Rami graba y produce todo el año. Sabe y nos cuenta que lo poco y mucho que consiguió se lo debe a la música. Con más de 15 años al servicio de la canción, reflexiona y lleva la premisa de evitar lugares comunes, capitalizar la falta de virtuosismo y adaptarse como herramienta de crecimiento. | Por Jérónimo Cipriani
Ramiro en su estudio.
Salí del estudio de Ramiro con casi 3 horas de conversación grabadas. Me costó transcribirla, pero aquí está la entrevista completa, poco y nada quedó afuera. Para el bien de la música, el trabajo de la grabación y la producción es para algunxs mucho más que apretar botones y limitarse a la cuestión técnica. No hay razón para dejar en la sombra a quienes muchas veces, desde el anonimato o un lugar poco definido, sacan lo mejor de lxs artistxs musicales.
- Siempre uno tiene un momento bisagra en la vida y en las cuestiones familiares de muerte, de pérdida, hay mucho para aprender y resolver, pero hay que tener la capacidad y fortaleza. Me ha pasado de empezar a cuestionarme un montón de cosas de lo que hago todos los días. Cuestionarme el sentido, cuestionar el fin de las cosas que uno hace. A veces uno no sabe por qué las hace las cosas que hace.
Estos últimos meses me he permitido un montón de cosas que no me había permitido, porque nunca me he permitido dar lugar a expresar mis cosas espirituales. Uno solo se boicotea, desde chiquito en el colegio te enseñan a que no podés equivocarte y es la mejor forma de aprender. Y cuando tenés hijos es muy diferente, cambia tu manera de percibir y entender las cosas.
En la música, siempre he tratado de hacer que las cosas tengan un sentido. No hacer por hacer, buscar algo más. O subir el nivel o hacer algo distinto. Sino no tiene sentido hacer lo que haces. Empecé a leer mucho y reflexionar sobre esas cosas.
- ¿Qué estás leyendo?
Estoy leyendo El tao de Bowie de Mark Edwards. Él analiza todos los comportamientos que fue teniendo Bowie en su carrera. Bowie, aparte de siempre estar buscando tuvo una vida familiar muy complicada, una familia de psicóticos. Le atormentaba en algún momento volverse loco, pero utilizó todo eso como algo creativo. El que escribe analiza eso asociado a todas las cuestiones que a nosotros nos aquejan: los cambios, los miedos, las paranoias, las adicciones.
Otro que estoy leyendo se llama El camino del artista de Julia Cameron. Trata mucho sobre la renovación de la creatividad. Y ella dice que la creatividad no solo está relacionada con los artistas, es de cualquiera y que se puede ejercitar. Hay gente que tiene facilidad para expresarla y gente que tiene que ejercitarla. Hay ejercicios como escribir apenas nos levantamos tres páginas de lo primero que nos venga a la cabeza o hacer listados de las fortalezas o debilidades que consideras que tenés, laburo de autoconocimiento. Qué sentimos, qué pensamos, qué queremos. Sé hace difícil tener en claro que querés, porque vivimos en una sociedad que es complicada. Es todo inmediato, es todo ya, no hay tiempo para nada y no podés planificar cosas a futuro.
- Me dijiste alguna vez que no te sentías muy cómodo desde tu lugar de músico ¿Tenés idea por qué?
Si, mi vida es un poco contradictoria, porque, si bien estoy en la música desde pendejo y he tocado en bandas, siempre me ha costado identificarme con el rol del músico, nunca he disfrutado de tocar, siempre me hizo sentir incómodo el ambiente de la música.
Justamente estoy desenlazando y desentramando ahora. Eso que es tocar en vivo, compartir con gente siempre me ha resultado un “dolor”. Una de las razones por la que dejé de tocar y empecé a grabar y producir. Que es lo que realmente me gusta hacer.
Siempre he tenido mucha vergüenza. Cuando buscas la palabra en el diccionario, la vergüenza es una especie de miedo, que es social, a mostrar tu vulnerabilidad frente a la gente. Miedo a que no le gustes, a que le caigas mal o que seas antipático. Lo que pasa con el músico, tiene miedo a mostrar una canción y piensa: “¿pero va a gustar, no va a gustar?”. Hay gente que le importa y hay gente que no le importa, es más descarada. Me encantaría, nunca he podido ser así. Y me parece una gran ironía que yo, en mi trabajo de producir artistas y grabar, mi tarea fundamental es hacer que el artista muestre la vulnerabilidad. Que es lo que hace que la gente se interese por el arte, que es una vulnerabilidad que el artista saca porque lo siente y a la gente le gusta porque se identifica.
