solidaridad de acá

"Todo a pulmón": un grupo de jóvenes le da de comer a los niños en Villa 9 de Julio

Como un oasis en el desierto, el merendero "Una Vida Nueva" apareció un día en el barrio "donde hay mucha muerte" y le encendió una luz de esperanza a los vecinos. En Villa 9 de Julio, un grupo de jóvenes se las ingenia para sostener un espacio que alimenta a niños y adultos.

06 Jul 2021 - 01:52

La pandemia del Covid-19 vino a profundizar las desigualdades sociales, algo que a lo largo de estos 16 meses se hizo palpable en dos aspectos: la brecha entre quienes cuentan con las herramientas digitales y la conectividad para trabajar y estudiar pese al confinamiento, por un lado, y el acceso al trabajo y la alimentación, por el otro.

Esto último se evidenció con especial crudeza en los barrios populares, donde las principales actividades económicas, que son la construcción y la venta ambulante, se vieron obstruidas a raíz de las restricciones impuestas desde el Gobierno Nacional con el objetivo de mitigar los efectos de la pandemia.

Y, mientras la falta de trabajo y el hambre hacían tambalear las estructuras familiares en las barriadas humildes, comenzó a gestarse un fenómeno de resistencia y solidaridad comunitaria: cientos de vecinos y vecinas se organizaron para darle de comer a los niños y nacieron así merenderos y comedores en todos los rincones de la provincia, la mayoría impulsados y financiados por los propios vecinos.

En Blas Parera 211, corazón de Villa 9 de Julio, un grupo de jóvenes recuperados de las adicciones inauguró, a principios de este año, el merendero “Una Vida Nueva” para garantizar la alimentación a los niños y niñas del barrio y también a adultos que viven en situación de calle.

“Al merendero lo fundamos un grupo de jóvenes que vamos a la iglesia, que nos llamamos ‘Jóvenes en Acción’. Este es un barrio donde hay mucha droga y mucha muerte, y nosotros queremos transmitirle otro mensaje a los chicos”, le dice Facundo Díaz, uno de los fundadores del espacio, a eltucumano.


El merendero funciona todos los sábados desde las 17 y actualmente asisten cerca de 60 niños del barrio. Además, los jóvenes preparan raciones de comida que luego reparten a las personas que viven en situación de calle. “Ahora surgió la idea de hacer comida para las personas que viven en la calle, tanto en nuestro barrio como en otros puntos de la provincia”, explica Facundo a este diario.

El joven, quien se encuentra recuperado de su adicción a las drogas, cuenta que el merendero se hace “a pulmón”, con el aporte de los vecinos del barrio y de las personas que se contactan desde otros puntos para acercar sus donaciones.

Con el avance de la pandemia, la economía en vías de una reactivación definitiva y la inflación, que se comió buena parte del poder adquisitivo de los sectores medios, los productos de primera necesidad reflejaron un preocupante incremento en los precios. Y, como siempre, los sectores más empobrecidos se llevan la peor parte. Para Facundo y sus vecinos, sostener el merendero y comprar alimentos de sus bolsillos se hace cuesta abajo, por lo que apelan a la solidaridad de la comunidad.


“Los alimentos que más necesitamos son arroz, polenta, leche, puré de tomates, carne, pollo. Además, necesitamos bandejas descartables para repartir las viandas”, enumera. Para brindar una ayuda al merendero sólo hay que contactarse con Facundo al celular 3813254194.


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