VIOLENCIA DE GÉNERO

"No quiero ser otra Paola Tacacho": el horror de una mamá tucumana que ruega justicia

Por solo dos meses Luz Chocobar estuvo en pareja, sin saber que al finalizar la relación comenzaría su calvario: "Sufrí una tentativa de homicidio, abuso sexual, amenazas de muerte, extorsiones. Tuve que mandar a vivir a mi hijo a otra provincia para protegerlo".

27 Mar 2022 - 18:29

Foto: Radio ATE.

El caso que se acerca hoy a la redacción de eltucumano no es nuevo, pero sigue vigente. La historia de Luz Chocobar, una tucumana de 30 años, ha pasado por distintos canales y medios digitales desde que comenzó su pedido de justicia en agosto del 2020, cuando su expareja, Lucio Arriazu, se presentó en su domicilio: “El 13 de agosto sufrí una tentativa de homicidio, abuso sexual, amenazas de muerte, extorsiones por parte de Lucio Arriazu, quien también intento atentar contra la vida de mi hijo, al que tuve que envíar a otra provincia para protegerlo”, nos cuenta.

Cuando la pandemia y sus restricciones más duras habían comenzado hace dos años, fue que Luz decidió darle una oportunidad a Lucio, quien se desempeñaba como personal trainer en un gimnasio en donde ella se entrenaba, aunque según la entrevistada, su trabajo real es otro, y es lo mismo por lo cual decidió terminar la relación: “Hacía unos dos meses que salíamos, y me enteré de que estaba en el mundo del narcotráfico, por eso lo dejé”, aclara.

“Semanas después de dejarlo, una noche me estuvo acosando por mensajes, yo no lo bloqueaba porque me debía dinero. Ese día se presentó en mi domicilio, me empezó a insultar, tengo los videos en donde me arrinconó cuando bajé, y me mostró unos videos íntimos conmigo que filmó sin mi consentimiento, con estos videos me extorsionaba para que lo deje subir a hablar bien, diciéndome que si no lo dejaba subir los iba a mandar a todo Tucumán, al grupo de compañeritos de mi hijo. Lo hice, y apenas subimos al departamento, me agredió. Me asfixió con un almohadón y me estranguló durante tres horas, me abusó sexualmente, repetía que nos iba a matar a mí y a mi él, tenía un arma de fuego. Durante tres horas me hizo sufrir, pero la intención de ese día era la de terminar con mi vida, él quería hacerme sufrir mucho antes de matarme… Si él no consumó el femicidio fue porque yo me pude soltar”, recuerda, llena de pánico.

Después de este episiodio, se denunció la agresión, tras lo cual fue detenido para después ser enviado a casa con tobillera: “Quebrantó todas las medidas cautelares que se le impusieron, hasta la de una tobillera electrónica y un botón antipánico, recién ahí le dieron preventiva pero solo por el riesgo de fuga y atentar contra la causa porque ha entorpecido toda la investigación todo el tiempo, ha mentido ante jueces de garantía... Estuvo con preventiva durante meses pero jamás paro de hostigarme, después con domiciliaria y la última vez se cortó una de las dos tobilleras electrónicas que tenía con la intención de fugarse, me forzaron las cerraduras del departamento, me encuentro en tratamiento psiquiátrico desde septiembre de 2020 con estrés post traumático crónico, posiblemente incurable, y con 61 ítems de sintomatologías y secuelas psiquiátricas, todo desencadenado por estos hechos, y dictaminado no solamente por mi psiquiatra particular Ernesto Yoldi (MP 9979) sino que también por las psicólogas de la OVD y del MPF, todos los profesionales coincidieron… hasta mi padre que tuvo un acv se encuentra en tratamiento por esto”, revela.

Sin embargo, los ojos de Luz comenzaron a dar de brontar miles de lágrimas al recordar el sacrificio más grande que tuvo que hacer para proteger a su hijo: “Yo quedé embarazada a los 15 años y a mi hijo lo crié sola... Su papá se fue a otra provincia cuando él tenía dos años. Después que nos forzaron las cerraduras no tuve otra opción que enviarlo con su papá, es decir, tuve que enviar a mi hijo a otra provincia”.