Volviendo al principio, cuando hablamos del sentido de lo que uno hace. Uno a veces no razona porqué hace las cosas que hace. En el arte pasa lo mismo, es una cosa que vos la sentís, que te sale de una manera y no la pensás porqué ni la razonas. Es una energía que te tiene que salir, pero a veces esta bueno pensarlo porque toma otro contexto cuando pensás las cosas de esa manera.
- La música, te da la posibilidad de ser totalmente libre, pero tengo la sensación de que las personas pierden la posibilidad de serlo y se auto limitan. Parece que buscan más parecerse entre sí que buscar lo genuino. Siento que muchas veces la gente es muy trabajadora, muy técnica pero poco creativa.
- y arriesgada…
- Cero riesgos. Ahora, no sé exactamente que se arriesga, pero supongo algunas cosas. De alguna manera, lo genuino esta venido a menos. No sé si vos lo notas cuando estas laburando con gente. En vez de buscar algo para refrescar la música parece lo contrario.
- Claro, a veces terminas te esquematizando o encapsulando en un lugar que quizás para el resto de la gente está bien, pero termina siendo insulso.
Vengo de laburar con bandas más pesadas, de rock, de punk y me ha pasado de empezar a laburar con bandas más indies. Si bien hoy ya está estandarizado, sin embargo, es uno de los pocos estilos que rompe de cierta manera los esquemas. Algunas bandas con su estilo lo-fi y usando las herramientas y las limitaciones que tienen como una cuestión creativa pueden lograr cosas súper interesantes y novedosas.
- Creo que todas las personas tienen dentro una forma particular de ser, como una huella dactilar que la mayoría abandona, queriendo o no. Me gustaría que en la música se exprese eso que nos diferencia.
- Ese es el riesgo del que hablamos, tomar una decisión y hacerse cargo. “Voy a hacer esto y si a la gente no le gusta, lo siento, es mi manera de expresar las cosas. Si esto que estoy haciendo no entra en ningún molde, lo siento. Si la gente no me escucha, lo siento. Pero es mi manera genuina de mostrar lo que soy”. Hay ciertos aspectos técnicos que puede estar bueno tenerlos o no. Hay bandas que técnicamente y artísticamente son muy buenas, hay bandas que por ahí técnicamente no, pero artísticamente sí. Son caminos, todo es importante.
- ¿Cómo ves la movida musical?
Los chicos de ahora no están viciados con muchas cosas que nosotros sí. Por ejemplo, no se casan con ningún género, no tienen limitaciones técnicas ni con la manera de hacer las cosas. Algo que viene viciado del ambiente del rock y de la banda. En 20 o 30 años de banda no hemos entendido la manera de mover nuestra música. Hoy podés hacer una canción con la compu y lo pueden ver millones de personas, es un logro. Independientemente de cualquier género, te guste o no, hablo de las maneras. Si es criticable o no, si es una cosa muy masiva o si la tecnología los está ayudando.
- ¿Cómo harías para sacarle a la persona con la que trabajas algo genuino?
Yo hace muchos años tenía una manera de entender la música. De acuerdo a lo que yo creía, cómo tenía que ser tocada, cómo tenía que ser la música para mí. Ya estaba trabajando con esto y hacía discos de muchos estilos. Me pasó con una banda en particular que eran los Ferreyras. Me empecé a dar cuenta de que no era una banda técnica, no era gente virtuosa y tenían una forma más sucia de tocar. A esa mugre, a esa suciedad, la usaban para algo creativo y le imprimía a la banda una personalidad bárbara. Han hecho un quiebre en relación a mi manera de percibir la música. Hay un disco de ellos que tengo acá que nunca salió, pero debería salir. Para mi han sido un poco rompedores de lo que yo creía de como tenía que ser la música. Si bien escucho música de todo tipo, pero dentro de un género Rock, hay otras formas, maneras más genuinas.
