Los encendedores vienen de todos los colores y formas: los hay violetas, rojos, azules, verdes, naranjas y rosas. Los más baratos y comunes son los transparentes y así como aparecen también vuelan. Las fuentes consultadas y los resultados a boca de urna.
Dame fuego, dame, dame fuego. Foto: Agus Lemme.
Vienen de todos los colores y formas: los hay violetas, rojos, azules, verdes, naranjas y rosas. Los más baratos y comunes son los transparentes y se consiguen por 30 pesos en todos los kioscos de Tucumán y el resto del país. Son los encendedores marca Shark, los Macao, y la versión más fogosa: T-PREN-D. También, claro, los hay un poco más caros como los Bic y ni hablar de la gama de los Zippo o los legendarios DuPont.
Son tan caros los Zippo que, en su momento de esplendor, sus dueños se los dejaban al mozo como seña hasta pagar la cuenta completa del bar y recargar un Dupont hoy es una odisea. En cambio, los más baratos se pierden y se encuentran, y muchas veces se pierden en los bolsillos ajenos: depende la hora de la noche o el momento de la juntada, simplemente desaparecen y así como un día se pueden tener hasta seis encendedores juntos, al día siguiente puede quedarse sin ninguno como por arte de magia.
“Compro o robo” es la verdadera encuesta que enciende el voto en Tucumán en este martes frío y la consultora especializada en el tema es Agus Lemme Viaña, quien subió la historia a Instagram y en cuestión de minutos obtuvo los resultados provisorios: una aplastante victoria del Robo con el 93% contra el apenas 7% obtenido por el Compro.
“Yo creo que los compro a la mayoría y los pierdo en casa. Hay días que no encuentro ninguno y días como hoy que aparecen todos. Una reclama que el Bic rosa de la foto es de ella”, explica Agus, quien ante el vacío circunstancial de encendedores en su hogar volvió a la infalible caja de fósforos grande, difícil de perder por traslado y tamaño: “Creo que a esa no la voy a perder”. ¿Y si no hay fósforos? Nunca falla el papel de diario o servilleta doblado en punta metiéndose en el corazón del calefón.
¿En qué momento se “pierde” un encendedor? El ojo ajeno no falla: fuentes consultadas por este diario indican que ello ocurre en el preciso momento en el que el encendedor se presta y no se devuelve en el acto. Y es que si por estos días hablamos de actos multitudinarios, parece un acto reflejo llevarse el encendedor prestado al bolsillo propio y, cuando el dueño o la dueña se quiere acordar, hablando mal y pronto: “Ya era”.
¿Es el encendedor el objeto más robado de Tucumán? ¿Cómo identificarlos? ¿Hay que atárselos a la cintura con un piolín cual puerta de kiosco? De cara a las Paso, y al si pasa pasa, Agustina 2023 acerca una gran idea: “Propongo etiquetar los encendedores, jajajajaa. ¡Así no hay más acusaciones falsas!”. Y ustedes, con una mano en el corazón y con la otra con el encendedor, ¿los compran o se los llevan sin querer queriendo?