Marcos Romano y Adriana Guzmán son los dueños del café ubicado desde hace 13 años frente al hospital más importante de Tucumán: “Aquí es otro mundo”. Mirá el video.
Bar Boulevard, un clásico de barrio Sur.
Son las siete y media de la mañana y aquí viene Marcos Romano con la camisa a cuadros abierta a la altura del pecho. Está por tomarse el primer café de la mañana con Javi El Vivo, pero antes que nada mira a la barra y hace la seña universal con la mano en círculo: “Una tortilla”.
Mientras Javi El Vivo presenta el móvil, Marcos le aplica un bocado a la exquisita tortilla que le acaban de alcanzar, la humedece en su boca con el primer sorbo del café y adentro: “Decime, ¿qué querés saber?”.
Y lo que queremos saber en esta sección de latucumana inaugurada el viernes pasado con el Bar Otelo es conocer a los lugares emblemáticos de la provincia, aquellos donde uno puede sentarse a tomar un café, revolver el mundo con una cuchara, acomodar la vida o al menos intentarlo, leer los diarios, escuchar la radio, pagar la cuenta, hacer el último sorbo de soda y a la calle que es un nuevo día.
“Hace 13 años que estamos acá a full con la cafetería, con las milanesas que son una característica, con todo nuestro menú. Aquí, al estar frente al Hospital Padilla que es uno de los más importantes de Tucumán, las historias abundan. Quizás no sea la mejor para empezar pero te cuento una que pasó hace unos años. Antes teníamos una cabina telefónica y en un momento entra una persona toda ensangrentada para hablar. Imaginate nuestras caras. Todos nos mirábamos. Nadie le quería cobrar. Todo era sangre, dejó todo el teléfono con sangre, nadie se animaba a limpiar, no sabíamos qué había pasado”.
Familias en vela, tucumanos y tucumanas desesperados, desvelados, personas llamadas de urgencia porque algo le pasó al ser querido, miles de historias así: “Aquí es otro mundo. Pasan un montón de cosas. Hay veces que vemos a un cliente que se pone mal cuando suena una canción en el bar: es el familiar de una víctima que nos dice: ‘No pongas ese tema’. Le hace mal, le recuerda al ser querido. O la gente que viene a acompañar al hospital, que se duerme, son muchísimas historias. Hay un montón de personajes que están en el hospital y que en tantos años lo vamos conociendo, todas las noches, algunos nos dan las gracias, otras historias son shockeantes”.
“Cuando la guardia está repleta es otro tema: muchas veces por el apuro vienen sin dinero, y nosotros tratamos de ser solidarios, les anotamos, y después vuelven a pagar, claro que vuelven a pagar. A veces sale un guardia de la familia, por darte un ejemplo, y grita: ‘¡Familia de Lucas Moyano!’. Y el cliente sale corriendo porque está por escuchar el parte médico de un familiar directo. Sí, es otro mundo. Y es lo que le digo siempre a mis amigos cuando se quejan de algo: ‘Hermano, cuando te sientas mal, venite a la Guardia del Padilla un domingo y después contame’”.
Pero también de alegrías y abrazos vive el bar Boulevard, el clásico de Lavalle 1056, clásico com un partido de River versus Boca, clásico como cuando venía la filial de River en Tucumán: “Nos alquilaba los domingos la filial, no consumían mucho, pero todos se paraban a ver los partidos acá. Lo mismo que gente que viene de la otra cuadra y los vemos parados en la vereda. Los vemos ahí parados y nos preguntamos qué hacen ahí: se quedan porque agarran el wifi del bar”.
Cuando Oscar Mazza quiere saber por qué el café es sagrado en Tucumán, porque somos devotos del cortado, fieles del encuentro con los amigos, de la pausa, del break, dice Marcos: “Es una particularidad del tucumano, los bares llenos, es especial. Nos juntamos con amigos a compartir un café, se hacen negocios, se hacen nuevos amigos, es el break que uno necesita, somos los número uno en el norte para juntarnos”.
Y el amor no puede faltar en una historia de bar y es cuando aparece ella, la number one, Adriana Guzmán, compañera de ruta en este mundo fantástico que habita el Bar Boulevard frente al Padilla, y para revelar uno de los grandes secretos de este templo: “Acá no le ponemos límites a la soda. En Buenos Aires la mezquinan y en otros bares también”.
“Es fundamental la soda, define a un bar, que siempre tenga gas, no se puede entregar agua con el café, no va”, sentencia Gabriel Sanzano. Y asiente Marcos Romano: “Te cuento otra anécdota: cuando arrancamos con la nueva marca de café, una de las condiciones para pasarnos de empresa era que nos pase una máquina de soda. Era una condición sine qua non. Después mirá lo que es la máquina de soda que tenemos: es de 1960, una reliquia".
"La soda es muy importante porque tiene que estar fresca y con gas, y en vaso grande, no los dedales que te sirven en otros bares. En ese caso le decís al mozo: ‘Hermano, traeme un vaso grande de soda, parece que te estás yendo a coser’”, se ríen Marcos, Adriana y Javi El Vivo, quienes tienen una carta variada acorde a los tiempos que corren para los que corren: desayunos fit, avena, granola, huevos revueltos, pero sobre todo los manjares más pedidos, la tucumanidad en una taza: “Ya se vienen los mates cocidos con bollo. Los hacemos nosotros mismos. Los esperamos”.
Teléfono de contacto: 381-4248432. Dirección: Lavalle 1056.