Hay miles de artistas que nos gustan y no sabemos por qué. Y es por lo genuino. Siempre la pongo de ejemplo a Madona. No es Celine Dion ni Whitney Houston, pero es una gran cantante. Gente que realmente sabe capitalizar sus defectos, o mejor dicho su falta de virtuosismo. Hay que adaptarse, es la clave.
- Cuando trabajas con otrxs ¿a qué te adaptas?
Me adapto a su manera de percibir la música. No es convencer al otro, vos te adaptas al bagaje del otro, a lo que quiere, a su concepción de la música y a la historia que tiene. Un estudio de grabación es una herramienta, podes tener los mejores micrófonos, la mejor consola, lo que sea, pero es una herramienta que no sirve para nada si no están los otros. Por ahí nos equivocamos los que estamos en la música y no trabajamos en equipo. El artista tiene su personalidad, su ego y su manera de hacer las cosas. Esto es un feedback constante y la única forma de que las cosas funciones es trabajo en equipo, no existe otra manera. Quizás algún iluminado con talento para todo pueda hacerlo solo
Entre los muchos componentes que tiene, entre lo técnico y lo artístico, el trabajo de la producción y grabación tiene un componente psicológico.
- Dame un ejemplo donde esté ese componente psicológico.
En una situación, por ejemplo, donde tenés que sugerir un arreglo, un cambio de estructura de la canción, algo en la letra. Es sugerir sobre algo que es muy personal para el artista y se debe encontrar la forma de dialogar. Es entender que todas las cosas que se pueden ir moviendo son en función de que la canción salga mejor. Es muy difícil decirle a alguien “a mí me parece que esto podría ser de otra forma”, entonces importa la manera que tenés de decir las cosas. Me pasó de discutir con alguien de algo y a veces me escuchan y dicen “esta bueno lo que planteas”, “es interesante” o “no lo veía de esa manera” y hay muchas veces que yo tuve que aprender que lo que el artista estaba diciendo es lo que tiene que ser y por ahí era mi falta de interpretación. La comunicación es fundamental para que las cosas salgan bien y para que todos terminen contentos. Es una creación tuya y de todos los que intervienen en el proceso y uno pone parte de su personalidad, de su vida y de su conocimiento en función de la canción, es un feedback constante. Yo tuve que aprender a moldearme por la cantidad y la variedad de artistas con los que trabajo. Tenés que usar diferentes maneras de encarar un proyecto y para eso hay que estar preparado para transmitir y para poder aceptar lo que el otro quiere.
- ¿Cuántos años llevas grabando?
-16 o 17 años.
- ¿Que percibís en la música tucumana?
Hay mucho talento y en un montón de géneros musicales. Quizás miras a otros lugares y no hay nada. Aquí siempre hay propuesta musical, cosas interesantes. Falta producción, falta plata, falta educación de cómo hacer las cosas. Por ahí hay menos experiencia y no tenemos acceso a cosas que en grandes ciudades si tienen experiencia con productores grandes, estudios grandes y sellos discográficos. Hoy no sirven, pero moldean ciertas cuestiones para transmitir mejor la música, para movernos mejor en los estudios, para producir mejor y ser más ordenados.
Por ahí también falta compromiso con lo que uno hace en Tucumán. Este laburo de producción es delicado porque terminan recayendo en vos responsabilidades que a veces el artista no las tiene o no las quiere asumir. Termina uno siendo responsable de situaciones solo porque estás ahí, porque es supuestamente tu rol y a veces no es así. Muchas veces tiene que ver con una cuestión de organización y de orden.
En un estudio grande son cosas que se dan por sentado. Tienen su técnico, la gente que graba, la gente que mezcla, la gente que masteriza, su drum doctor, su guitar doctor. Es todo un sistema que hace que todo de alguna manera salga mejor. A veces todo eso es necesario y a veces no.
- Y a veces no hay guita…
- normalmente no hay guita para eso. Aún con nuestras limitaciones, hace más de 10 años que no hago discos si no tengo alguien que afine la batería. Siempre sugiero, si el baterista no afina su instrumento, que venga alguien y lo haga. No se pierde tiempo, está buenísimo y se pueden probar cosas dando sugerencias para que nos ayuden con la afinación. Y funciona, es más ágil y nos sirve a todos. Esas cosas han ido cambiando porque hay más información sobre eso. Vuelvo a lo de grandes estudios, eso es normal. Todo un equipo que labura para potenciar el proyecto. A mí siempre me han gustado los discos grandes y es de la manera que yo puedo acercarme.
