SOCIEDAD

“Disculpá, ¿los gritos vienen de tu depto?”: estalló la polémica en un edificio del centro tucumano

Pasa en las mejores familias y donde habitan solos y solas también. La vida con balcones es complicada, pero hay un tema que no escapa a nadie que viva en un monoambiente o en un piso más amplio. Los mensajes cruzados entre los vecinos y el debate.

11 Abr 2022 - 18:37

La vida de los otros.

Pasa en las mejores familias y donde habitan solos y solas también. El agua que cae de los balcones, la música que sale fuerte de los parlantes, los martillazos a las paredes, las bolsas de basura mal atadas, las expensas impagas, todo en la vida de consorcio es complejo.

La mayoría de los vecinos y vecinas ni siquiera se conocen y con suerte se saludan cuando se cruzan. Si te esperan para subir juntos en el ascensor es un milagro. También existen maravillosos lugares de 1, 2 y 3 dormitorios donde todo es armonía. Pero ni aún ahí pueden evitar un momento que una vez ha encendido la polémica y esta vez ha ocurrido en un edificio del centro tucumano.

“Hola. Disculpá, ¿los gritos vienen de tu dpto? Sin ánimos de meterme en tu vida ni mucho menos, pero es invasivo y desubicado. Yo trabajo con otras personas acá, estudio o quiero descansar, y la verdad es muy incómodo. Disculpame que te escriba por esto, pero no fue una situación aislada y ya resulta molesto”, fue el mensaje enviado. 

La respuesta fue: “Hola, a mí me parecen palabras muy duras para definir la situación. Me estás tratando de invasivo y desubicado por una situación completamente normal de la vida. Además yo no puedo controlar lo que ella siente y cómo se expresa cuando estamos juntos. Te pido mil disculpas, trataré de manejarlo de otra manera. Por suerte para vos y mala para mí sucede una vez a la semana”.

Hace unos días, la funcionaria Erica Brunotto se había tomado con buen humor una situación parecida cuando una vecina disfrutó de las mieles del placer hasta las 10 de la mañana: “Un aplauso para la vecina de Barrio Sur que, mientras los pobres y aburridos mortales tomamos mates a las 10 de la mañana en los balcones, tenía sexo desenfrenado y muy ruidoso, pero muy muy ruidoso. Un aplauso para esa pareja porque lo único seguro en esta mañana otoñal es que lo pasaban espectacular”.

Ahora bien, ¿se entiende el malestar? ¿Quién tiene razón? ¿El placer de uno irrita al otro? ¿Hay envidia? ¿O desubicación? ¿Hay que llamar a la Policía? ¿Pueden convivir los vecinos en paz si alguien tiene sexo desenfrenado y los gritos y gemidos ocurren a cualquier hora del día? ¿Qué respuesta debiera haber dado el vecino? ¿Quién es el vecino? ¿Por qué se viralizaron tan rápidamente estos mensajes? ¿Hasta dónde llega el límite de lo privado, de lo íntimo? ¿Por qué a veces gritamos y a veces no? Y en palabras del escritor Raymond Carver, ¿de qué hablamos cuando hablamos de amor?


seguí leyendo