saber si no era una cosa absurda lo que había hecho) y tuve que tener mucho cuidado de que mi vecina de arriba no me escuchara (en mi edificio nos escuchamos todes) porque digamos que en el poema de la vecinita hay un veinte por ciento de realidad.
-Sobre la autora
Zaira E. Nofal nació en Tucumán en 1986, cerca de la cancha del santo, pero vive en Buenos Aires desde el 2007. Estudió música, teatro musical y algunas otras cosas. Dirigió por tres años Catarsis, un proyecto experimental de poesía performática que expuso seis obras en centros culturales clandestinos y en la Manzana de las Luces. Nunca le gustó el nombre de ese elenco; al elenco tampoco. Su primer musical quedó seleccionado en la Bienal de Arte Joven. Publicó su primer libro de poesía a los veintisiete y escribió su primer poema a los siete. Actualmente, cursa la Licenciatura en Crítica de Artes en la UNA, coordina talleres de escritura e integra Criatura Artefacto, un elenco becado recientemente por el Fondo Nacional de las Artes para la realización de su primera obra.
-Así escribe
Puqui
Todos soñamos alguna vez con una casa con tejas
excepto
quienes ya vivían en esa casa
¿Qué anhelan los chetos?
¿más tejas?
¿De qué material
está cubierto
el techo de sus sueños?
¿Qué hicieron con el tiempo
que yo pasé anhelando tejas?
Mi perro no es feliz en el balcón
¡Ese pobre animal
de orejas llovidas!
Practica con sus patas cómo sería el acto de correr
y permanece en el lugar
como un efecto especial de bajo presupuesto
A decir verdad
no tengo un perro
no lo tengo porque no sería feliz
estaría todo el tiempo queriendo saltar
del balcón a la vereda
tendría un coraje bobo, peligroso
pasaría sus días creyendo que puede
sobrevolar la calle de un salto
llegar a la carnicería de enfrente y hacerse amigos, comer chorizos
No podés, Puqui, no
la realidad es un pegamento instantáneo
que adhiere nuestros hilos
al alimento balanceado
a los trabajos de oficina
al techo de mi casa que no tiene ni una teja
porque es el piso de la casa que está arriba
aplastando la mía
¡Puqui, los vecinos pisan sobre nuestras cabezas
y no podemos hacer nada!
Puqui, tu proyección del futuro es hermosa
pero los perros
no vuelan