Relató lo que vivió cuando volvía a pie a su casa, sin temor a ser asaltado pese a las altas horas de la noche. Lo que le pasó fue peor y reconoce que no lo puede olvidar.
Imagen ilustrativa.
Rodrigo es un vecino de Las Talitas que rompió el silencio y relató lo que vivió cuando volvía a pie a su casa, sin temor a ser asaltado pese a las altas horas de la noche, disfrutando de la fresca y suave brisa de la noche de verano. Hasta que: “Pasé por un barrio que estaba en construcción para acortar el camino y entré por una calle de tierra con poca luz”.
“Era tarde y el silencio era casi total. Solo se interrumpía por los ladridos de los perros del lugar. Venía distraído mirando las fachadas de las casas y así continué mi camino hasta llegar a una esquina que estaba en total tiniebla. Varios focos del alumbrado público estaban sin funcionar”, contó el vecino de Las Talitas.
“Todo era silencio pero de pronto se interrumpió cuando al cruzar hacia la acera de enfrente, escuché el llanto de un bebé. Pegué un saltó y corrí unos pasos porque me asusté. No era normal ese llanto. Cuando miré escuché otro chillido y luego otro, como si se trataran de varios bebés llorando al mismo tiempo”, reveló.
“‘No te puedo creer’, me decía a mi mismo. Lo primero que hice fue mirar a todos lados por si había alguien cerca y no. Armándome de valor decidí averiguar de dónde venía el llanto, pensando que eran gatos. Cuando estuve cerca de aquel misterioso llanto me di cuenta que venian de la oscuridad”, le contó hace instantes a Tucumán Paranormal.
“Me acerqué más y fue entonces que me di cuenta que aquel llanto salía de una vieja alcantarilla. En ese instante sentí cómo un escalofrío recorrió mi cuerpo, y una sensación que desde niño me avisa y advierte que lo que estoy viendo o escuchando no pertenece a este mundo. Se me quitó lo valiente y salí a las apuradas y sin parar hasta llegar a mi casa. Esa noche no me la olvidé jamás”, reconoció Rodrigo.
“Pasaron los años y conocí a una persona que vivió toda su vida en ese barrio, y sin saber de mi experiencia, me contó que en épocas pasadas cuando en la zona no había muchas casas, en el proceso de urbanización encontraron muchos fetos en un pozo. Quizás eran las alcantarillas. Fue realmente terrorífico ese momento que viví y sé que esos llantos que escuche eran de bebés”, concluyó. ¿Te pasó algo así alguna vez?