Artista transmedia descomunal, Salus corona un bello año con la presentación de su libro "Quisiera no tener corazón y ser hermosa". Entrevista íntima al creador que lo ha hecho todo en este 2022 y que siempre quiere más. La cita es este viernes en la Sociedad Francesa, viene cargada de sorpresas y después fiesta en Pangea.
Salus by @chemicheis.
Salustiano Zavalía luce más bello que de costumbre. Dorado es el color de su pelo y la piel que habita ahora también lo es. Su cuerpo ha sido bañado por las aguas de las playas del Brasil, el sol lo ha descascarado y este viernes, mientras cambia de piel una vez más en su intensa vida, presenta “Quisiera no tener corazón y ser hermosa”, su tan esperado primer libro y al cual, tan generoso como siempre, todos y todas estamos invitados.
-¿Cómo te fue en Brasil? Lo que se pueda contar.
-Todo se puede contar porque soy una persona impecable y no incurro en nada que pueda ser considerado una transgresión. Fue un viaje hermoso, una gran gran manera de coronar el año, ¿no? No digo cerrar porque se cierra el año oficialmente este viernes con la presentación del libro, pero sí una gran manera de ir terminando el año. Yo no conocía y te diré que las playas de Leblón me quedan espectacular. Doy muy bien en fotos cuando estoy en Leblón.
-Nunca hubiera imaginado que no conocieras Brasil. Parece un país pintado a tu imagen y semejanza.
-Vos sabés que yo también sentí exactamente lo mismo. Y no solamente yo, sino tipo la gente en la calle. Es decir, no hubo lugar en donde estuviera en el que no me ofrecieran porro o alguna otra sustancia. Me parece que eso habla a las claras de que la gente me ve y entiende perfectamente quién soy y qué necesito en ese lugar y en ese momento. Viajé con mi mamá y me decía: “¡Pero qué bárbaro! ¿Será que te verán la pinta?”. Te ofrecían droga en todos lados. Y yo le decía: “No, mamá, le debe pasar a todo el mundo”. Pero bueno, acá entre nos: no sé si le pasa a todo el mundo. Brasil es un hermoso lugar y me encantó.
-¿Y cómo fue la convivencia con mamá?
-Divina porque amo a mamá y porque mientras más grande me hago, más empiezo a pensar en qué le debo a mamá y en que se merece además toda mi paciencia. Ya pasó el momento de imponerse, de rebelarse, de hacer un quilombo, de ponerles los límites a los padres. Ya pasó ese momento. Se lo transitó, estuvo muy bien. Entonces me parece que ya está y que ahora ya nos entendemos. Yo ya entendí quién soy y ella entendió quién soy. Y yo entendí quién es ella. Nos conocemos profundamente, nos amamos profundamente. Entonces ya se puede bajar un poco la guardia y disfrutarnos y yo ser más paciente también, porque a veces somos muy ingratos con los padres. Y mi mamá es muy generosa y muy divina.
-¿Y cuándo hiciste ese click? De dejar esa ingratitud y abrazar a mamá, quien te acompaña y está presente en esta etapa.
-Muy presente. Desde un lugar emocional y de un lugar económico fundamental. Yo no podría haber hecho la experiencia de este año en Buenos Aires si no hubiese contado con su ayuda. Mi vieja es lo más, se re porta conmigo. Tuvimos muchos momentos complejos como el de madre e hijo, pero es un click que yo empecé a hacer hace un par de años. Con la pandemia también uno valora de otra manera lo que hemos pasado. Mi mamá es lo más y en el libro le dedico una línea, la primera línea de agradecimiento en la que le agradezco por haberme enseñado a suceder con pasión en la vida. Porque mamá está demente. Y estuvo buenísimo estar en contacto con eso desde tan niño.
-¿Cuánto tenés de ella?
