"No tengo resentimientos, así como ha venido el bien también puede venir lo malo": en menos de 30 segundos, alguien levantó los ahorros de Sebastián.
Lamentablemente, la mayoría de las personas conocemos ese frustrante sentimiento de haber pedido algo material, y dependiendo del sacrificio que nos haya costado obtener eso que hemos extraviado, es el nivel de enojo. Sin embargo, el caso de Sebastián Tomás, un trabajador de la estación de YPF en Monteros, que vivió un incómodo y triste momento el lunes 27 de diciembre.
“Hace poco operaron a mi hija y estoy de licencia por 15 días, no estoy yendo a la estación de servicio. Ese día fui a recoger un dinero de la estación, eran unos ahorros. Mi compañero me dice que me lo lleve para que no se mezcle con otra plata que había en el lugar. Después de eso, yo tenía que ir a hablar ahí a una cuadra de la YPF por la reparación del celular de mi hija en un local de celulares. Puse el dinero en una bolsa junto con un tarro de aceitunas que me regalaron y fui en la moto. Cuando entré al local se me cayó el tarro de aceitunas entonces abrí la bolsa y vi que no estaba la plata y que la bolsa tenía un hueco, no demoré más de 25 segundos en volver a YPF mirando el camino y ya no encontré nada”, relata Sebastián a eltucumano.
Gracias a las cámaras de YPF, de un Rapipago, del mismo local de celulares y de una heladería enfrente, Tomás pudo comprobar que al menos llegando a dicho local, todavía tenía el dinero en la bolsa, pero no puede ver el momento en el que desciende de su vehículo, que estima fue el momento en el que perdió el dinero.
“Justo cuando me bajé era como un punto ciego, yo pienso que hay más gente que devuelve lo ajeno que quienes no lo devuelven. La plata es mía, hace poquito la operaron a mi hija, tuvimos un gasto grande, veníamos ahorrando, es una operación que veníamos atrasando hace 5 años, estos setenta mil pesos era como lo que me quedó de la operación, que podría haber sido el doble de grande pero por suerte fue menos compleja de lo esperado”, explica.
“Yo le diría a quien lo encontró, que si tiene la posibilidad de devolverlo, que lo haga. Todos entendemos la tentación de poder utilizarla, si resuelve no hacerlo ojalá le haya servido de la mejor manera, y que si no sabe cómo devolverla se puede acercar a algún policía a dar aviso de lo encontrado, hay que devolver las cosas. En mi caso me pasó, y busqué la manera de devolver… maneras hay”, reflexiona.
Y es que más allá del frustrante momento que vive hace un par de días, este monterizo cree que nada opacará la felicidad de estar con su hija sana: “Agradezco infinitamente a tanta gente que compartió mi imagen. Ya no quiero ni publicar cuál es el negocio de mi señora para que no se sientan obligados a comprar por la solidaridad únicamente. La cirugía de mi hija salió bien, estamos en recuperación, estoy feliz de verla tan bien, al final su recuperación es más rápida que lo esperado. Así como ha venido el bien viene lo malo, no tengo resentimientos”, cerró.