- ¿Qué querés decir con discos grandes?
- no sé, que se yo. Nevermind de Nirvana. Los discos que hemos escuchado de chicos.
Hacer música es hermoso y tiene su cosas ingratas y estresantes, aparte, estás trabajando con las emociones de la gente y con sus creaciones. No es un laburo fácil y es de mucha responsabilidad. No puedo permitirme hacer las cosas así nomas. Esta es mi manera de hacer música.
- ¿Y cómo era todo antes grabar y armar tu estudio? ¿cómo entras en contacto con todo esto?
- De chico, en mi casa con mi hermano teníamos un grabador. Venía con un micrófono y un parlantesito. Grabábamos estupideces en un cassette. También con un amigo grabábamos la radio, y después, usando la doble casetera, reproducíamos en una y mientras se grababa en la otra cassettera interveníamos grabando cosas encima con el micrófono. O sea, ponías Play en uno y Rec en otro, mientras, ibas grabando con el micrófono. Después con los Aiwa (minicomponente) podías enchufar la guitarra y también grabar en cassette.
Evidentemente algo había ahí. Estudié Ingeniería Electrónica, terminé de cursar la carrera y dejé. Simultáneamente estudiaba Música en el conservatorio. Originalmente me habría gustado hacer Ingeniería en Sonido, pero estaba en La Plata y no podían bancarme irme a estudiar allá. Entonces me metí en Electrónica y fue la manera de acercarme un poco al audio. Mientras estudiaba en la facultad y en el conservatorio, tocaba en bandas y obviamente con las bandas empecé a demear mis cosas.
Después me empezaron a llamar amigos, era con desconocimiento absoluto, era el descubrimiento de poder grabarte y hacer cosas con una placa y el Cool Edit Pro. Me empecé a meter con un descaro absoluto, a veces escucho esas cosas y si bien técnicamente son… me dan ganas de cortarme las pelotas, tenían algo. Por ahí como no tenía yo el estudio armado o tenía muy poquitas cosas, iba a grabar a otros estudios. Me pasaba que iba y también tenían sus limitaciones para hacer lo que yo quería y ahí salió la idea de armar mi estudio, mi espacio, mi lugar con mis cosas y todo lo necesario para hacer un disco.
- ¿Qué disco que grabaste te dejó un buen recuerdo?
Los Random ha sido una cosa que estuvo piola. Una banda que estaba a nivel internacional, con una música súper original y con personalidad, con gente súper conectada, que tocaba bien y que tenía claro lo que quería hacer. Ese trabajo me ha abierto las puertas para empezar a trabajar con más gente. Hace 4 o 5 años me escribió un tipo de Brasil que quería que le cuente como habíamos hecho Pidanoma (tercer y último disco de Los Random). Me pareció muy copado, para mí fue una cosa tremenda. Ahí te das cuenta que la música viaja, a veces estamos mal acostumbrados a no darle el valor a las cosas que hacemos y muchas veces pasan cosas así. Uno lo hace con la intención de nada más que expresarse, pero eso le puede servir a la gente y no somos conscientes.
También laburé con Volstead, una banda de punk mítica, una de las primeras bandas que empezó con la autogestión. Ellos traían bandas, ellos trajeron por primera vez a Eterna Inocencia, hacían las matinées. Y, aparte de eso, de hacer música, transmitir la energía y contagiar la idea de que el otro también puede hacer lo mismo.
Me pasa que con todos los proyectos donde laburo, así tenga que grabar una voz de un disco que no produzco, una batería o lo que sea, trato de imprimirle algo que sirva, que sume, que aporte siempre a la cuestión artística. Termina impactando en la gente de alguna manera y en vos también.
Tiene que ser un camino donde todos van subiendo. Ahora es todo es más inmediato y las cosas son más individualistas porque tenés la posibilidad de grabarte en casa y podés hacer todo. Un poco se perdió la cuestión del momento de compartir con el grupo y conectar con gente que haga las cosas diferentes a vos.
Hace poco leí un libro que dice que no estamos acostumbrados a unirnos a grupos de gente que no piensa o siente las cosas como las sentimos o creemos que las sentimos. Lo ideal es juntarte con gente absolutamente diferente a vos, con formas diferentes de hacer las cosas, con opiniones distintas. Esa la mejor forma de aprender cosas nuevas.
