¿HAY RECOMPENSA?

Trabajar toda la vida, y quedar sin nada: la historia de Alcira

En fechas como estas, se recuerda a la mujer trabajadora. La historia de doña Alcira es similar a la de cientos de tucumanas que después de una vida de trabajo, deben empezar de cero.

08 Mar 2022 - 16:45

El discurso de la meritocracia indica que en los tiempos que corren, si una mujer trabaja duro toda su vida, la recompensa viene sola. Muchas esperan que esa recompensa sea real y palpable a determinada edad, y generalmente se traduce en algo que nos pasamos la vida buscando: paz.

¿Cómo se consigue la paz? A pesar de que cada persona pueda dar una definición distinta de paz, casi nadie se imagina poder vivir y dormir en paz sin tener al menos una casa propia, ese espacio en donde tengamos un techo y cuatro paredes que nos protejan del frío, del calor, de la humedad, y de los peligros del afuera. A partir de ahí, la mayoría de las mujeres pueden proyectar su paz de una u otra manera. Pero… ¿qué pasa cuando llega determinada edad y una mujer que trabajó toda su vida lo pierde todo?

El caso de Alcira nos lleva a volver a pensar en la famosa meritocracia y cómo una vida de trabajo duro a veces no te asegura nada, lamentablemente.  Nuevamente la lluvia llegó el fin de semana a Tucumán y no lo hizo de manera pacífica. En el barrio Elena White, la capital tucumana, el agua entró por cada rendija abierta en los hogares de algunas cuadras.

El terreno de la familia Lazarte Olea, está habitado por cuatro casas. Cada una de ellas quedó totalmente inhabitable, especialmente la de Alcira, una jubilada de 74 años.

“Mi familia quedó sin nada, perdieron la ropa, la comida, el calzado, todo”, cuenta a eltucumano Anahí Urrea, pariente de los Lazarte-Olea. “La fuerte tormenta les arrebató todo y por esta razón estoy buscando ayuda de la gente por que como todos sabemos y es moneda corriente en la sociedad, los políticos brillan por su ausencia y es la gente la que siempre ayuda y se pone al hombro la necesidad del prójimo”, nos dice.

Alcira no puede caminar sola. Sus nietos y bisnietos hoy no tienen en qué dormir ya que se les mojaron los colchones”.

Desde muy joven, esta jubilada tucumana trabajó duramente. En su infancia, Alcira comenzó a trabajar de empleada doméstica junto a su hermana gemela (que hoy ya no está). Sus hijos y nietos cuentan con orgullo que a pesar de que nunca dejó de vivir en la austeridad, lo poco que tiene lo consiguió trabajando duro: “Lo trabajado no se lo quita nadie, ella crió a sus hijos sola”.

Lamentablemente en este caso, Alcira si ha perdido todo y gracias al agua. Después de años de trabajo, recién hace un par pudo construir su propia casa de material y dejar de habitar en la casilla de madera que la contuvo la mayor parte de su vida.

“Ella nunca pero nunca deja de sonreír, es la risueña de la familia. Ahora vive de una jubilación que no le alcanza para nada pero sustentaba sus necesidades básicas”.

Verónica Lazarte, hija de Alcira, nos revela que entre los damnificados está ella, que a causa de una cirugía en la pierna no puede caminar. También está una de sus hermanas, cuyo hijo nació con Síndrome de Down. Hoy, entre tantas necesidades y tanto dolor, toda la familia de Alcira pide una colaboración para recuperar al menos parte de lo que tanto trabajo le costó construir, a costas de una vida de esfuerzos y de sacrificios.

Anahí, pariente de Alcira, pone a disposición su CBU para quienes puedan colaborar con esta familia y sobre todo con esta jubilada que después de una vida de trabajo y con artrosis en ambas piernas, hoy debe empezar desde cero: 0000007900234035589746 ALIAS: URREAANAHI.UALA

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