-Todo. Soy igual a mamá. Hay algunas cuestiones que ya son generacionales y ser parte del mundo gay, de la comunidad LGTB es en donde yo me particularizo y me individualizo, pero soy muy parecido a mi mamá. En cosas buenas y en cosas malas. Muy parecido en la intuición y muy parecido en el humor. Muy parecido en cierto carácter muy efervescente. Somos parecidos, somos los dos acuarianos.
-¿Y ella cómo vive todo lo que te está pasando? ¿Qué te dice? ¿Se asombra de todo lo que te pasa alrededor? Desde que te ofrezcan porro en Brasil hasta verte ovacionado en la Sociedad francesa con la peli, todo lo que te pasó en La Voz... ¿Cómo lo vive ella? Imagino que también ha descubierto cosas nuevas en tu camino.
-Sí, sí. Cuando vos decís que vas a ser actor, en la familia se vive con mucha resistencia y hay algo de tener que estar todo el tiempo ante la familia revalidando, legitimándote. “Mirá: sí me dan bola; mirá: sí me va bien; mirá: sí me pagan”. No te voy a decir que he estado pendiente toda la vida de la aprobación de mis padres, pero sí te voy a decir que es en el fondo lo que uno quiere, ¿no? Esto me parece que también es bueno admitirlo. Entonces creo que con todo lo que ha pasado este año, mamá se empezó a dar cuenta de algo que yo creo que ella ya sabía, pero que le era difícil terminar de aceptar y que es que yo no podría haber hecho otra cosa. Contrariamente a lo que dijera toda la vida. Esta idea de: “Ay, actor, qué desperdicio, un chico tan inteligente, un chico que podría hacer tantas cosas”. Me parece que de alguna manera también estas cosas como el libro que presento son los títulos que no le di. También toda la fantasía de presentarle a los padres el título universitario y la cosa. Yo a gatas le presenté un título secundario porque de pedo la profesora de Química decidió que iba a estar piadosa conmigo y me puso el seis de una prueba que no estaba ni para cuatro. Es decir, realmente no le he dado esa satisfacción desde lo académico a mamá, pero bueno, me parece que este año es un año como de cosecha y lo hablamos la vez anterior. Bueno, son estas cositas que yo puedo presentar acá. Bueno, todavía no me recibí, pero mirá, hice una película, escribí un libro, salgo en televisión.
-¿Cómo se siente eso? No ser el desperdicio que nos auguraban y el haber materializado todo esto. Imagino que te da una paz interior y un gran goce porque es lo que vos mismo te debías también.
-Sí, amigo.
-¿Y cómo lo vivís? Ya como haciendo un balance, antes de meternos en el libro, ¿cómo vivís este año que creo que fue el más hermoso de tu vida?
-Hermoso. Me encanta este momento, me encanta también mirar lo que ocurrió y ver todo lo que pasó este año. Tal vez es el resultado de un gran desenfreno y de mucho vigor, de mucho empuje, de mucha cosa turbulenta, de mucha noche, de mucho no dormir, de un montón de cosas que finalmente terminan desembocando en todas estas situaciones. Porque siempre estoy en un estado de creación, amén del caos. Y ahora que puedo verlo materializado y que soy un poco más grande, puedo también y pienso que ahora realmente mi acto de transgresión tiene que ver con la calma. ¿Entendés? Ahora la transgresión es la calma. Porque además, ahora, lo que está en boga, digamos, es la sobrecomunicación, la sobreexposición de todo, las redes sociales, el exceso, ¿no? Y el problema de estar a la vanguardia es que cuand o se pone de moda una ya está en otra cosa. Entonces yo ya no estoy interesado en todo ese caos que a lo mejor, ya está. Estoy tranquilo porque me parece que estoy en el camino correcto finalmente después de mucha duda, de mucha lágrima inútil, de mucho no saber para dónde carajo disparar. No creo que en lo que viene yo deje de tener esos momentos de duda o de zozobra porque elijo una profesión que tiene mucho de incierto. Pero sí creo que por fin tengo cosas que puedo mostrar que hablan de mí mismo. Ya no soy yo solo en un escenario para demostrar todo. Ahora puedo prescindir de tener que hablar todo el tiempo de mí y dejar que mi producción artística hable también. Porque lo que tienen las obras es que pasan, ¿viste? Y no hay registro. En cambio, en estas últimas cosas que se convierten en un objeto hablando particularmente del libro, es como diferente, ya algo hay ahí. Y eso me da tranquilidad.
