Historias de vida

"Aunque el hombre te diga que te va a mantener hay que ser independiente": el consejo de una tucumana que pasó las mil y una

En octubre, Mónica y Martín se separaron con tres hijas de por medio y ahí empezó el calvario: "No me pasó un peso más, yo era ama de casa y me la tuve que rebuscar como sea por las cuatro".

21 May 2022 - 19:11

Hace algunas semanas, se desataba la polémica a raíz de la demanda por alimentos de Rocío Moreno, la ex de Paulo Londra. El motivo por el cual muchos comenzaron a burlarse de esta situación, es que el total del acuerdo daba una pensión de más de 400 mil pesos mensuales para sus dos hijos – entre otros beneficios-, tildando a la expareja del cantante cordobés como una “aprovechada”. 
Sin embargo, lo que pocas personas saben es que la Ley indica que cuando hay una separación, los hijos no deben ni pueden perder o bajar su estilo de vida, es decir, si se disuelve por ejemplo una pareja millonaria, los hijos no deben dejar de vivir como millonarios por quedarse con el progenitor que tenga menos ingresos. 
Además, todo se trata de porcentajes. Entre el 15 y el 20% de los ingresos mensuales de cada progenitor deben ir destinados a cada hijo. Si un cantante de fama internacional como Paulo Londra tiene ingresos mensuales superiores al millón, sus dos hijos recibirán el 40% de este ingreso.
En ese sentido, hablar de demandas por alimentos es un tema muy controversial y que tiene muchas aristas y por supuesto, mucho rechazo. Todos conocemos a esa madre que luchó incansablemente hasta obtener el mejor acuerdo económico. Y de la misma manera, conocemos a esa persona que por tranquilidad o por tener un buen sueldo, eligió no luchar por la cuota alimentaria con tal de no tener que cruzarse con su expareja en los pasillos de ningún tribunal. Sin embargo, hay algo que no hay que olvidar: las demandas por alimentos no son para las madres, son para el bienestar mayor de los hijos e hijas, y buscan alcanzar el mejor de los acuerdos.
Así es como se  lo ha planteado Mónica, una mamá tucumana que se separó en octubre del 2021, tras casi una década de matrimonio: “Durante los años que estuve casada yo no trabajé fuera de la casa ni estudié porque mi exmarido tenía un trabajo en una mina del sur del país, se iba tres semanas y volvía una sola, entonces yo no podía dejar también a mis tres hijas solas tanto tiempo. Además, varias veces en esos años nos mudamos a distintos lugares de la Patagonia, nunca pude establecer una rutina, sin contar que cuando nos casamos consensuamos que yo estaría en la casa y que el buscaría de proveernos”, cuenta para eltucumano.
Pero a pesar de lo incómodo de la situación, el arreglo parecía oportuno, ya que Martín dejaba que su sueldo sea administrado de igual manera por ambos integrantes del matrimonio para el bienestar de toda la familia: “Antes no había un tope, el sueldo se usaba entre los dos para mantener la casa y listo, no se mezquinaba nada”, nos cuenta.
Sin embargo, en abril hubo un detonante que comenzó a distanciar a la pareja, que en octubre terminó por diluirse del todo cuando Martín se fue de la casa: “Se fue tan mal que me dijo que solamente si una jueza lo dictaminaba me iba a pasar plata, y que sino, me cague de hambre”, recuerda.
Con tres hijas a cuestas, un alquiler que pagar y ninguna experiencia laboral comprobable, Mónica comenzó en ese momento la peregrinación por salir adelante, esperando que su expareja apele al sentido de la razón, sabiendo que ella no tenía manera de pagar ese alquiler ni de mantenerse a ella o a sus hijas: “En un principio fue muy duro porque poca gente sabía que me había separado, no le quería contar a nadie. Mientras tanto me la rebusqué, limpié casas, una muy amiga del alma se presentó en mi casa con todo el kit para hacer uñas y me lo regaló así tenga un ingreso más, esa fue la única ayuda económica que tuve para seguir en el proceso” cuenta.
Con sus tres hijas a cuestas, esta mamá tucumana comenzó a visitar clientas y amigas en sus casas para hacerles las uñas, para incorporar luego algunos tratamientos capilares, y sumar así poroto tras poroto y poder pagar ese alquiler de casi $25.000. 
