"Todo estaba tranquilo hasta que llegando a la escuela de la famosa Curva de Los Vegas una camioneta se nos adelantó a alta velocidad. Y unos metros más adelante, lo vimos". ¿Qué ocurrió?
La famosa Curva de los Vegas es tal porque es mucho más que un lugar emblemático de paso: abundan los testimonios de momentos vividos en la 315, pero lo que Hernán y su novia vivieron hace unos meses en una noche de invierno no tiene antecedentes. De hecho, los vecinos de la zona coinciden: “No conocía esa historia”. ¿Qué les pasó?
“Caía una lluvia débil pero persistente. Mi novia y yo estuvimos en una cena en casa de un tío mío en un barrio de la zona de la Villa. Mi tío y su esposa nos recomendaron que no regresemos tarde a mi casa, ya era medianoche y mi cansancio se hacía sentir, por lo que decidí volverme”, le relata el joven a Tucumán Paranormal.
“Salí a la ruta. El tráfico era nulo por el frío y la lluvia. Todo estaba tranquilo hasta que llegando a la escuela de la famosa Curva de Los Vegas una camioneta se nos adelantó a alta velocidad. Y unos metros más adelante vimos que la camioneta hizo una maniobra extraña, embistió a un ciclista o un animal, pero la camioneta no se detuvo”.
Pero la sorpresa del momento fue que cuando Hernán y su novia se bajaron en la escena del accidente, pero no encontraron nada: “Nosotros disminuimos la velocidad, al llegar al lugar no había nada ni nadie accidentado, pero lo que vimos fue real. Continuamos unos metros y sobre la banquina, llegando a un puente, iba un anciano acompañado de un perrito. Nos detuvimos a preguntarle si le había pasado algo y si podíamos ayudarlo, pero cuando el anciano nos miró, carecía de la mitad derecha de su rostro además de que su ropa estaba seca a pesar de la lluvia que caía”.
“Ante esta situación salimos del lugar horrorizados por lo que vimos. Tratábamos de entender todo lo que habíamos visto. Pero la conclusión es que se cuentan muchas historias en las rutas de nuestra provincia y del país. Yo era una de las tantas personas que no creía en este tipo de cosas hasta que la viví y la vi con otra persona”. No es la primera historia que sucede en la ruta 315. ¡De terror!