HISTORIAS DE ACÁ

“Murieron mi papá, mi mamá, mi hermano: de verdad necesito trabajar, no quiero pensar en lo peor”

Hilda Villarreal es una profesora tucumana de 38 años y acaba de vivir lo impensado: “No quiero limosnas, no sé qué más hacer”. Su confesión más difícil y el pedido de ayuda.

05 Abr 2022 - 21:45

¡Fuerzas, Hilda!

“Quedarte sola, absolutamente sola, en apenas seis meses... es mucho emocionalmente. Yo no puedo entender lo que estoy pasando. Murió mi papá, mi mamá, mi hermano: necesito trabajar, no quiero pensar en lo peor”.

Hilda Villarreal habla con eltucumano cuando son las ocho de la noche y la tristeza invade su casa en el barrio Barrancas del Salí: “Soy profesora de Lenguas, me recibí en la Universidad, viví en Mendoza, dejé todo para cuidar a mi padre y a mi madre cuando murió mi hermano, pero de un día para el otro perdí a toda mi familia y ahora no sé qué más hacer”.

Luego del fallecimiento de su hermano, el 21 de septiembre murió su mamá: “Le dijeron que tenía cáncer un lunes y falleció el martes. No tuvimos tiempo para nada”. Y el 26 de enero de este año perdió a su papá: “Mi papá era todo lo que yo tenía, no puedo creer que haya muerto, me protegía. Tenía diabetes y epoc. Se me vino el mundo abajo”. 

Pese a su formación académica, al ofrecimiento de clases particulares, a los alumnos a los que ha ayudado para el ingreso a la Facultad, Hilda ha trabajado como moza en un bar de la avenida Alem al 800 y jura que no tiene problemas para desempeñarse donde haga falta. “No tengo pretensiones. Trabajo de lo que encuentre, en un bar, como secretaria en un colegio, en una panadería, limpiar casas, cuidar chicos, lo que sea”.

La situación de Hilda es verdaderamente crítica: “Quedé colmada de deudas que me aprietan, el cementerio de mis padres, la boleta de la luz, la heladera vacía, hay días que no como, otras que consigo un poco de yerba y fideo, pero no tengo quien me ayude ni cobro planes. No tengo familia".

"Por eso ahora digo que necesito trabajar de cualquier cosa: necesito comer, necesito que no me corten la luz. Ya me quedé sin wi-fi, pero entre comer e internet, elijo comer. Hago monografías, preparo chicos, ingreso a Medicina, pero no tengo qué comer. ¿Me entendés a lo que he llegado?”

Hilda tiene 38 años y cada día que despierta en su casa en el barrio Barrancas del Salí, cerca de la estación de servicio La Garsa, de la Refinor, cada día es un nuevo desafío: “No me quiero morir, no quiero pensar en lo peor, quiero salir adelante. Necesito realmente ayuda, si he pedido ayuda es porque la necesito".

"No quiero dar lástima ni recibir caridad. Cada uno sabe cuánto aprieta el zapato. Por eso digo que trabajo de cualquier cosa. En algún momento me estabilizaré, pero ahora trabajo de lo que sea. Páguenme lo que quieran: 500 pesos, 1000 pesos, 2000 pesos, todo me sirve”.

“Sé que hay gente que recibe planes de 16 mil pesos y se rascan. A mí con eso me alcanzaría para vivir. Pero no cobro planes. Veo cómo van al cajero y sacan la plata. Yo a la plata me la quiero ganar, no estoy pidiendo limosnas, quiero un trabajo. Yo estoy pidiendo trabajo".

"Me han dicho que tengo que hacer una carta de pobreza, pero no tengo ganas. Es feo no tener para comer, pasar frío, hambre. Ahora vienen las Pascuas y todos van a festejar. Yo no tengo con quién estar, toda mi familia está muerta”, se quiebra Hilda.

“Es que estoy triste, lloro. Claro que necesito contención emocional. ¿Me mato? ¿O pido ayuda? Las cuentas, los de la luz, los del gas, nadie me va a esperar. Solo quiero pagar mis deudas, sacar la casa adelante, debo 1100 pesos del cementerio, soy sincera y clara. Soy una persona sana y quiero sentirme útil. Realmente estoy angustiada, nadie me está dando nada".

"Es desesperante, es una realidad que pesa, pero no me quiero dar por vencida. Solo tengo un celular que no suena. Si alguien sabe de algo, pueden enviarme un whatsapp o un mensaje así quedo atenta al llamado y atiendo. No es que no quiera atender. Solo quiero trabajar. Solo quiero salir adelante, por favor”.

El teléfono de Hilda es 3816454433



Hilda quiere volver a sonreír.

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