¿Se pasó de romántico? el tucumano que en el Día del los Enamorados, quiso llenar de detalles a su novia, pero terminó generando malestar en otras parejas.
Cada vez que llega el 14 de febrero, las oleadas de flores y corazones se hacen presentes en todos los comercios posibles. Los emprendedores de los desayunos a domicilio, las cajas dulces, los bombones, las flores, los globos, los osos de peluche, las joyas, las cenas, el vino tinto, y todo aquello que la industria nos vende como lo que sirve irrefutablemente para demostrar nuestro amor, venden sin parar y cada año les va mejor.
La realidad es que esta fecha tiene distintas gamas en las parejas. Mientras las personas de generaciones más grandes dejan pasar desapercibido San Valentín o simplemente lo limitan a besar o abrazar a su compañero/a, cada vez es mayor el consumo y la batalla del “detalle” en Argentina, y por supuesto también en Tucumán.
Lo que hace algunos años parecía ser una costumbre de unos pocos, como enviar un desayuno a domicilio, ahora se ha vuelto moneda corriente, y ya sea con uno u otro detalle, las parejas más jóvenes no se permiten dejar pasar este día sin destilar amor y romanticismo. El problema es, cuando todo parece haberse transformado en una competencia de ¿Quién da más?
Este es el caso que nos plantea un tucumano que salió a cenar en un restaurante céntrico on su esposa la noche del 14 de febrero, siendo este el plan para la fecha de los enamorados. Como era de esperarse, prácticamente el 100% de las mesas eran ocupadas por enamoradas parejas, estando algunas acompañadas por sus pequeños hijos, aunque una mesa resaltaba entre todas: “En una esquina del salón, había una mesa con una pareja jovencita. Llamaba la atención que la chica tenía un ramo de flores gigante con un globo de corazón, y un regalo”, cuenta Rubén a eltucumano.
“Ya de entrada mi esposa me tiró un par de indirectas, ‘que mirá que hermoso ramo, que lindo el globo, hace mucho no me das flores’ etc, pero todo en buenos términos”, confiesa el enamorado que pensó estar cumpliendo con los cánones esperados para el 14 de febrero, invitando a salir a su esposa a cenar.
Pero la frutilla del postre, fue cuando se abrieron las puertas y llegó otra sorpresa para la pareja: “El chico había contratado un saxofonista y una cantante para tocar música romántica exclusivamente para su novia. No habría problema si no fuera porque casi al mismo tiempo nos miramos entre todos los changos que estábamos ahí porque nuestras parejas nos estaban clavando los ojos, en mirada de reclamo. El quedó bien con su novia, pero… ¡Nos hizo quedar mal a todos!”.
En medio de la competencia por el quién da más en una fecha que cada vez incita más al consumo romántico, el conjunto de detalles públicos (cena + regalo + flores + serenata) de un muchacho enamorado, terminó por generar malestar en algunas parejas presentes. ¿Quién te parece que estuvo mal?