Esa cuestión de géneros, grupos y estilos no permitió que acá la música nunca realmente explote. Sin embargo, hay a artistas que les va muy bien. No sé si te da la sensación, “está ahí” todo el potencial, pero nunca explotó.
Tampoco siento que haya un público genuino aquí en Tucumán. Vas a recitales y el público son los músicos, hay 50 personas y 40 son músicos. Las cosas realmente comienzan a suceder cuando hay un público genuino, gente que no es música. Paso un poco con Los Random o con Alem o Estación Experimental. Hay algunos de artistas con su público genuino. Creo que la escena se vino a pique por estas cuestiones de hacer música para músicos.
- Es verdad, no son muchas las bandas o proyectos que se armaron de su gente. Y si no sucede cómo decís, pasa que la gente que está en el público es solamente gente amiga o cercana a la banda.
¿Cómo crees que se podría evitar eso?
Es un fenómeno extraño. No sé si tiene que ver con la música en sí o con la manera de mostrar la música, no sé. Antes la forma de conocer artistas era ir a los recitales, no tenías YouTube. Ahora es fácil, entras a internet, chequeas y si no te gustó, esa banda murió para vos. Antes era diferente incluso en la manera que teníamos de escuchar música. Te comprabas un CD, te clavabas, pero te terminaba gustando, o no, porque lo escuchabas, porque habías gastado y tenías que escucharlo. Volvemos a la cuestión de lo inmediato.
¿Será que la gente evita el riesgo de la sorpresa?
Empecé a aprender estos años a que hay que abrirse, es un ejercicio. No es fácil salirse de la zona de confort y decir “sé hacer esto y estoy con esta gente y ya sé más o menos como tiene que ser”. Es difícil salirse de eso, hacer algo que no tenga nada que ver y conocer gente que no tenga nada que ver. Estoy constantemente aprendiendo y tampoco me sale fácil, pero te hace crecer el feedback con gente con otra idiosincrasia u otra manera de hacer las cosas y otra concepción del arte. Es la búsqueda en la que estoy ahora.
- ¿Estás en un quiebre?
Sí, creo que sí. Es la manera en que hago las cosas y la manera en que me relaciono. Aparte no soy muy sociable ni tengo un montón de amigos. Siempre me he sentido incómodo en esas situaciones de los ambientes, de los lugares. Soy bastante ermitaño, pero sí encuentro la conexión con la gente a través de la música. Es la manera que tengo de expresar mis emociones y sentimientos, es mi manera de sociabilizar.
Me estoy sacando de a poco estas cuestiones de preconceptos, la manera en que normalmente tenemos de juzgar al otro, la música que hace o lo que sea.
- ¿Cuándo destrabas algo interiormente sentís que se refleja afuera?
De acuerdo a tus valores, en función a ellos se afecta la manera que tengas de entender las cosas. Hay un libro que estaba leyendo que se llama El sutil arte de que (casi todo) te importe un carajo de Mark Manson. El título es capcioso, porque no es que las cosas te tienen que importar una mierda sino de que hay que ponerle valor a las cosas que realmente importan. Y para eso necesitas un trabajo interior, aceptar las realidades de los demás, entender el contexto de las cosas, dejar de tomarse las cosas personales o absolutizar todo. Quizás algo que todos los humanos tenemos. El arte justamente es una cosa que muestra que podemos hacer algo de mil millones de formas posibles y todas están bien. Hay que aprender a adaptarse y es un camino que tenés que transitar vos mismo, luchar contra tus propios demonios, y que por ahí son las luchas más complicadas. Negociar, adaptarse a las situaciones de los demás, a su forma de entender la música, aceptar. Pero la forma es primero aceptando tus mierdas, lo que traes por educación, las máscaras que te has puesto a través de las cosas que te han pasado en la vida. “Esto es, esto soy, hay cosas que quiero de mí y hay cosas que no quiero” es el único momento en el que empiezan a abrirse otros panoramas.
- ¿No extrañas tu lugar de músico? ¿Pensás volver a hacerlo?
