Persiguiendo un sueño, Dani Vera Rodríguez partió de nuestra Provincia a Europa en 2018. Desde allí, nos cuenta la experiencia de ser migrante. ¿Qué se extraña de Tucumán?
El 18 de diciembre, la ONU recuerda a los migrantes en el Día Internacional del Migrante. Los movimientos migratorios, sin embargo, no son simplemente decisiones de cambio de vida o de aires, ya que la idea de moverse de territorio puede ser generada por una crisis económica, una guerra, o un conflicto político.
Sin embargo, hay motivos de migración que no responden a un problema, sino que involucran un sueño, como el caso de la tucumana Daniela Vera Rodríguez, que migró del Jardín de la República hacia Europa en el 2018, persiguiendo un sueño: estudiar baile flamenco.
Dani es bailaora flamenca, Licenciada en Ciencias de la Comunicación, monteriza, amiga, feminista, hermana, hija y muuuuy tucumana. Desde Sevilla, en donde aterrizó en un principio por diez meses, lleva la tucumanidad a cada tablao que toca: “A los dos meses de estar aqui supe que quería quedarme más tiempo, ya llevo tres años y medio”, le cuenta a eltucumano.
Si esta mujer migrante tuviera que contarle a la gente tres cosas que le regaló a su experiencia de vida haber dejado el Tucumán en donde supo habitar la mayor parte de su vida, afirma que esas cosas son: “Toda experiencia connota aprendizaje y, todo aprendizaje, te hace ser más sabio y sensible. Conocer humanes de todo el mundo, lo que se traduce en culturas de todo el mundo, lo que te lleva a ser más comprensivo y más tolerante, y por último, creer mucho en vos”.
Sobre ser inmigrante latina en España, y convertirse oficialmente en una migrante de Argentina, la monteriza sentencia que “Migrar es moverse y moverse tiene mucho de rigor y te vas haciendo adicto a lo imprevisto y a la incertidumbre. Es decir, todos los días, naces, por lo tanto, tienes que armarte un nuevo plan de vida: un nuevo trabajo, cambias de departamento, nueva ciudad; aunque es cierto que hay días que ansias una especie de rutina y sí que la hay, pero a los meses, nuevamente tenés que tomar impulso para volver a comenzar. Entonces, ¿qué pasa? Te conectas un montón con el presente, con lo que te pasa y lo agradeces”.
Pero la tucumanidad es algo imposible de ocultar, al punto de que la tonada norteña es distinguible del resto de tonadas en el mundo, y por eso, allá en Sevilla, la cuna del flamenco, se armó la comunidad tucumana, en donde le dan rienda suelta a los dialectismos, con felicidad: “Tengo tres amigas tucumanas que nos juntamos a tomar mate y a hablar en tucumano. Es maravilloso tener un microespacio donde podes decir, por ej: "alcanzáme esa aca" y te entiendan perfectamente”.
De aquí, la bailarina nos confiesa que extraña los cerros, la familia, los amigos, las personas que ama y “las tortas de hojaldre de la Cristina”, dejando saber que no importa que una viva en Europa, pues el hojaldre tucumano no tiene competencia.
“Nos reconocen la tonada argentina, eso sí, y gusta mucho aquí. Pero si me pongo a hablar en tucumano es más complejo que me haga entender, aunque yo siempre trato de filtrar una que otra palabra tucumana como: ‘chinita, chango o changa’”, explica para el medio, sobre el reconocimiento de su lugar de origen.
Daniela, sin embargo, es muy consciente de que haberse convertido en migrante por elección, es algo sumamente privilegiado, pues desde España es testigo de los movimientos migratorios forzosos que habitan su mismo espacio: “Una de las desventajas de migrar es que implica un nuevo nacimiento; es decir, tienes que tramitar nuevos documentos de identidad, hacer una nueva comunidad de pertenencia, buscar nuevos trabajos. Yo tengo la suerte de estar en un país donde hablan mi misma lengua pero los migrantes que no lo hacen, no la pasan muy bien porque es difusa la información que te brindan desde las oficinas de extranjería, es decir, aquí como allá existen los burócratas del mundo y su afán de complicarnos la existencia”.
“Y las ventajas de migrar también tienen que ver con ese nuevo nacimiento porque de una u otra manera, vos elegís tu nuevo proyecto de vida: país donde vivir, trabajo, casa, barrio. Ahora, esto que te digo es cuando vos decidís y tenés la voluntad de migrar que no es el caso de las migraciones forzadas donde grupos humanos son expulsados de sus países y su situación es de extrema irregularidad”, reflexiona.
Lo cierto es que cada vez que hablamos de los procesos migratorios y de los “migrantes”, no podemos dejar de pensar en esa personita que se fue de Tucumán quizás persiguiendo un sueño como Daniela, quizás huyendo de algún problema, quizás probando nuevas experiencias, y hasta los hay quienes dejaron Tucumán porque encontraron el amor en otro lugar. Cada uno de ellos y ellas, llevan un poco de nuestra provincia al mundo.