DÍA DEL CARPINTERO

"Debí animarme antes": el tucumano que cerró su estudio contable y cumplió su sueño de ser carpintero

Inspirado por su hija mayor y el recuerdo de su padre, Julio dejó con casi 60 años su profesión de contador, para volcarse a uno de los oficios más nobles y antiguos de la historia: la carpintería.

19 Mar 2022 - 14:36

Los 19 de marzo, el mundo entero celebra el Día del Carpintero o del trabajador de la madera, lo cual incluiría también a los artesanos, motivo por el cual también se saluda a aquellos que se dedican a las artesanías en este sábado.

Trabajar la madera, es uno de los oficios más antiguos del mundo. Este material natural, fue el primero y el más maleable que el ser humano encontró para poder vivir mejor y para crear en su entorno desde los primeros refugios para protegerse de las inclemencias del tiempo, hasta amoblamientos para descansar, sentarse, comer, cocinar, y básicamente, vivir mejor.

En ese sentido, ser carpintero es formar parte de esa larguísima cadena de hombres y mujeres que gracias a sus manos trabajaron milenariamente este material, para mejorar la calidad de vida. Quizás, estamos tan acostumbrados a este oficio ancestral que no caemos en la cuenta de lo motivador y hermoso que es para algunas personas poder trabajar la madera.

Este fue el caso de Julio Vera (67), quien a pesar de haberse criado en el taller de su papá, nunca había considerado seriamente que la carpintería o el diseño de muebles era una opción para su vida: “Mi papá fue obrero del ingenio Ñuñorco, específicamente tornero. Él, era el encargado de manejar el torno que es una de las herramientas más importantes del ingenio para reparación de piezas”, le explica a eltucumano.

Yo crecí a su lado mirando lo que hacía y era algo que me gustaba mucho, pero me fui por otro lado”, nos confiesa. Y es que Julio estudió en la UNT para ser Contador Público Nacional, profesión que ejerció durante casi 40 años, es decir, toda una vida: “Yo tenía mi oficina de contador, tenía un estudio importante junto a un amigo mío. Fui contador 40 años, en alguna oportunidad mi trabajo me gustó y después ya no. Mis raíces estaban por otro lado. Después, con el tiempo, descubrí que podría haber optado por otro lado, también me hubiera gustado estudiar para ser ingeniero y aprender crear, esto que hago ahora es algo que siempre me ha gustado mucho. Ahora me doy cuenta que tengo esas habilidades y estaba en otra cosa”, reflexiona, sobre el momento en el que decidió dejar la oficina y los papeles, para pasarse al taller.

Caro, hija de Julio, estudió la carrera de Diseño de Interiores y Equipamientos en la UNT. De a poco, se animó a ir diseñando algunos muebles, llegando inclusive a ser premiada internacionalmente. El problema que veía su papá, era que Carolina debía encargar a otras personas trabajos que a él le parecían sencillos de llevar a cabo: “Ella empezó a encarar trabajos a través de terceros, y me llamó mucho la atención y le dije a mi hija ‘¿qué te parece si lo hacemos nosotros?’. Me parecían sencillos los trabajos. Luego arrancamos subiendo el nivel de complejidad gasta que nos dimos cuenta los dos de que éramos un complemento, ella diseñando y yo animándome a hacerlo”.

Sin embargo, el otro empujón de Julio además de su hija, fue un gran amigo que si bien ya no está físicamente, lo recuerda en este día del carpintero: “Alberto Tripolloni me inspiraba. Yo iba a su taller siempre, él era un gran artesano y sabía muchísimo y a mí me encantaba todo lo que él hacía. Curioseando sus cosas me acercaba a mi salsa” se acuerda. “Luego ya con Carolina comenzamos a hacer algo un poco más complicado y eso fue el comienzo de todo. Luego hicimos cursos, nos pusimos a estudiar y bueno después ya encaramos profesionalmente algo que ahora es una cosa profesional, intentamos día a día mejorar, intentamos brindar mejores servicios a través de lo que sería la construcción de muebles en melamina”, confiesa, revelando los comienzos de “Vanguardia Muebles”, su emprendimiento familiar y profesional en el cuál confeccionan muebles de melamina a medida y gusto de cada cliente.

Ser carpintero tiene que ver con la creación de cosas, de pronto vos sentís que creas algo que va a quedar por muchísimo tiempo y que para colmo, ese algo que salió de tus manos. El estilo de los muebles cambia todo el tiempo. Ahora que estamos en este sector de la carpintería moderna un poco se aparta de la carpintería tradicional y es una carpintería que tiene que ver con usar productos y cosas ecológicas, es decir que no se dañe la naturaleza y respetarla, que estos productos sean reciclables y que no vengan de un bosquenativo natural sino que vienen de bosques implantados para sacar la madera especialmente, pero ya es una cuestión de que tratamos de no agredir tanto la naturaleza, en ese sentido la carpintería está cambiando”, opina Vera para este medio.

Y es que cuando está en su taller, entre las herramientas y el sonido del trabajo, Julio no puede evitar recordar que sus mejores momentos de la infancia los pasó acompañando a su papá en un taller casero, también: “Mi papá tenía un espacio en casa para las herramientas, él vivía ahí metido. Tenía él una moto Gilera que la armaba y la desarmaba, la limpiaba, la arreglaba y yo por detrás, siempre con él de ayudante. Por ese lado me atraía. Crear con las manos es inmenso, a pesar de que muchos crean que no hay mucho para crear, se puede aportar desde el oficio de carpintero y sugerir cosas. Los años te dan ideas, se torna creativa la mente. Estar en el taller para mí es terapéutico, me gusta mucho, ver como de un dibujo que hace mi hija lo pasamos a algo real de poco, que ese papel se transforma en un mueble funcional da mucha satisfacción”, comenta.

El estudio contable de Julio, se cerró oficialmente cuando tenía 57 años, para convertirse en la oficina de Vanguardia Muebles: “Muchas veces he pensado que podría haber sido mejor carpintero si me animaba mucho antes. Encontré un gran equilibrio ahora, pero hubiera sido mucho mejor equilibrio para mi vida si me lanzaba a esto antes. Y me encuentro hoy festejando el día del carpintero aunque siempre me sorprenden los saludos, porque me digo a mí mismo que no soy carpintero, me cuesta todavía verme ahí a pesar de llevar diez años trabajando de esto”.

En Tucumán, los carpinteros han formado lazos y grupos, al igual que sucede con otros oficios y profesiones: “Estamos en contacto con muchos colegas ahora, siempre hablamos y nos ayudamos mucho, nos pasamos información y nos hacemos favores entre sí. Hay una comunidad de carpinteros en Tucumán. Este es un oficio muy noble y lindo. Uno desarrolla su creatividad y ves que donde antes no había nada ahora hay algo que materializaste con tus manos. Satisfacer la expectativa de un cliente es tremendo”, cierra don Julio Vera, carpintero de 67 años que planea seguir capacitándose y continuar creando junto a su hija Carolina, el tiempo que sea posible. ¡Feliz día a todos los carpinteros y carpinteras!

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