-¿Y el libro? ¿Marca el punto de inicio de algo? ¿Cierra una etapa? ¿Las dos?
-Y las dos, ¿o no? Todo lo que termina habilita necesariamente que algo comience. Es el final de un tiempo de mucha lectura a mí mismo y de mucha revisión, de un tiempo de edición, además, en que fue muy entretenido, muy apasionante y es también como recibirme de adulto este libro. Todo lo que escribí en este libro es hijo un poco de la inconsciencia. El 90% de los textos que están dentro del libro fueron escritos antes de yo saber que iba a publicar algún día, antes de tener la idea de publicar siquiera. Entonces, es decir, por un escrito de una manera muy adolescente, casi de juego. Entonces me parece que lo que cierra, digamos, tal vez es esa etapa de producir desde la inconsciencia e inaugura una nueva etapa en la que, bueno, yo ya soy grande y capaz que soy autor, parece que soy autor de cosas. Entonces puedo escribir más. Entonces me parece que se viene una etapa de mucha lectura ya de otras cosas, de nuevas lecturas, tengo ganas de leer cosas que no leí para entonces escribir todo aquello que todavía no está escrito. Y quiero sorprenderme con qué voy a escribir ahora. Porque yo todo lo que escribí alguna vez ya está acá o lo perdí. A mí me despierta un gran interés en mí mismo pensar que voy a escribir después de publicar esto.
-Y cuando te leés a vos mismo en este libro que presentás, ¿con quién te encontrás?
-Me encuentro conmigo mismo, con direcciones porque me acuerdo dónde los escribí, hay textos de Mar del Plata, me encuentro con direcciones con deudas, me encuentro con estados de psicotrópicos varios y también de corporalidades, de pelo, de “acá estaba gordo, acá estaba flaco, acá estaba triste, acá estaba contento”. Los textos funcionan también y me encanta eso porque eso es lo que la gente no va a ver, lo que el lector no va a saber que es el registro de vida que a mí me representa el libro. De hecho, los textos tenían la referencia de dónde habían sido escritos, en qué año. Pero la editora sacó esto y yo a Majo Bovi no le discuto porque ella sabe mucho. Me dijo: “Esto no es necesario que lo sepa nadie, sabelo vos”. Entonces yo tengo la versión en la que están todos esos datos, de cuándo se escribió, cuántos años tenía yo y en dónde estaba.
-Y que el lector también vaya descubriéndolo solo.
-Que lo vaya descubriendo solo y se va a dar cuenta también porque los textos que escribí a los 18 años se notan mucho. Y los textos que son más nuevos también se notan. Hay como cierta madurez. Me puedo encontrar a mí también más niño. Me parece que la escritura como registro de vida sucede en este libro y me encanta porque tiene que ver además con una de las temáticas que a mí más me interesa: yo mismo.
-Además de que vos sos, por supuesto, lo que une el libro de principio a fin, ¿qué cosas te han gustado del libro y que el lector va a poder encontrar? Además de los distintos tonos y un clima en común, ¿está unido por el humor, por el sarcasmo? ¿Eso lo sostenés en el libro?