Siento en esta etapa que siempre he puesto mi creatividad al servicio de los otros y he dejado muy de lado lo mío. Antes que cualquier cosa soy músico. A todo este trabajo de la grabación lo encaro desde el punto de vista de la música. Antes de ser músico soy melómano, después soy todo lo demás, produzca o grabe o lo que fuere. Esa parte del músico la he abandonado hace muchos años y ahora siento que tengo ganas de volver sin ninguna finalidad. Tengo un par de canciones con invitados y de alguna manera ese tipo de cosas hace que me conecte aún más con los músicos. Ya me estoy imaginando el disco terminando y todo el camino. Y siento que hacer música también te da otro lenguaje.
- De una forma u otra la música esta siempre ahi para vos.
Estoy todo el año con ella, o grabando o mezclando o produciendo.Vengo hace muchos años conectado al mismo canal de la música, lo poco y mucho que conseguí se lo debo, para mí es súper importante. Mi primer trabajo fue en una disquería y a mi mujer la conocí por la música. Yo no me puedo dormir si no me pongo unos auriculares a la noche desde que tengo 13 años.
Tiene todo que ver, si no te gusta la música es muy difícil hacer esto, si no te gusta realmente, o sea como oficio lo puede hacer cualquiera. Y me llama la atención porqué sigo trabajando de esto, yo nunca me hice publicidad y estoy laburando todo el año. Trato de que el tiempo que empleo haciendo esto sea en cosas que me gusten, que me sumen y que les sume a los artistas. Es muy difícil viéndome a mi haciendo cosas que no me gustan. Hay una cuestión que vaya más allá de una cuestión técnica simplemente, es un tema de comunicación, una manera de entender la música y el otro. Lo demás es todo un verso, es una herramienta, nunca me he enganchado con el que el tener-o-no-tener sea una limitación para hacer ciertas cosas. Mi historia de vida ha sido: no tener o, con lo poco que tengo, hacer hacer y hacer. Y cuando compro algo es porque realmente lo necesito o realmente siento que he explotado todo lo que tenía con esto poquito y ahora necesito un poquito más.
¿Sentís un equilibrio saludable?
Si, relativo, no es absoluto, vamos cambiando. Pero esta el conflicto de “largarme a hacer esto”. A veces me van a tocar situaciones que no me van a gustar o no sé si me voy a sentir contento haciéndolas como un trabajo. Ser un verdadero profesional es estar preparado para hacer cualquier cosa. Y yo no soy un apretador de botones, sería un infeliz total si tuviera que ponerme en esa situación. Carecería de sentido lo que hago.
Capaz que mañana cambio de opinión y empiezo a hacerme publicidad, no me parece mal, pero es una faceta que yo no tengo. Por ahí hay personas que tienen muy buen marketing, pero cuestiones artísticas no. Uno opta a que darle más prioridad de lo que uno hace. Lo podés hacer como un oficio, si, lo puede hacer cualquiera, pero no todos tienen la misma sensibilidad para aportarles ese plus. No lo digo como una cuestión egocéntrica, sigo aprendiendo y, si bien he sido muy esquemático, siempre he intentado ponerme una nueva manera de hacer las cosas. Microfonear una batería de una manera y mañana de otra que no estoy acostumbrado, puede que me equivoque y puede que no. Esto es arte y nosotros trabajamos con algo que es totalmente volátil, que no va para ningún lado, que no tiene una manera y no tiene una forma. Uno usa, como cuestiones técnicas, cosas que ha aprendido y que sabe que funcionan, pero a veces también hay que aprender a romperse. Bowie es un ejemplo, se mantuvo vigente por 40 o 50 años. Volvemos a la adaptación, nosotros estamos desde nuestro lugar pequeño, que es este en Tucumán, tratando de hacer eso. Es la clave para seguir aprendiendo, avanzando y creciendo. Conformarte con lo de siempre no tiene sentido, sería sumamente infeliz si lo aceptara como algo normal. Y en cierto punto hay que tener descaro, el camino de pasarla bien y de ser sincero es hacerte amigo de las cosas que están mal, ser flexible y adaptarte.
Muchas veces la función que tenés que cumplir en un proceso de creación es ser el tipo estricto y que organiza y que hace que las cosas puedan pasar porque si el grupo es desordenado no sirve. Hay cierta gente que tenés que ordenarla nada más, porque el talento ya está ahí, sino queda en la nada.