“Es un gran dolor, una impotencia tan grande no poder estar con él...  jamás lo hice compartir a mi hijo con Lucio, solo una vez que merendamos con mi papá, pero siento tanta culpa por lo que pasó el día que lo dejé subir”, se acuerda. “Mi hijo en tratamiento psicológico… pero ganamos un primer juicio el 3 de diciembre por los quebrantamientos de la perimetral y las amenazas, intervino el servicio de inteligencia ya que toda la familia lo protegía y lo ocultaba. Le dieron una condena de cumplimiento efectivo de dos años y seis meses, La cual fue impugnada, es decir que aún nos queda el juicio principal, que no sabemos cuál será pero ya tenemos requerimiento de elevación a juicio y próximamente apertura a pruebas, pero se caratuló de una manera totalmente errónea y en el que en el debate oral pelearemos la tentativa de homicidio, el abuso sexual, amenazas coactivas y lesiones graves, agravadas por el vínculo. Tengo pruebas de todo”, detalla la víctima.

“El viernes era el último día que tenía el juez para resolver si se le bajaba la condena, si se cambiaba la modalidad para que la cumpla en su domicilio pero ya se cortó una tobillera, no llego a fugarse porque no pudo cortarse la otra, y también existe la posibilidad de que se lo absuelva y quede en libertad y tengo muchísimo miedo por mi familia, por mí”, nos dice, con desesperación.

Tengo la necesidad de que el juez a cargo de la causa lo mire con la perspectiva que hace falta para que quede firme la condena de cumplimiento efectivo realmente estoy desesperada y por eso llego a los medios”.

“Mi hijo se encierra en el baño a llorar por las noches pensando que nadie lo escucha… no sé si me van a meter un tiro en cualquier momento así que no puedo trabajar hace casi dos años... Mi vida la vida de mi familia y mi hijo está destruida desde el 13 de agosto del 2020. Él ha quebrantado todas las medidas cautelares que se le han impuesto. Cada vez que me saltaba el botón antipánico estoy mal por horas, ya no tengo esa medida de protección. Mi vida antes de Lucio era totalmente activa, entrenaba y desayunaba con mi hijo, trabajaba. Hoy en día no puedo hacer nada, no quiero hacer nada, mi vida y la de mi familia corren peligro, tuve cinco intentos de suicidio. A mí no se me está protegiendo, más allá de que cuando se le dio una prisión preventiva pero no por protegerme a mí, sino por el riesgo de fuga. Somos unas 20 víctimas hasta el día de hoy, no todas denunciaron, tienen pánico y miedo. Hay hasta una chica que la hacía prostituir y la intentó ahogar en un jacuzzi. Es un potencial femicida” dice esta tucumana.

El Ministerio Público Fiscal mediante un informe interdisciplinario hizo un informe que dictamina que es una persona peligrosa para terceros, tiene graves problemas con las transgresiones a las legalidades. Es decir que no puede tener una prisión domiciliaria, no es apto. Como yo denuncié el 15 de agosto, el 2 de septiembre se modificó el código y una causa me quedó en una fiscalía y una causa en otra. Si no hubiera pasado eso tendía un solo juicio. Nosotros ya ganamos este juicio, ya se le dictaminó una condena de cumplimiento efectivo por todo el riesgo que implica”

"No sabemos cuando será el requerimiento al juicio oral para cambiar la carátula. Si bien se lo imputa por tres desobediencias judiciales, mensajes de amenazas corroborado por empresas de telefonía, hay que cambiar la caratula de las acusaciones".

“Dejó de amenazarme directamente después de que le incautaran dos celulares, pero me siguen llegando amenazas de terceros a través de otras cuentas. Me va a matar, nos están matando, yo no quiero ser una más, no quiero ser otra Paola Tachacho. Las secuelas y sintomatologías que tengo nunca las voy a perder, mi vida no la recupero más. Necesito mínimamente saber que esta persona suelta no va a estar para matarme. Tengo fe en que realmente se tome conciencia y se lo mire desde otro punto de vista, que se accione como corresponde”

Como si no fuera suficiente el calvario que vive desde el 2020, en febrero de este año, el acusado se cortó la tobillera y la policía cuando lo detuvo para trasladarlo a Villa Urquiza, por error fue trasladado a su casa. Este proceder policial todavía se está investigando.

"No queremos enviar un mensaje de odio ni de venganza, sino que haya una condena ejemplar tal que los condenados o imputados por víctimas de violencia de género de alto riesgo puedan recapacitar, resocializar, reinsertarse. Necesitamos que el juez Eudoro Albo deje firme la condena".

Este caso, estaría sentando jurisprudencia a raíz de tantas veces que el imputado ha quebrantado las medidas preventiva, causando el daño psicológico y psiquiátrico en la víctima y sus familiares, daño diagnosticado como irreversible.


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