HISTORIAS DE ACÁ

“Tengo el auto, ¿cómo no lo voy a hacer?”: Carlos, el héroe tucumano en medio del drama

Trabaja todas las mañanas en el Siprosa y maneja hasta las dos de la madrugada. Pese al esfuerzo que le pone a cada día, vio un video y no pudo quedarse en la cama.

23 Feb 2022 - 22:25

Carlos España, corazón enorme.

“Buenos días gente. Me pongo a disposición con mi vehículo totalmente gratis para llevar lo que done la gente, ya sea mercadería, ropa, calzado o lo que entre en el auto para las personas que perdieron todo. No trabajo para ningún político, solo me solidarizo porque es lindo ayudar. Cualquier cosa se comunican conmigo por MP después de las 14 cuando salga del trabajo solo zona de las talitas ya que vivo ahí. Ayudemos: hoy por ti”.

Carlos España tiene 39 años y desde siempre fue Tiky: “Mi abuela tenía tres nietos preferidos y nos puso Tiky, Pity y Negrita. De ella aprendimos que no hay nada más lindo que ayudar al otro, dar una mano al que está más complicado, estar para el que más lo necesita porque nadie nos va a venir a ayudar más que nosotros mismos. Yo siempre he ayudado sin ningún interés de nada. A mí la gente me contacta por Facebook y consigo lo que necesitan”. 

“No tiro manteca al techo, pero uno está bien. Soy soltero, vivo con mi mamá. Y cuando vi que tanta gente perdió todo con las últimas tormentas se se me ha dado por publicar que ayudaba con lo que podía. Hace poquito compré el auto y entonces yo voy, retiro las cosas del que dona y se la llevo al que la necesita. La gente que quiere donar se comunica con la gente que lo necesita y solamente lo llevo”, explica el tucumano que trabaja por la mañana en el Siprosa y por la tarde maneja el auto hasta las 2 de la mañana para volver a empezar al día siguiente.

La publicación de Tiky se viralizó y emocionó a muchísimos tucumanos y tucumanas en medio del drama que sucede después de cada alerta que rige a la provincia. “La verdad es que no esperaba tanta repercusión. Lo he hecho porque he visto unos videos de la gente de mi zona y me han dolido en el alma. Aquí en Las Talitas se pone feo cuando llueve, sobre todo en los barrios nuevos que se han hecho como Del Huerto y Del Valle y en Los Pocitos ni te cuento. Ahí, donde hay un asentamiento muy precario, se hace un río”.

A bordo de su auto, Carlos se convirtió en el puente entre manos solidarias y personas que hasta perdieron lo que visten. “Mayormente a Los Pocitos llevamos ropa, pasando el 95 Viviendas, por La Granja, pasando Las Salinas, por todos esos lugares anduvimos. Veía en el Facebook la familia que quería donar y yo hacía el viaje totalmente gratis, no pedía nada. Y seguimos esperando los mensajes aquí. Mi auto es a nafta, no voy a gastar mucho. Con 1000 pesos ando por todos lados”.

Así como el agua es sinónimo de alivio para muchos tucumanos, también lo es de preocupación para otros tantos. “Pienso en lo peor cuando veo que se va a largar el agua. En Las Talitas la lluvia es sinónimo de inundación. No podés salir a trabajar, no podés hacer nada. Siempre pienso en la pobre gente del asentamiento, en que ojalá que pare rápido. Acá es un río, hay muchas partes bajas”, lamenta Carlos.

En medio del dolor de muchas familias, una sonrisa: “La gente es muy agradecida. Vas a ver cómo viven y la verdad es que me pone muy mal. Ojo, tampoco vas a pensar que vivo yo en una casa de dos pisos. Pero entre nosotros nos tenemos que ayudar. Miralo a Maratea: es un gran ejemplo el vago. Yo hice lo que hice sin pensarlo y me han llegado muchos agradecimientos. Veía la gente que pedía ayuda, veía los videos, tengo el auto, ¿cómo no lo voy a hacer? ¿Por qué no voy a ayudar? Me he expresado por Facebook y se viralizó”.

En ese texto que publicó Carlos en las redes sociales, en mayúsculas aclara que no trabaja para ningún político. Pese a ello, pasó lo que iba a pasar: “Un día me contacta gente, vienen dos personas, me llevan para las calles de Las Talitas, iban a retirar ropa para que vayamos a donar, y en el medio del camino me sale un pedido para retirar cinco bolsas de ropa. Me llevaron a un tipo de sede donde había colchones. Ahí reconocí a una chica que reconocía que trabajaba para un político, pero cuando llegué me fui. Yo he puesto que no trabajo para ningún político, hermano. Así quiero hacer las cosas”.

Y remarca: “La gente ya no le cree nada a los políticos, vivieron de promesas, de mentiras, se desaparecen para ayudar pero cuando te piden los votos siempre están. A días de las elecciones te pasan las máquinas todo el día, pero después no te tocan ni la calle. Ya están quemados. La ayuda nace de los que menos tenemos. Nace de la familia y uno va aprendiendo a ayudar al otro, uno va aprendiendo de ellos, sin ningún interés de nada. Porque yo no quiero nada más que nada más y nada menos ayudar al otro. Y cuando ayudás, cuando ves que el que perdió todo tiene una sonrisa, eso te incentiva más, te pone muy contento, ver las caras, las familias, es una tranquilidad”.

Entre las personas que comentaron la gesta solidaria de Carlos España, una joven que realizó una rifa porque necesitaba pagar el alquiler le comentó: “Sin conocerme me ayudaste”. Y así se mueve Carlos en su auto: “Quiero ayudar más. Trabajo mucho y el tiempo a veces no alcanza pero quiero ayudar más. Me gustaría estar en un grupo con jóvenes por lo menos dos veces por semana, por lo menos. Hay mucha gente que nos necesita, amigo. Mucha. Y acá estoy yo. Y no soy el único”.




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