Fue recién en octubre cuando la situación y la espera no daba para más, que decidió iniciar la demanda por alimentos: “Me cansé de esperar que se le ablande el corazón e hice el pedido de alimentos para que cumpla con su responsabilidad. Por falta de interés de la otra parte en un inicio que fue en diciembre, me agarró la feria judicial, eso me llevó varios meses, en febrero me otorgaron el 50% de los alimentos provisorios pero sobre el básico vital y móvil. A mí me dan el decreto en febrero para que me deposite hasta el día 12 con un retroactivo, y como no se cumplió ahí empezó la parte tediosa. Del otro lado una entiende que hay que esperar los tiempos de la justicia pero te enloquece la situación cuando tenés tres hijos y ningún ingreso fijo”.
En el mes de marzo, cinco meses después de la separación, Martín depositó lo pactado pero no en la fecha acordada, por lo que se procedió a hacer una demanda por incumplimientos: “Así se manejó por dos meses de depositar cuando quería, ahora vamos con una demanda por incumplimiento”, le explica esta mamá a eltucumano.
“Todos estos años que estuvimos juntos él era el proveedor, un padre cariñoso, malcriador, nunca hizo faltar nada en la casa. No sé qué le pasó por la cabeza de no pasar nunca más ni un peso para que sus hijas coman, cuando estábamos bien y conocía estas historias de hombres que se borran o hay que sacarles la pensión por la Ley, nunca me imaginé que a mí me pasara algo así. Repito que como papá era excelente, es como si su paternidad hubiera estado condicionada a mi relación conmigo. Nos separamos y adiós a su responsabilidad”, confiesa.
Actualmente, esta tucumana tiene un representante del sistema judicial público: “El sistema judicial da impotencia, pero queda bajar la cabeza y esperar cuando tenés un abogado del Estado, es la situación que toca ahora”.
Sobre la polémica desatada en torno a este tipo de situaciones a raíz del juicio de Rocío y Pablo, Mónica explicó: “Quien no tiene hijos puede decir que una se quiere colgar de los ex, es difícil que tres niñas no pierdan su estilo de vida, solo quien no tiene hijos que mantener puede decir algo así. No puede ser que de un momento a otro les tenga que negar cosas a las que estaban acostumbradas por que el papá se fue, les afecta. Yo jamás podría haber hecho algo así, desentenderme del todo”.
Además, Móni tiene un consejo para las mamás que pasan por esto: “Cuando me separé, con los pocos recursos que tenía tuve que salir adelante. Yo quiero que las mujeres sepan dos cosas: por un lado, que ellas también pueden ser cabeza de hogar y tratar de trabajar lado a lado del hombre para que cada uno tenga estabilizado el mundo de sus hijos y el propio por cualquier cosa, busquen independizarse económicamente, aunque hayan arreglado que te quedés vos en casa a criar y limpiar y que el hombre te mantendrá siempre ya que una nunca se casa o se junta pensando en separarse, puede pasar, y podés terminar desesperada como yo. Si hubiera tenido dinero propio al menos habría pagado un abogado particular que me agilice todo”.
El otro consejo, es que “pueden salir adelante, todas tenemos recursos. Cuando inicien los trámites por la demanda de alimentos sean pacientes y no se dejen ganar por el cansancio, estuve a punto de bajar los brazos, pero entendí que es por mis hijas, no por mí. Y si no tienen como mantenerse piensen en hablar con sus conocidos, siempre hay recursos, el que quiere puede, mucha gente y amistades me dieron una mano, me llamaban a trabajar a sus casas, me pedían que les haga las uñas para darme una mano, de las personas que menos esperás son las que más te ayudan cuando estás así”.
Con la valentía que se espera en casos como estos, Mónica continúa luchando juicialmente para que a sus hijas no les falte nada y puedan seguir manteniendo el mismo estilo de vida que tenían antes de su separación. Su consejo para otras tucumanas es luchar, pedir ayuda, tener fuerza y pensar que todo lo que se hace, es por los hijos.

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