En la zona de Los Sosa y desde las alturas, se vislumbra una silueta bovina en una foto que se dio a conocer hoy. Lejos de lo sobrenatural y extra planetario, hay una respuesta bien autóctona para esta imagen que dejó boquiabierto a más de uno.
La extraña figura que sorprendió a todos.
En muchas partes, del mundo a las figuras circulares que suelen encontrarse en los campos de cultivo se las suelen asociar a la intervención de ovnis y seres de otros planetas. Los llamados agroglifos todavía no tienen una explicación racional y generan fascinación entre los ufólogos (los investigadores de los objetos voladores no identificados).
¿Se trata de otro caso de este extraño fenómeno la imagen que se dio a conocer hoy a través de las redes sociales y que muestra a una silueta bovina vista desde el aire en los cañaverales? Nada de eso. La figura es otra de las creaciones de
Adrián Sosa, el artista de los surcos. Y aunque su arte parece de otro planeta, es bien de acá.
Adrián Sosa se ha criado en un campo de la zona de Los Sosa, rodeado de cañaverales y no es la primera vez que sorprende a todo el mundo con obras vinculadas a ese ámbito rural natal. De hecho, el campo y las diferentes herramientas vinculadas al cultivo son parte medular de su arte. En esta oportunidad, tal como dio a conocer el portal de noticias Monterizos, Adrián aprovechó una parcela de tierra y trazó la extravagante figura valiéndose de un disco de arado. “Chen/Trueno” es el nombre que le dio a este grabado sobre cultivo que tiene una extensión de 55 por 70 metros y que fue realizado en junio del 2020, pero que es la primera vez que publica. La foto de la obra fue tomada por el colega monterizo Michelín Andujar.
Adrián el año pasado ganó el segundo premio en la edición N° 11 del salón Itaú y este año participará del el Salón Nacional de las Artes Visuales 2020/21en el Palais de Glace. El artista publicó la foto área hoy en su Instagram acompañado de la siguiente descripción:
La imagen
“El trueno resuena sobre el trueno
Hablando sobre el cielo, desde la tierra.
Quien sepa oírlo, pondrá sus asuntos en orden.
El pequeño temblor es una invitación al pensamiento, no a huir temeroso".
La lectura
“Si las obras de la naturaleza no pueden durar demasiado, cuanto menos las de los hombres” dice el Tao. Cualquiera que trabaje tan cerca a ella, sabe esto perfectamente. ¿Cómo entonces producir algo permanente en el constante pasar de las estaciones y de los hombres? Sólo puedo sugerir seguir imitando a la tierra como ella se imita a sí misma a través de los hombres y los animales. El universo del trabajo se me antoja análogo al universo de lo telúrico. Así como el hombre transforma al mundo, el mundo mismo se transforma por fuera de nuestras voluntades”.