Las hermanas Altamiranda son unas de las celebridades que animan todos los años los populares corsos de Aguilares. La historia de estas divas: "Nosotras somos las animadoras de las fiestas".
Como si dejaran un surco en la tierra a su paso y una estela luminosa denunciara la gracia de su andar. En las calles o en el corsódromo, de civil o con las plumas de la comparsa, cada vez que andan juntas, las mellizas no pasan desapercibidas. “Ahí van las Altamiranda”, murmuran en Aguilares al verlas pasar sin poder discernir a ciencia cierta cuál es María Ángela y cuál María Paola. Quienes han hecho de los corsos aguilarenses una tradición, saben que las verán, como cada año, bailando en la pista como si ese fuera su hábitat natural. Almas y corazones de comparsa que laten al ritmo de la batucada cuando llega febrero y sienten el llamado del ritmo. Singulares por partida doble. Dos veces únicas.
- Somos tan parecidas que nuestros hijos se confunden a veces. Decí que nuestros maridos no se confunden… – tira María Ángela, quien todos conocen como Angie.
- Bah, eso creemos – remata Paola.
Ríen con estruendo las mellizas de 41 años oriundas del barrio Belgrano en Aguilares. Cuando ambas tenían 14 años sus padres las llevaron por primera vez a los corsos y ya no se fueron, salvo el puñado de años en que Paola estuvo viviendo en Córdoba. Cada año, “El Chino” Altamiranda y Graciela Castillo, papá y mamá, cargaban con sus siete hijos (seis mujeres y un varón) y los llevaba a los corsos. Fueron ellos quienes les inculcaron ese legado familiar. Eso fue antes del corsódromo, cuando los bailarines recorrían las calles del centro de la ciudad y desembocaban en la plaza. “Antes vos salías y sacabas a bailar la gente, era otra cosa, no había vallas. Pero nos gusta la seguridad que tenemos ahora. Además, es mucha gente, viene gente de todos lados”, comenta Paola.
“A mí marido lo conocí en la pista”, revela Angie y no miente: cuando eran adolescentes se cruzaron las primeras miradas indiscretas en los corsos, el lugar y el momento ideal para las presumidas. Hoy Ramiro, su esposo, y sus hijos la alientan desde la tribuna y lo mismo sucede en el caso de su hermana. “Tenemos siempre el apoyo de nuestras familias y de nuestros maridos. Ellos tienen que bancar la joda que tenemos, pero no se pueden quejar porque somos excelentes”, comenta Paola quien agrega que su marido se llama Nicolás: “Ponelos también en la nota así se la crean”. De nuevo, carcajadas a dúo.
Angie de negro y Paola de verde en esta última edición de los corsos.
En la edición de este año, las mellizas Altamiranda defendieron los colores de la comparsa Ara Tani, pero ya habían pasado por otras como Araza Tuba y Urubamba. En Aguilares elegir una comparsa es como elegir un club de fútbol, un pacto de fidelidad que se supone para toda la vida. Sin embargo, a la manera de esos futbolistas brasileros de antaño que lo único que querían era jugar a la pelota sin importar la camiseta, para Angie y Paola, lo importante es bailar. “Antes era como Boca y River, pero nosotras queremos bailar a toda costa. Nosotras bailamos porque nos gusta bailar, salimos a disfrutar, no importa otra cosa. Hay otros que bailan porque tienen la camiseta de una comparsa puesta”, comenta Angie.
Cada comparsa tiene una temática diferente y para Ara Tani el tema este año era África. Por eso, Angie fue como leopardo y Paola como serpiente, “la cobra que te cobra”, aclara entre risas. “A esto lo vivimos siempre juntas, somos inseparables con mi hermana melliza, nos gusta siempre estar juntas, es como que las dos somos una”, remarca Paola y Angie mete la cuchara: “Las dos somos buenas, pero Paola es la más acelerada, es una bombita… Ella es más, cómo te puedo explicar, siempre ha sido una chica más independiente”. En la misma escuadra bailaron también Estefanía y Manuela, hermanas de las mellizas, y una prima: Teresita. Cinco mujeres de la familia con tradición de corsos.
“Sentimos el ruido de la batucada y es algo que nos entra en la sangre. La verdad que es una adrenalina única… Escuchar los bombos es algo que me activa y no paro más. Nos sentimos unas divas totales, una vedette. Yo creo que ese es mi sueño cuando estoy en la pista: ser vedette”, comenta Paola. “Creo que la principal característica nuestra es que nos encanta la joda, la fiesta, y estar en el corso es una felicidad, una alegría… Te sentís tan linda, querida, mirada. Después te sacás el traje y te mirás en el espejo y no podés creer que ya haya pasado”, destaca Angie esa esencia de todo carnaval: sentirse otro, volverse otro por un momento, alguien distinto. Una vez que pisan la pista del corsódromo, las mellizas se transforman en esas divas que despiertan suspiros de admiración. Pueden ser un leopardo y una serpiente, dos reinas o la Susana Giménez y la Moria Casán del teatro de revista. Las posibilidades son infinitas.
Ese afán festivo que caracteriza a las mellizas trasciende los límites del corsódromo y no se genera de manera espontánea, sino que se trata de una virtud heredada de su padre, “El Chino”, quien solía llevarlas de adolescentes al boliche y las esperaba acodado a la barra. Siempre hasta el momento final en que encendían las luces. “Siempre nos preguntan cómo hacemos para bailar tanto porque siempre somos las últimas en irnos… como que la música nos mantiene despiertas. Yo cuando llego a la pista me transformo, la verdad que siempre me ha gustado bailar. Nosotras somos las animadoras de las fiestas, no pueden faltar las mellizas en los cumpleaños de nadie acá”, comenta Paola. “Vos no sabés lo que son mis padres, aman la fiesta. Como será que mi papá nos puso un caño en la casa para que bailemos. Viene todo Aguilares para la fiesta de nuestro cumpleaños”.
Angie a los quince años bailando en los corsos
Si bien los corsos ya han pasado, aún resta la premiación de las comparsas este sábado desde las 18. Las mellizas le tienen fe a la suya, Ara Tani, pero saben que va a ser difícil por el nivel superlativo de todas las escuadras que participaron en esta edición. “La verdad que se han preparado muchísimo este año las comparsas y las batucadas, han sido increíbles. Creo que han brillado todas y que, cada año, son mejores”, recalca Paola. “Todas estuvieron hermosas, cada una tiene su temática y tiene posibilidades de ganar”, se muestra ecuánime Angie.
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Gane quien gane y se corone quien se corone, las mellizas Altamiranda ya ganaron. Como cada año, como siempre.
La coronación
Este sábado se conocerá cuál es la comparsa ganadora de los corsos de este año entre las seis participantes: Araza Tuba, Ara Tani, Carumbe do soul, Éxtasis, Alexa y Berimbao. Además, se elegirán a las princesas y a la Reina Provincial de los Corsos, quienes tendrán el honor de representar a la ciudad de Aguilares en los eventos provinciales y nacionales.
“Hemos cambiado el sentido del carnaval para que el espectáculo sea cada vez más bueno. Hemos ido mejorando el circuito del corsódromo, la iluminación y la seguridad. Los bailarines están muy cuidados, ellos gastan mucha plata y hacen mucho esfuerzo en prepararse para los corsos. Para nosotros como ciudad este un tema cultural muy importante, ya que es parte de nuestra identidad cultural”, destacó Juan Miguel Chehín, secretario de gobierno de la municipalidad de Aguilares quien explicó que hay importantes premios en efectivo para las tres primeras comparsas, la batucada ganadora, los mejores pasistas y la reina.
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