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"Le fascinaba el misterio": el adiós a Sebastián Galbán, escritor e investigador de lo paranormal

Un monterizo de 38 años que estaba detrás de algunos de los relatos paranormales más aterradores de está página, partió de manera repentina el sábado pasado: "Amaba leer, escribir e investigar".

05 Jul 2022 - 22:14

Hay personas que ven la vida y la muerte con una óptica tan distinta que no pasan desapercibidas para el resto de la gente. Logran, inclusive, cambiar la visión que muchos tenemos con respecto a lo paranormal, y lograr quitar el velo a algunos misterios sobre energías en otro plano que intentan contactarse con nosotros. Sebastián Galbán, era una de esas personas.

Muchas veces este monterizo logró cautivar a miles de nuestros lectores con sus relatos paranormales. Desde la figura humanoide que te atemorizaba camino a los cerros, hasta sus recientes recorridos con una “spirit box”, esa moderna maquinita tan de moda entre los parapsicólogos, que serviría para contactar con seres de otros planos. Sin saberlo, Galbán se convirtió en uno de nuestros investigadores y relatores más leídos en las notas paranormales que relataban misterios tucumanos, sobre los cuales solo unos pocos valientes se animarían a indagar.

Le encantaba escribir y narrar, no estudió para eso pero era su gran hobbie, amaba leer, escribir e investigar. Siempre le gustó saber más de lo paranormal, leer cuentos de terror, le fascinaba. Lo cargábamos mucho en la familia porque nos juntábamos en grupo y siempre quería que contemos historias de miedo, era un recolector de historias de toda su vida. Amaba hablar e indagar con las personas grandes. Fue su sueño cumplido hacer los spirit box, salir en grupo, usar todos esos aparatos, ver almas perdidas, estar en casas abandonadas, cementerios, estaba haciendo lo que le apasionaba”, le cuenta Pamela Ribet, a eltucumano.

Pamela, prima hermana de Sebastián, fue una de las personas que recibió la conmocionante noticia de su muerte este sábado, muerte que deja un profundo dolor no solamente en su esposa Carmen, su hijo Alexandro de tres años o su bebé camino, sus tres hermanos o sus padres. La comunidad amante del terror y del mundo paranormal en Tucumán, también ha recibido un duro golpe con esta dolorosa pérdida.  Por eso, hoy dedicamos un tiempo a hablar de Sebastián, quien supo entretener y cautivar a miles de nuestros lectores en algunos de sus escalofriantes relatos.

Galbán tenía 38 años, era policía desde el 2015, con el rango de cabo. Previo a esto, estudió Administración de Empresas, profesorado de inglés y actualmente cursaba el profesorado de nivel inicial. Cuando era tan solo un niño, jugando en la zona del exferrocarril de Monteros (donde actualmente está ubicada la terminal), Sebastián se golpeó el ojo izquierdo con un tronco de afata, sufriendo la quebradura de algunos huesos claves en su cabeza, experiencia que lo cargó de un gran sufrimiento y dolor, además de muchísimas cirugías.

Como esas cosas crueles que tiene el destino, hace dos años mientras hacía una ronda en Famaillá, en medio de un enfrentamiento este cabo de la Policía de Tucumán recibió una pedrada en el mismo lugar donde 25 años antes había sido fracturado. Con un nuevo trauma y el dolor de revivir las peores cirugías de su vida, Galbán recibió una licencia médica de la A.R.T. en tanto se recuperaba, con la lamentable consecuencia del daño psiquiátrico de volver a vivir este tipo de eventos que tanto sufrimiento le habían causado en su infancia.

La casa en donde Sebastián se crió y vivió hasta en último día de su vida, pertenece a una de las zonas más antiguas de Monteros (frente a las vías del tren). Según su prima, desde pequeño, Galbán intuía algo en esa casa, y así fue como se despertó su instinto hacia la investigación paranormal: “El creía que hay mucho más después de la muerte, que los lugares abandonados, las rutas, los ríos, las lagunas eran lugares de almas atrapadas, creía en ese portal que te lleva al más allá entre la parte terrenal y esa otra cosa. Largaba muchas frases en sus relatos y en sus redes dejando en claro que todos somos algo de paso, que el cuerpo se va pero el alma puede quedar. Te hacía pensar mucho con sus frases. Él tenía seguridad de que cualquier lado con manifestaciones era un portal, y con esa creencia estaba siempre buscando ayudar. Seba preguntaba a las almas si querían una oración, una ofrenda, les preguntaba cómo ayudarlos a encontrar el descanso. Era creyente, se aferraba mucho a la biblia”, recuerda su prima, con cariño y consuelo.

Galbán, era sumamente estructurado. En su casa no dejaba nada fuera de lugar, ni una silla. Sus macetas no tenían ni siquiera un solo yuyito, una sola hierba fura de lugar. Por eso, su familia cree que un trébol de 4 hojas que se apareció en una maceta que está debajo de sus llaves, es una señal. “Apareció dos días después de su muerte. Él nunca dejaba que sus plantas tengan ni un solo yuyo”.

El sábado 2 de julio por la tarde, Sebastián se descompensó en su casa. Llegó al Hospital Lamadrid en auto, y a los 25 minutos de su ingreso, estaban informando su muerte. El lunes, los familiares recibieron el resultado de su autopsia: tenía un tumor en el esófago. El día anterior a su muerte, habían cambiado la medicación para buscar su alta médica en la proximidad, suministrándole “algo más fuerte”, aseguró Pamela. “No sabemos si esta medicación le puede haber provocado esa hemorragia que salió directamente del tumor. Se bronco aspiró  y por eso tuvo un paro”, nos asegura.

Lo cierto es que la familia de este cabo de la policía que comienzan a realizar las nueve misas esta noche, cree que en medio de la confusión, nuestro relator de lo paranormal se fue con templanza: “Su expresión era de paz y tranquilidad. Eso nos calmó muchísimo”.

Y si, tenía razón: hay mucho más después de la muerte. Y no lo decimos solamente por el hecho de que ahora vivirá en los corazones de sus seres amados, sino porque a pesar de que el administrador de “Exploradores Urbanos” ha dejado de estar en este plano terrenal, muchas de sus historias y de sus compilaciones y leyendas ya circulan en el imaginario popular de muchos tucumanos y tucumanas, logrando de esta manera permanecer vivo, a pesar de la muerte, formando ahora parte de ese hermoso y gran misterio que tanto le intrigó siempre.

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