A pedido del público, vuelve la sección con las noticias más insólitas de la comarca: dos cracks más tucumanos que el ura y la milanga, una tortuga marina en el río Salí, un político que emula a Dicky Del Solar y gente que por guita se tira de dónde sea. Sólo acá.
Los lectores ya se relamen ante la nueva temporada.
¡Pare de sufrir! Vuelve unas de las secciones periodísticas más aclamadas por los lectores de la comarca. Cuando muchos creían que acá se habían dejado de producir noticias insólitas, estrafalarias, grotescas, estrambóticas; regresa Tucumán No Lo Entenderías, un compilado de informaciones intrascendentes, pero a la vez esenciales para comprender nuestra exuberante identidad. Sucede que por acá la realidad no descansa en su afán de parecerse a la ficción. Y de superarla. Porque nada más increíble que nuestras tumultuosas vidas cotidianas. Bienvenidos entonces a una nueva temporada de esto que hemos dado en llamar Tucumán, no lo entenderías. Nada más nuestro ni nada más incomprensible que este puñado de noticias.
Más tucumano que el ura
Aunque ahora los medios porteños se rinden a los magistrales pies de nuestro
Luis Miguel “El Pulga” Rodríguez, lo cierto es que el crack de Simoca, sin importar que camiseta vista ni en qué latitud se encuentre, sigue fiel a su irrenunciable ADN autóctono.
El Pulga es tan tucumano como la caña, la achilata, el choreo de celulares y el olor a aca que invade periódicamente el centro de la ciudad. Como buen tucumano, habla como hablamos los tucumanos en cualquier contexto y en cualquier lugar. Y
entre las palabras que se usan por acá en el habla cotidiana, sin dudas, la más propia de todas es ura. El vocablo que designa al órgano sexual femenino no sólo admite variantes inclusivas como el ura y el ure, sino que es intraducible al idiolecto de otra provincia. Cosa que sí sucede con otros términos del diccionario local como “pingo” y “culiao” que reconocen usos propios en otras latitudes. Discusiones idiomáticas aparte, lo cierto es que, además de sus excelsos goles, también podemos disfrutar del delantero en modo 100% tucumano, como se aprecia en el siguiente video.
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El Diego y el chegusan de la gente
Y hablando de cracks populares, justo es decir que D10S está en todas partes, pero siempre quiso ser tucumano. Desde que la máxima deidad futbolística partió de este mundo, hemos asistido a los más diversos homenajes en forma de murales, canciones, videos, pancartas y demás. No hay rincón del país donde no se recuerde a Diego Armando Maradona. Pero acá, elegimos retratarlo como nos hubiese gustado verlo un viernes en Don Pepe o un sábado en Los eléctricos o en Los Tuerk-s, con una milanga en lo alto en un claro gesto de adoración perpetua. Ante ese Diego embelesado de tucumanidad es justo preguntarse: Maradona es de los poquísimos argentinos que sabía cuánto pesaba la copa del mundo ¿Sabía cuánto pesaba una completa con picante?
Así en la realidad como en la parodia
Se sabe que por estos lares los límites entre la realidad y la ficción son tan difusos que muchas veces se vuelven indiscernibles. De la realidad al meme hay apenas un paso y eso puede volverse confuso. No es nada raro asistir a casos donde la realidad pretende imitar a la ficción. Sin ir más lejos,
días atrás en una nota publicada en este medio, el flamante titular del Pro en la provincia,
Ramiro Beti, destacaba los siempre ponderados valores del rugby e invitaba a formar un gran scrum opositor en Tucumán.
¿Se trata de un fiel defensor en la política de la filosofía que promulga el personaje Dicky Del Solar? ¿Puede un personaje humorístico ser modelo de personas de carne y hueso? ¿Cuál es la parodia y cuál la realidad? La realidad supera al personaje, comentó alguien en Twitter en el posteo de un asombrado
Ezequiel Campa, el actor porteño que encarna al mordaz rugbista de la ficción. Beti al gobierno, Dicky al poder.
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Monstruo del río Salí
En los grupos de Facebook uno puede encontrar cualquier cosa: desde declaraciones de amor, denuncias de estafas, de infidelidad, acusaciones de roba maridos, hasta venta de productos de los más diversos como la canasta de mimbre donde guardaba sus empanadas la gloriosa y eterna Sara Figueroa. En las redes hay de todo y para todos los gustos, pero nadie se imagina a una tortuga marina nadando en aguas del río Salí, lo que sería como encontrar un pingüino en la peatonal Muñecas en pleno verano. Sin embargo, creer o reventar, hay gente que pesca tortugas marinas en el Salí y después intenta venderla en los grupos. Polémico y extraño caso.
Allá se están tirando