-Sí, amigo. El libro viene a funcionar también como un manifiesto de que la idea de que para habitar la profundidad hay que ser serio y solemne es una pelotudez. Es decir, yo soy un convencido de que desde el humor podemos hablar de cosas que son muy profundas. Podemos habilitar espacios de reflexión y de pensamiento muy sutiles y muy interesantes y muy profundos también. Creo que desde el humor podemos generar poesía y belleza. Creo que hay que renunciar al vicio de reservarle aquello que es más serio o solemne la legitimidad o el peso de certeza, el peso de dicho artístico. Es decir, la tragedia y la comedia (y de esto voy a hablar mañana en la presentación del libro) son dos caras de una misma moneda. Cuando en el teatro griego se hacía tragedia y comedia se hacían en los mismos recintos. No es que la tragedia se hace en los teatros importantes y las comedias se hacían en los tugurios con putas y los borrachos. La comedia hablaba. Los protagonistas de la comedia eran las putas y los borrachos, los marginales y lo profano, y los protagonistas de la tragedia eran los nobles, los dioses, lo sagrado, pero tenían el mismo peso artístico y se representaban en los mismos recintos. Estaban en una igualdad de valoración. Entonces yo pienso que nos vamos a encontrar con eso en el libro. Relato desde el humor la tragedia del hombre y del ser humano.
-Hay que bajarle el tono a lo solemne.
-Claro, porque desde el humor también podemos pensar. Relacionar el humor con la oquedad es una pavada. Yo creo que el problema es que en nombre del humor se hacen muchas cosas que son una mierda. Entonces, claro, uno después dice bueno, si humor es El mago sin dientes, o Sin Codificar es humor, con todo respeto, pero para mí eso es una pelotudez. No quiero tampoco hablar del trabajo de otra gente, pero bueno, eso es una posibilidad que capaz que más que con el arte, tiene que ver con el entretenimiento y que tiene que ver con otras cosas. Bueno esto es el humor al servicio de algo que yo entiendo que es una actividad artística, que tiene que ver con la literatura, que tiene que ver con escribir y que tiene que ver con esto del texto, que además están pensados para ser representados con lo cual el código del humor se completa con el cuerpo que lo ejecuta y que es fundamental. Por eso mañana también vamos a hacer una pequeña demostración de textos y vamos a representar un par de textos. Los textos son para que la gente que los reciba eventualmente los hagan y los hagan mierda y los usen. Pero volviendo a lo que hablábamos al principio, en un código de humor desde el que podemos mirar el mundo con una mirada crítica y profunda y pensante, la risa es una cosa muy seria y yo no me atrevería a subestimarla.
-Siento que si hay algo que ha tenido este año tuyo es que todo lo que hiciste justamente lo hiciste porque ya no te cuestionas tanto las formas y simplemente lo hacés.
-Sí. Lo hago porque si te quedás cuestionándote no sale nunca. Además, tengo que decir que el gran éxito no solamente de este libro, sino mi gran éxito como persona y como hacedor de cosas no es lo que escribo o lo que canto, lo que expongo o lo que salgo, sino la gente que tengo al lado y que se encarga de hacer llegar a puerto las cosas, porque realmente nada existiría si no fuera por toda la gente que acompaña y que creen en lo que yo tengo para ofrecer. En el caso del libro está María José, principalmente, y todo el equipo de Monoambiente Editorial. Rescataron todos estos textos de 17 cuadernos Rivadavia tapa dura todo manchado con mate, con café, es decir, nada. Ni siquiera estaba tipeado digital. Había textos que empezaban en un libro, la mitad estaba en otro libro, era un desastre. Pero yo creo que puedo hacer esto, no solo poner sobre las cosas sobre la mesa, pero no es que se acomodan solas, hay gente que las acomoda, que no soy yo.
-¿Cómo fue el proceso de trabajo con María José Bovi, tu editora?
