Cynthia tenía que llevar al médico a su hijo de cuatro meses, pero desde que llegó el móvil a la puerta de su casa todo fue de terror.
Cynthia Sotelo fue mamá hace cuatro meses y debía llevar a su bebé al médico porque estaba con reflujo y un poquito de vómito. Pero desde que el móvil 5 llegó a la puerta de su casa, todo fue de terror. “Siempre pido a esa remisería de Salas y Valdez y Raúl Colombres porque queda a tres cuadras de mi casa. Casi todos los días llamo. Pero nunca me había pasado lo que viví con esta persona”.
Mientras su hijo lloraba, Cynthia lo llevaba en brazos, con la mochila, la carpeta para el médico y el cochecito del bebé. Toda una salida apurada de casa, toda una forma de maniobrar con una sola mano mientras el remisero solo miraba. “Como puedo, lo primero que hago es abrir la puerta del acompañante para meter el cochecito. Desde ese mismo momento, el tipo se ha puesto como loco”.
Si ya había comenzado mal el viaje, lo que pasó adentro iba a ser peor: “Después de buscar la forma de poner el coche, recién yendo por la Juramento, el remisero dice en voz alta: ‘¡Cómo hay gente pelotuda en la calle!’. Yo no le respondo y me dice: ‘Como la forma imbécil que has tenido de poner el coche de tu bebé en el auto. Casi me lo rompés’”.
Ante los insultos, y mientras su bebé lloraba cada vez más fuerte, la pasajera le dice: “Quiero que me bajes, pero no aquí en la cancha (de Sportivo Guzmán). Quiero que me lleves de nuevo a mi casa". Entonces se produjo el siguiente diálogo entre Cynthia y el remisero:
-No lo quiero hacer al viaje con vos.
-No, dejá nomás. Ya que tanto problema has hecho para poner el coche, te llevo.
-¿Pero qué es lo que les pasa a ustedes? ¿A los remises? ¿A los taxis? ¿Qué les pasa?
-Pasa que vos tenés que pedir un taxi con baúl si estás con coche.
-Pido con baúl pero muchas veces lo tienen ocupado. Hasta en un Fiat 1 me suben el coche.
-Bueno, entonces pedí a otra remisería, hay un montón. O llamá a Centro Taxi y listo.
En silencio tenso entre el conductor y la pasajera, tratando de concentrarse en calmar a su bebé molesto por la indisposición y por los gritos, Cynthia relata cómo siguió el viaje a medida que se acercaban al destino: “No le he dado bola el resto del viaje. Solo quería llegar. Pensaba que ya había pasado todo hasta que me bajo con el bebé en brazos, la mochila y la carpeta del médico. En ese momento, el tipo abre la puerta del acompañante y tira a la calle. ¡Me tiró el coche! Y ahí lo empecé a putear”.
“Yo estaba con el bebé en brazos, llegamos a la San Juan y Avellaneda, había una señora, le pido si me lo podía tener al bebé un ratito y le digo: ‘¡Este maleducado me ha tirado el coche!’. La señora lo había visto y también lo insultó, pero la respuesta del conductor nunca me la esperaba”, le cuenta Cynthia a eltucumano.
“El remisero me dijo: ‘Soy móvil 5, cuando vayas a reclamar, te voy a estar esperando en la remisería’. En ese mismo momento yo quería ir a la remisería, pero después me arrepentí y pensé: ‘Se me van a cagar de risa, hay muchos varones, voy a seguir pasándola mal’. Cuando intenté llamar a la noche, no me atendían. Entonces ahí decidí contar qué pasó en Facebook”.
Al día siguiente, el posteo de Cynthia llegó al encargado de la remisería: “Se llama Luciano y es un chico muy bien educado. Me ha pedido disculpas y me dijo que el hombre no volvió a aparecer por la remisería y que había sido despedido. La verdad es que no sé por qué me trató así: era así, idiota, un hombre grande, tipo 60 años. Quizás podía esperarse de un pendejo que no le importe nada, pero no de un señor”.
Luego del mal momento y de las disculpas aceptadas al encargado de la remisería, Cynthia siente la necesidad de aclarar: “Cuando publico que agradecía al encargado de la remisería, aclaro que no pienso que todos los remiseros o taxistas sean iguales. No quiero que ahora pase que nadie más les pida un remis porque no es así. Y cuando pedí que no se trate así y menos a una mujer, los varones saltaron a comentar mi publicación hablándome de la igualdad del trato y por qué especialmente a una mujer no había que tratarla así. No era el punto ni el foco de lo que quería decir, pero hay una verdad y es que si yo iba acompañada por un varón, ese maltrato no pasaba”.
Y por último, agrega algo más: “Me volví caminando porque no quería volver a tomar un viaje en ese momento. Caminé un montón de cuadras con el coche y las cosas. Ahora estoy preocupada por si el conductor quiere hacerme algo porque se quedó sin trabajo. Espero que no pase a mayores y también reflexione. Creo que todo lo que está pasando en general, el malestar que hay, la violencia que hay en la calle es porque la gente está podrida de todo. Y yo también tengo mis días, pero no me la agarro con la gente de esa manera ni trato así”.