HISTORIAS DE ACÁ

"¿A quién te hace acordar?": Margarita y el ladrón de ropa interior en su casa de Alberdi Sur

Un malviviente tiene en vilo a un barrio en La Rioja: soguea bombachas y corpiños que da calambre. La noticia se viralizó rápidamente en Tucumán y llegó a las hermanas Díaz: Victoria se lo comentó a Margarita y en esta nota cuenta su propio caso.

01 Abr 2021 - 18:34

Ropa interior secándose al sol, una tentación para los vándalos de siempre.

La cosa es así: desde hace dos días, hay un barrio en La Rioja que se encuentra en vilo por un depravado que se roba todas las tangas que encuentra colgadas en las sogas de las casas de un barrio que se llama Antártida. La noticia llegó a Tucumán, la leyó Victoria Díaz, la compartió con su hermana Margarita Díaz, quienes viven en Alberdi Sur y no dudó en preguntarle: “¿A quién te hace acordar?”

Esta tarde fresca, Margarita atiende a el tucumano, y se ríe con la historia del ladrón de tangas que tuvo en vilo a ella misma en la misma casa del mismo barrio donde vive ahora, pero en el año 90. “Vivíamos en la misma esquina. Yo trabajaba en los bingos de la Caja Popular, en Carrousel, donde actualmente están los jueguitos”.

“Trabajaba hasta las 4 de la mañana de domingo a domingo. Y siempre llegaba de noche. Me bañaba al llegar a mi casa, extendía la ropa interior cerca de una ventana. Al día siguiente la buscaba y buscaba y no la encontraba. Al principio, no le daba importancia, le preguntaba a mi hermana Victoria si no la había visto, pero después se empezó a poner rara la cosa”.

Tan rara se puso la cosa para Margarita que durante una semana seguida le empezó a desaparecer de la soga no solamente la ropa interior sino también los corpiños: “El conjunto entero se llevaba el ladrón. Yo ya había dejado de colgarla cerca de la ventana y empecé a colgarla en una soga. Para llegar a esa soga había que saltar una tapia de un metro o entrar por un portón que nunca tenía puesto el candado".

"En esa época se podía vivir más tranquilo, sin tanta llave o miedo como ahora, más allá de las bombachas”, vuelve a tentarse de la risa Margarita, feliz con el pequeño momentito de alegría que recupera en este diálogo: “Es que vienen pasando tantas cosas feas que despejarse un rato y recordar los tiempos lindos hace bien. Perdí a mi mamá y a mi hermano que era trabajador de la salud por esta pandemia”.

De vuelta a los tiempos felices, Margarita aclara: “No era cualquiera ropa interior, ojo. Yo era mesera en los bingos. Tenía 26 años. Era modelo. Y usaba lo que hoy se conoce como ropa sexy, tangas chicas, de buena calidad. No había tanta variedad. La compraba a través de los catálogos de Avon. Al precio de hoy serían 2500 pesos. Es decir que me significaba un presupuesto la desaparición de la ropa interior de mi casa, el tema es que era un misterio quién era el ladrón”.

“¿A quién te hace acordar?”, retumba nuevamente la pregunta de su hermana Victoria, mientras matean en la misma casa de los hechos. “Nunca supe exactamente quién era el ladrón, pero mis vecinas siempre culparon a un vecino mayor. No creo que haya saltado la tapia, pero sí podría haber entrado por el portón. Lo que es seguro es que entraba a descolgar las tangas y los corpiños entre las 6 y las 7 de la mañana, que es la hora en que todos dormíamos. A las 6 yo ya me acostaba y a las 7 mi cuñado salía a trabajar y no estaban las vedetinas ni las tangas, jajaja”.

“Más allá del misterio en sí, insisto en qué lindo que era ese Tucumán comparado con lo que está pasando hoy. Trabajaba de domingo a domingo y no me quejaba, salía a las 4 de la mañana y con una compañera nos veníamos caminando desde la 25 de Mayo y San Martín hasta mi casa. Podías caminar en la calle sin que nadie te diga nada".

"Recién se estaban instalando los puestos en la terminal vieja, no circulaban colectivos, pero caminábamos por 25 hasta la 24, después la Brígido Terán, Pedro Miguel Aráoz, lo que es ahora la Papa Francisco, y la Irineo Leguizamo fumando sin miedo a que nos pasara nada. Ahora, a la ropa interior ya no la cuelgo ni en la soga. Demora más en secarse cerca de la cocina, pero está más segura. Otros tiempos, ¿no?”.


Victoria y Margarita, merienda en la misma casa de Alberdi Sur.


"Son las personas que perdí en el 2020 con el virus: madre y mi hermano en menos de 2 meses. Gracias por las sonrisas con la nota".


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