HISTORIAS DE ACÁ

"Ya la daba por perdida": la conmovedora historia detrás de una bolsa de Tienda San Juan

Ayer por la mañana, en el último asiento del 4, Patricia Cajal encontró las compras del colegio para un niño que olvidó su abuela. Quién es la señora que se bajó del colectivo sin las compras y qué pasó cuando se encontró con Patricia.

23 Feb 2022 - 00:58

Ramona recuperó las compras para su nieto gracias a Patricia.

¿Puede haber una historia adentro de una bolsa de plástico con el logo de Tienda San Juan? ¿Qué es lo que puede surgir detrás de un olvido y de un hallazgo? ¿Quién es la persona que dejó esa bolsa en el último asiento de un colectivo? ¿Quién es la persona que la encontró? ¿Cuántos pasajeros hubieran escrito esta historia con otro final? 

Ayer, a las 11.30, Patricia Cajal subió al colectivo de la línea 4 ya vacío. Luego de pasar la Ciudadana, se dirigió al fondo a buscar su asiento. Allí vio la bolsa con el logo de Tienda San Juan. “Creí que estaba vacía, pero no”, le contaba a eltucumano ayer mismo por la tarde. ¿Qué tenía la bolsa? Las compras para el comienzo de clases de un niño que, tal como estimaba con acierto Patricia, comenzaba la semana que viene la primaria.

“La bolsa estaba cerrada. La abrí y vi lo que contenía: una camisa y un pantalón para un niño de unos 6 años. Adentro estaba el ticket con los datos de la señora que había hecho la compra con la Tarjeta Naranja. Por su DNI que empezaba con 17 millones, calculaba que era la abuela del chiquito. Estimé que era una mujer de unos 56 años”, agregaba Patricia, también en lo correcto.

Y, por si fuera poco, Patricia tenía un pálpito sobre lo ocurrido ayer durante el recorrido en el colectivo: “La mujer que se olvidó la bolsa debe haber tomado el 4 en la parada del súper Vea en la calle Córdoba y se debe haber bajado por la Mate de Luna, pasando la Maternidad, cuando ya el colectivo queda vacío hasta el final de su recorrido”.

Esta primera parte de esta historia contada en el diario llegó a la nuera de la señora quien, efectivamente, es la abuela de ese niño tucumano que esperaba con ansias ponerse por primera vez el uniforme que lo va a acompañar durante el primer año de la escuela. Nada más. Nada menos. Una emoción que ese niño no pudo vivir ayer ante el descuido de la abuela, quien se bajó sin la bolsa en la parada de la avenida Mate de Luna y Bulnes.

“Sí, anoche la nuera de la señora me mandó un mensaje privado diciéndome que era su suegra quien se había olvidado las cosas de la escuela del nietito, y que se había bajado en la Mate de Luna y Bulnes. Me pasó el DNI y el nombre y todo coincidía. Entonces acordamos que este miércoles a la mañana iba a ir a buscar las compras a mi trabajo, pero por la lluvia no se pudo. Entonces quedamos en que viniera por mi casa a buscar las compras del colegio y ahí la conocí”, cuenta Patricia.

Ramona Ernestina Chávez es la señora que se reencontró con las compras para su nieto. Y es quien ayer mismo, después del olvido en el colectivo, a las 14, salía en vivo para un móvil con Los Primeros donde ante nuestra colega Mariana Romero pedía Justicia por su hijo, por Francisco Sánchez, el papá del niño, asesinado por un asado en San Pedro de Colalao en enero de 2021

El motivo del móvil en vivo era porque ayer mismo, el martes 22 de febrero, debería haberse realizado el juicio contra los acusados por el asesinato del hijo de Ramona, de Francisco, el joven de 24 años. Un juicio que se suspendió por lo que la familia de Francisco considera una estrategia de la defensa de los acusados. Entonces cabe imaginar, si es que acaso ello fuera posible, ponerse por un momento a imaginar en dónde tenía sus pensamientos Ramona cuando olvidó las compras para su nieto en el colectivo.

Por eso esta historia es más que la devolución de unas compras para el colegio: “Claro que es una señora sufrida. Ayer la estuve pensando todo el día. No sabía que era ella. Pero imaginaba el dolor que sentiría porque eran las compras para el chiquito de su hijo que ya no está. No hablamos mucho cuando vino por mi casa a buscar las cosas. Estaban en remis y no quería demorarlos con lo que cuesta el remis ahora. Es gente humilde y yo intuía que le había costado mucho esa compra”, se emociona Patricia esta tarde después de la devolución.

"La nuera de la señora leyó la nota del diario y se contactó conmigo. Y los chicos de la Tarjeta Naranja también me llamaron. Me dijeron que podían hacer una excepción y darme el domicilio de la señora para que le llevara las cosas, pero por suerte ya la había encontrado. Cuando me vio la señora, la vi sonreír, me dio un beso, y me dijo: 'Muchísimas gracias, yo ya la daba por perdida'". 

"Cuando le pregunté por qué no había intentado ir hasta la San Martín al 4700, donde termina el recorrido del colectivo, me respondió: 'Es que pensaba que cualquier gente lo iba a agarrar, ¿para qué iba a gastar en remis?'. Por suerte, y lo digo humildemente, cayó en mis manos y se lo pude dar. Están todas las cosas tan caras, uno las compra con tanto esfuerzo, que todos sabemos de lo que hablo. Pero por suerte también existen las redes sociales para ayudarnos entre todos", relata Patricia, quien luego de despedir a Ramona y a su nietito, se quedó pensando en Hipólito Cajal, en su propio padre, a quien ya no tiene físicamente, pero a quien recuerda y valora con sus gestos.

"Una vez en la plaza, cuando yo tenía 9 ó 10 años, estaba jugando con mi hermana y encontramos una cadenita. Mi papá nos vio y nos preguntó de quién era. Encontramos a su dueña y se la devolvimos. De él he aprendido esos valores, y son esos valores los que nos acompañan para que pasen este tipo de cosas. Estoy contenta por lo que ocurrió, porque sea ella la dueña de las compras para su nieto. No me imaginaba que detrás de la bolsa que encontré hubiera todo esto, con lo que le pasó a su hijo, un hijo de bien, y que esas cosas serían para ese chiquito, para ese chiquito que ya tiene la ropa para empezar las clases".


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