-Sencillo porque María José es tan lúcida y tan sensible que solo propone espacios de apertura y de escucha. Es firme pero yo no tenía ninguna voluntad de discutir con ella, porque la verdad es que creo que tiene razón en todo lo que dice entonces y la forma que encontramos fue la teatralización de la edición. Yo fui a su casa con estos textos y los monté en su living, con toda la parafernalia, con los gritos, con las entonaciones. Y construí, deconstruí, armé escenografías y las desarmé y las pusimos y las sacamos. Y ella me vio habitar los textos y mientras yo declamaba en su living ella tipeaba. Entonces hay algo de las inflexiones que yo en mi escritura había marcado con muchísimos signos de admiración (!!!) y MAYÚSCULAS y que ella pudo, digamos, poner en el texto de maneras más armónicas y que no colisiona tanto con las reglas del buen escribir y de algo que se va a publicar. Pero también me permitió y se permitió muchas licencias. Para decir lo que uno necesita decir uno tiene que inaugurar un lenguaje. Ella me permitió hacer eso, me permitió inaugurar ese lenguaje y de hecho me ayudó a que ese lenguaje tenga una lógica y sea legible. Así que el proceso de edición fue muy divertido, muy armónico, muy de mucho descubrimiento y también muy generoso de su parte, porque la verdad no tiene por qué nada. No es fácil, pero no es tan difícil tampoco. Y lo que no pude negociar, nunca ella trató de forzarlo. Hay cosas donde ella también tuvo que ser firme y decir: "Salustiano, esto no". Nos conocemos hace mucho tiempo también, antes de todo somos amigos y cuando hay cariño y respeto y admiración en un mismo vínculo es lo mejor que puede suceder porque todo opera entonces en favor del otro. Es maravilloso. Y creo que fue así con ella y eso estuvo muy bien.
-Para cerrar, plantaste tu voz para el país, sembraste un cortometraje maravilloso, escribiste un libro, ¿ahora?
-¡Quiero un pibe! No. Ahora quiero hacer un largometraje. Porque el hecho de presentar proyectos, sacarlos, te da un entusiasmo que te invita a seguir haciendo. Yo tengo ganas de consolidarme como un artista transmedia, quiero estar en todos los ámbitos y estar en los libros, quiero estar en YouTube, quiero estar en la radio, en la tele, en Spotify. Me interesa como habitar muchos espacios. Además no sé bien qué soy, no quién, sino qué soy. No sé si soy actor, cantante. creo que soy una persona que tengo el privilegio de trabajar de ser yo, accionando en diversos ámbitos en donde tengo aptitudes para accionar. Se viene eso. Seguir accionando insistentemente, hinchapelotasmente y seguir construyendo mundos para no solo habitarlos yo, sino para que todos vayamos a jugar y para que todos nos ríamos. Y recordemos también esto que me parece que es fundamental, que es que yo todo lo que produzco es muy accesible. Yo no trabajo para una elite, todo lo que hago es popular, es para que nos ríamos todos, para que disfrutemos todos, y entonces eso es lo que tengo ganas de seguir haciendo. Creo que se viene también un tiempo de escribir más. Entonces creo que se viene un tiempo de escribir mucho. Espero que se venga un tiempo de cantar mucho porque tengo muchas ganas de cantar, pero también, y tal vez es una respuesta más concreta a la pregunta: en lo que hago a partir de ahora nunca más voy a demorar tanto en sacar cosas que queden. No voy a dedicarme tan de lleno al hecho teatral que es efímero o al programa de radio que pasa y te olvidás. Quiero que queden las cosas, por eso me interesa mucho la palabra escrita, por eso me interesa mucho lo audiovisual. Lo escrito permanece y me interesa, me interesa esa permanencia. Así que vamos viviendo qué pasa. O en cualquier momento me vuelvo a las artes plásticas y se van todos de orto.
Viernes 16 de diciembre, 20hs: presentación oficial del libro en la Sociedad Francesa de Tucumán (San Juan 751). El evento cuenta con la conducción de Kikín Díaz. Nuestro autor ingresará a la sala junto a Casa Thames. Rossana Nofal y Carolina Frangoulis lo acompañarán en una mesa de diálogo integrada también por su editora. Ruido (integrado por Vero Corrales y Fernando Gallucci) presentará una instalación performática en vivo. Habrá “Poemas Decorados" con La Patxsi, César Romero, Marcos Acevedo y Salustiano. También música en vivo con DJ Juan Regner y otras sorpresas. Y a las 00.30hs: Fiesta de cierre de año de la editorial Monoambiente en Pangea Autogestionado (Laprida 289). Con la música de Dj Lucuma.