“Perdido en Solano Vera y Camino de Sirga”, publicó una joven hace instantes ante el simpático animalito y lo que pasó a continuación es épico. No pedimos nacer en Tucumán, solo tuvimos el privilegio.
Eh, chivo.
No pedimos nacer en Tucumán: solo tuvimos el privilegio. En la tierra donde pasa absolutamente de todo, faltaba él, justo en la primera noche de un finde largo, igual que muchos otros de la especie, de nuestra fauna más autóctona, los que saben que es jueves de Jazmín, de José Cuervo, de una mila con los vagos o de escaparse de la casa, saltar el alambrado y aparecer suelto por el Camino de Sirga.
No sean mal pensados: estamos hablando de un chivo, pero chivo de verdad, con los cuernos puestos desde el nacimiento, acostumbrados a deambular por las noches, a pastar, a amanecer echado, con sed, con hambre, enojado si no tiene comida, seco como cajero a fin de mes, paradojas de las razas que nos rodean.
¿Quién no ha visto alguna vez un chivo? ¿Es pariente del callate tonto carnero, el otro está c… en tu casa? ¿Qué pasó esta noche? En la zona de Solano Vera y Camino de Sirga, en la zona comercial donde conviven varios negocios de comida riquísima con manjares como mexicanos completos con huevo frito o bares con los mejores éxitos y karaokes, apareció el chivo esta noche y una joven lo hizo saber en una publicación en Facebook.
Perdido, dejando atónitos a los clientes, inmutable ante los ladridos de un perrito, el simpático animalito estuvo unos minutos solo como buen chivo hasta que aparecieron los supuestos dueños: “Vinieron dos personas a reclamarlo. El primero se lo llevó: era un chico de 12 años con otro más grande que andaba en una moto. Decían que el chivo era de la zona y ellos se lo llevaron en contramano por Camino de Sirga”.
“Pero después vino un chico más grande a decir que el chivo era suyo. Así que no sabemos de quién es”, le confirmó a eltucumano una de las encargadas de los comercios de la zona, quien antes de seguir con sus tareas en una noche que empezó movida para todos los chivos de la provincia, sonrió: “¿Si hay muchos chivos en la zona? No, no sé. No conozco la vida de todas las personas”.