"No fue en la escuela", asegura la madre del chico que vive en Santa Lucía y que vivió un verdadero infierno tras contraer Coronavirus: “Costó muchísimo que lo buscaran en la ambulancia".
Alan tiene 12 años está pasando días muy complicados tras haberse contagiado de Covid-19, al igual que toda su familia. Él es el mayor de tres hermanos, ellos y sus dos padres se encuentra aislados sin saber todavía dónde y cómo se contrajeron Coronavirus.
Según relató Maira Romano a monterizos.com.ar, todo empezó una mañana en la que Alan no tenía el buen humor que lo caracteriza: “Él es un chico animado, de hacer bromas, pero se despertó sin ganas de nada y los vómitos no paraban”.
Ellos viven en la localidad de Santa Lucía, departamento de Monteros, y la primera la alarma se encendió hace varias semanas: “El 27 de marzo nos avisan de la escuela que el docente que les había dado clase había dado positivo y que los alumnos debían aislarse. Pero los síntomas de Alan aparecen el 15 de abril”.
“En la escuela no fue. Él no volvió a tener contacto con nadie de ahí. Todos los compañeros de esa burbuja, del Ciclo Básico de la escuela Técnica Nº 1 Hilda Guerrero, estaban aislados”, aclara Maira.
El 14 de abril a la noche, empezó con chucho y el termómetro marcó entonces 38º de temperatura. Maira llevó a su hijo al Hospital de Santa Lucía, en donde fue controlado, y le indicaron que se haga un hisopado. El resultado fue positivo para Covid.
Dos días después Alan ya empezó a tener vómitos persistentes y dolores de articulaciones. A esto se sumaba otra preocupación: el niño es propenso a los broncoespasmos desde los 2 años. Por este motivo toma unas pastillas muy costosas que también se utilizan en tratamientos oncológicos que el hospital no tenía, pero finalmente una tía se la donó.
Al ver que el Alan no paraba de vomitar, solicitaron una ambulancia: “Costó muchísimo que lo buscaran en la ambulancia. Pero necesitábamos el servicio, Alan no paraba de vomitar, no estaba bien”.
Por suerte, con el correr de los días el niño fue mejorando y hoy ya no tiene vómitos, aunque deberá esperar hasta el 7 de mayo para recibir el alta. Sin embargo, todavía tiene la duda de dónde se contagió: “En casa los espacios están ventilados. Su dormitorio está ventilado y el solo”.
“Tenemos el apoyo de la familia y de vecinos, que nos acercan cosas, o sino el servimoto, con el que nos manejamos también, y se toman las medidas de higiene al extremo. Pero hay otros vecinos que no hacen caso ante la situación que se vive. Aquí es muy común que la gente ande afuera”.
“Por ejemplo, nos enteramos que el marido de una mujer está con Covid, pero ella sale y dice que es su pareja la que tiene y no ella. No advierte que ella y los demás familiares son contactos estrechos, entonces la cadena de contagio sigue”, agrega la mamá de Alan.
La familia tiene un local donde hacen impresiones: “Hay gente que sigue sin usar el barbijo. Y nos pasó también en esa situación, de atender a clientes que no llevaban ningún tipo de protección y al rato enterarnos que son contacto estrecho de alguien con el virus. Muchas veces mi hijo atendió a las personas, y advertimos que entran sin tapaboca”, finaliza.