Es empleado de seguridad, jefe de familia y padre de dos niñas. Había tenido un accidente laboral y cuando quiso fijarse en los trámites de su ART, vio lo que pasaba.
El trámite para solucionar el problema debe ser presencial.
El 9 de febrero Alexis Moreno tuvo un accidente a la salida de su trabajo: las aguas cloacales de la esquina de Viamonte y Colombia provocaron el resbalón y caída de su moto y la fractura de tibia y peroné. Unos meses después, a principios de este mayo, el empleado de seguridad y padre de familia con dos niñas ingresó a la página de Anses y se llevó la sorpresa: “Necesitaba hacer un trámite por la pensión de mi señora y porque yo estoy accidentado. Entré a Mi Anses con mi clave para ver mi situación de la ART y vi que me figuraba que tengo tres hijos, lo cual fue todo muy raro: yo tengo dos hijas, nada más”.
Al chequear los datos, Alexis confirmó la sorpresa: “Cuando volví a entrar me figuraba un recién nacido, varón, con el nombre del niño y todo: Joan Pedro López. Me llamó la atención, empecé a fijarme, y sí: figuraba como hijo mío. Llamé a Anses para hacer la consulta, le expliqué a la chica de Anses la situación, me dijo que iba a verificar y que evidentemente figuraba como hijo mío y que se trataba de un error al cargar el acta de nacimiento”.
“Le consulté a la chica de la Anses cómo se podría hacer para solucionar el tema y me dijo que es un tema que tiene que ser presencial, con las actas de nacimiento de mis hijas y todos los papeles. Pero como estoy con la rehabilitación de mi pie y no puedo salir de mi casa todavía, decidí iniciar mi propia búsqueda por el facebook”, le cuenta este lunes Alexis a eltucumano.
“Lo que más importaba era dar con el padre o la madre del bebé. Ya tenía el salario para cobrar por el bebé, pero como esa plata no me correspondía, empecé a buscar. Después de unos días, apareció la tía del bebé. Me dice: ‘Te paso el número de mi cuñada para que hablés con ella’. La llamo, efectivamente hubo un problema con el acta de nacimiento, hace un tiempo que estaba renegando porque no figuraba el salario, el cuil nada tenía que ver con el mío y todavía no podemos solucionarlo: yo no puedo moverme hasta el Anses, recién empecé a caminar un poco hace dos días”, agrega Alexis.
Ante la crisis social, económica, laboral, y de valores en una parte de nuestra sociedad, no faltaron comentarios sobre el proceder del hombre desocupado, en recuperación, y sin poder trabajar hasta que se cumpla la rehabilitación en unos meses: “Si otro lo hubiera cobrado, no lo sé. A mí me enseñaron que lo que no es mío, no es mío. Trabajo desde los 18 años, a sol y a sombra, no tenía por qué quedarme con lo que no es mío. Sí sé lo feo que que se siente ser estafado: me pasó con una casilla que quise comprar por 100 mil pesos y el dueño nunca me la entregó. Eso sí es feo y cuando te pasan esas cosas es difícil volver a confiar en la gente”.
¿Cuál fue la reacción de la madre del niño que figuraba como hijo de Alexis en la Anses? “La verdad es que estaba muy agradecida, ya se había fijado que no le figuraba, no sabía qué hacer, y la daba por perdida a la plata. Pese a lo que me pasó, yo confío en el buen accionar de la gente. Es cierto que cada vez es más difícil y no sabés en quién confiar. Es bastante difícil creer en alguien, pero la gente buena sí existe. Y somos más gente buena que mala”.
El gesto correcto Alexis a una familia desconocida con un recién nacido en brazos se da en el contexto donde la crisis golpea como el viento helado de la mañana y en un clima donde un sector critica las ayudas sociales como el salario, asignaciones e IFE: “Como está la cosa, toda ayuda viene bien en estos momentos. El tema laboral está bastante complicado, hay muchos que tienen un cv bastante amplio y no consiguen. Yo trabajo desde los 18 años, tengo mucha experiencia en empresas de seguridad, curso de CaTESI (Cámara Tucumana de Empresas de Seguridad e Investigación), de primeros auxilios, incendio, computación, y aún así está bastante complicado”.
“Hay muchos que lo pasamos con lo justo. Pero también veo gente que prefiere cobrar un plan, todo depende de cómo se quiera vivir la vida, cuánto se quiera progresar, y lo que se le quiera enseñar a sus hijos. A mis hijas, por ejemplo, les quiero enseñar que nada se obtiene sin esfuerzo. Y también les comenté lo que me pasó con el chiquito que figuraba como mi hijo y el valor de no quedarse con lo que no es de uno. Lo tomamos con mucha gracia a lo sucedido: ‘¿Tenemos un hermanito y no sabíamos, papá?’, me decían. Entendieron que hubo un problema. Y que si hay un problema, también hay una solución”.