"No quería seguir más, no tenía la cabeza. Pero mi mamá no me dejó abandonar y me pidió: ‘Enfocate, Juli, enfocate’. Y le hice caso: estudiar no dejó que me hundiera en la depresión y desde ese día me propuse cumplir una promesa para él”.
Héctor y Julieta, padre e hija. Unidos por siempre.
A las cinco de la mañana, cuatro kilómetros adentro de la ruta 302, a la altura de San Miguel, Ranchillos, Julieta Sleiman se despertó, desayunó, repasó los apuntes y viajó en moto hasta la parada del Aguadulce, el colectivo que la lleva todos los días hasta la Terminal de Ómnibus.
Ya en la ciudad, luego de caminar las cuadras restantes hasta la Facultad de Filosofía y Letras, donde funciona la carrera de Ciencias de la Comunicación, Julieta rindió Guión y Narración, la última materia para recibirse como Técnica en Comunicación, mucho más que una materia.
“Debía rendir esa materia en 2020, en plena pandemia, de manera remota, pero no pude: mi papá había quedado internado. ‘Juli, tu papá está grave’, me dijo mi mamá. Fue el 8 de agosto, no me olvido más. Tenía que rendir ese mismo día, pero no podía concentrarme. Y dejé la materia. El 2 de noviembre, después de la tercera operación, mi papá lamentablemente falleció. Ese día todo cambió”, le dice Juli a eltucumano.
Cuando llegó la noticia más difícil de asumir, Julieta quiso dejar la carrera. “No quería seguir más, no tenía la cabeza. Pero mi mamá no me dejó y me pidió: ‘Enfocate, Juli, enfocate’. Y le hice caso: estudiar no dejó que me hundiera en la depresión y, desde ese día, me propuse cumplir una promesa para mi papá: recibirme”.
Pero si ya era mucho sacrificio levantarse a las cinco, los cuatro kilómetros en moto, el viaje en el Aguadulce, cursar todo el día en la Facultad hasta bien entrada la noche, el fin de la presencialidad y las clases de manera remota fueron otro tema: “Cuando era presencial, tenía dos horas y media de viaje, salía de Periodismo a las 21.20 y afuera no había ni un policía. A mis compañeros los vivían asaltando en el puente”.
“Cuando nos tocó la pandemia, de forma remota, cambiaron muchas cosas: yo vivo acá en el campo, donde hay una sola casa, sin nadie alrededor, sin ningún vecino, solo vacas, ovejas y cabras. Estoy rodeada de pinos. Es muy tranquilo, pero los pinos obstruyen la señal. Y no hay wifi. Entonces tenía que cargarle 300 pesos de datos al celular para cada clase virtual, gastaba un montón por día”.
Cuando Julieta caminaba al aire libre en busca de una señal, cuando finalmente se conectaba, llegaba la pregunta del profesor de turno: “Me decía: ‘Alumna Sleiman, ¿puede prender la cámara?’. Y yo aparecía en el medio de la nada entre las vacas y las ovejas. Sí, fue mucho sacrificio el que hice. O cuando mi papá ya estaba en terapia intensiva y yo esperaba buenas noticias mientras repasaba el resumen de Pensamiento Filosófico, una de las materias más difíciles de la carrera”.
Pese al golpe del que Julieta asegura que ningún hijo es capaz de recuperarse, la joven de 22 años aprobó 12 materias de 4° año, tomó coraje y reafirmó: “Me voy a recibir, cueste lo que cueste. Y cuando lo haga, no quiero festejar, solo escribirlo en un papel para él”. Ese papel es el que Julieta escribió cuando recibió la nota: “¡Lo logré, papá! ¡Me recibí!”. Y agregó un texto en su publicación en Twitter: “Todo te lo dedico a vos papá, besos al cielo, eres la ausencia más presente en mí vida”. Esa frase llegó, entre tantos, al Oficial Gordillo.
“Mi papá amaba a Gordillo. No puedo creer que llegó a él mi publicación, que se haya viralizado tanto. Muchos alumnos de distintas carreras me escribieron diciéndome que se sentían identificados con mi historia. Muchos perdieron a sus padres o madres en la pandemia. A muchos se nos hizo difícil seguir durante la pandemia. Por eso esto es para mi papá, una persona con humor, muy gracioso, que amaba la guaracha, a Koli Arce, parecido al hombre que anda en el auto descapotable por el centro, un papá que me explicaba mucho de fútbol, de San Martín y de Atlético, y de Boca. Veíamos juntos todos los partidos".
Hay muchas preguntas que acompañan a Julieta Sleiman desde que se recibió como Técnica, desde que ahora va por la Licenciatura en Comunicación cuando presente la tesis y rinda el final de Metodología. ¿Qué cree Julieta que le diría su padre? “Siento que está orgulloso. Cuando habían subido la nota al SIU, confirmé en ese momento que había aprobado y que me había recibido. Fue en ese momento mi hermana me envió un audio de 5 minutos, y me quebré. Ella me dijo lo que él me habría dicho estando en vida: ‘Estoy orgulloso de vos, gorda’”.
¿Y ahora? ¿Qué sigue ahora en la vida de Juli? “Somos cinco hermanos y yo vivo sola con mi mamá, con mi mamá y con los animales a los que mi papá se encargaba de vacunar, de alimentar. Amo el trabajo de campo, pero ahora me voy a enfocar en buscar un trabajo. Ya tengo un título que me respalda, y también voy a enfocarme con todo en la tesis. Ya estoy ahí, cerquita, voy a aprovechar”.
Por último, luego de la repercusión de su publicación, hay un mensaje que Julieta quiere dar a quienes hayan sufrido una pérdida tan significativa mientras estudiaban: “Piensen en su mamá, en su papá, háganse una promesa a sí mismos. Sé que es muy difícil cursar 10 materias en un año, pero no se preocupen si quedan libres, regulares. Solamente piensen en hacerlo, en llevarlo a cabo. Ya venimos de pasar lo que nunca nadie pasó: una pandemia. Si pasamos lo peor, podemos con todo”.
I only needed to change some CSS.
Julieta con su papá: "Todo el tiempo lo pienso, todo el tiempo me acompaña".
Julieta y su cabra Quisi, compañera en los tiempos de clases virtuales.