“El llanto fue tan intenso que nos hizo despertar a todos en nuestra casa, pero nos sorprendimos cuando mi hermana comenzó a gritar desesperadamente”. ¿Qué pasó?
¡Qué miedo! Foto ilustrativa.
Sebastián Galbán nos pone los pelos de punta con la historia que revela: se trata de Martín, un vecino de Villa Alcira, a unos metros de un cementerio de Monteros, quien le cuenta todo lo que pasó: “Una noche escuchamos llorar a mi sobrina, que tenía algunos meses de vida”.
“El llanto de la beba fue tan intenso que nos hizo despertar a todos en nuestra casa, pero nos sorprendimos cuando mi hermana comenzó a gritar desesperadamente, que su hija no estaba por ningún lado de la habitación”, revela.
“Encendimos las luces de toda la casa, se la escuchaba llorar dentro de la habitación, pero no se la veía por ningún lado. Atiné a buscar debajo de la cuna, me pude introducir con facilidad debajo de aquel mueble, y estaba ahí, podía verla, en un rincón contra la pared”, recuerda, pero no todo quedó ahí.
“Quise extender mi mano para poder tomarla, pero una fuerza extraña no me dejaba. Incluso sentí como que algo me apretaba muy fuertemente por la espalda y el brazo, tanto que empecé a gritar y a pedir ayuda. En todo eso, la beba no paraba de llorar”, agrega en la página de Tucumán Paranormal, la única capaz de meter miedo en cada historia.
Continúa Martín: “Luego escuché a mi hermana gritar: ‘¡Soltala a mi hija!’, ‘¡A mi hija no te la llevás!’. Hasta que empecé a sentir un alivio en el cuerpo, recobré las fuerzas y pude sacar a la niña de allí abajo y entregársela a mi hermana”.
“Mi abuela sabía decir que el duende se la quiso llevar porque no estaba bautizada aún. Al día siguiente mi hermana de fue hacia la Iglesia y habló acerca de este suceso con un cura, quien le dio su bendición. Así, este fenómeno no se volvió a repetir más”. ¡Qué miedo!