Un relato paranormal: un día cualquiera, un vendedor tucumano recibió el pedido de pequeño para visitar a su abuelita. Lo que no se imaginaba, era que ese niño ya no estaba vivo.
Esta historia que contamos hoy, relatada de manera anónima en Tucumán Paranormal, es según su protagonista lo que marcó un antes y un después en su sistema de creencias sobre lo que no tiene explicación: “Lo recuedo latente, fue en un mes de Julio, un invierno frío”, comienza.
“Yo andaba en moto cerca de Mercedes en la localidad de Lules, había ido a entregar algunos trabajos. A esto, eran como las ocho de la noche”, reveló este hombre.
“En ese tiempo yo vendía cuadros con fotitos que les sacaba a los niños o que me daban sus padres desde el celular. Estando ahí en Mercedes me apareció un niño en bicicleta como de unos seis años más o menos y me dijo: ‘Señor son lindos los cuadritos, mi abuela quiere uno para ella’” contó, sin saber que esa simple interacción sería motivo de desmayo minutos más tarde.
“Yo le pregunté ‘¿dónde es tu casa así hablé con tu mamá? y él me dijo ‘allá al fondo, en la casa celeste’, así que agarré la moto y me fui a la casa. Me atendió la madre del niño”, se acordó para Tucumán Paranormal.
“Buenas noches justo me estaba acordando de usted señor, es el que hace los cuadros, ¿verdad?”, se dirigió la mujer al vendedor de cuadros. “Es que quiero un cuadrito de mi hijo para darle a su abuela, se lo quiero regalar, es para el domingo que mi niño cumple dos años de fallecido".
En ese momento, le habría mostrado la imagen al confesor de esta experiencia: “Para mi sorpresa, era el niño de la bicicleta con el cuál había conversado anteriormente. No podía creer aquello que me estaba pasado obviamente no le dije nada a esta señora pero quedé impresionado tratando de buscar una explicación para mi”, confesó.
“Yo andaba en mi motocicleta, y nunca choque ni me caí, salvo ese día que regresando por la ruta a mi casa y recordando aquel momento, me desvanecí. A Dios gracias no me pasó nada pero nunca olvidé aquel suceso”, cerró.
La aterradora experiencia que concuerda con historias similares en otros lugares del mundo, parece demostrar que Tucumán sigue siendo una cuna de lo paranormal para quien decide creer para ver.