Rubén tiene 73 años y hace diez que vive en situación de calle en el microcentro tucumano donde es muy querido, pero hace un tiempo que su estado de ánimo cambió. Su deseo y cómo hacer para ayudarlo: “Necesita hablar”.
Por las noches, cuando las calles quedan desiertas y se acalla el bullicio del microcentro de la ciudad, Rubén agarra sus colchas y se arma una cama improvisada en la vereda o en algún banco de la Plaza Independencia. Desde hace casi diez años que vive en situación de calle, pero la aspereza de esa vida a la intemperie nunca había mellado la calidez de una sonrisa amena, siempre dispuesta. Unos días atrás, los voluntarios de una organización solidaria lo encontraron decaído y el hombre de 73 años les confesó la pena que lo agobia y no le permite volver a sonreír.
“Rubén es una persona que está en situación de calle hace como diez años. No tenemos noción de por qué está en esa situación. Una sola vez nos contó que su esposa había fallecido y, desde entonces, no quiso volver a su casa. Le quedó la pensión de su esposa y con eso se compra sus remedios”, comenta Débora Díaz, fundadora del grupo de voluntarios Buscando Sonrisas que todas las semanas se acercan a llevarles un plato de comida caliente y brindarles contención a personas que, al igual que Rubén, se encuentran en situación de calle.
Para quienes transitan el corazón de la ciudad cuando no late al ritmo del trajín de todos los días, Rubén se ha vuelto parte de ese solitario paisaje urbano. Suelen encontrarlo en la calle Laprida antes de llegar a la Córdoba o en los bancos de la Plaza Independencia. “Todo el mundo lo quiere porque es muy sociable y muy bueno, se hace querer por todos. Es una persona muy respetuosa, muy religiosa y muy querida”, comenta.
Débora fue una de las primeras en advertir que el gesto de Rubén se había vuelto taciturno y que algo en él había cambiado: “Lo vemos que se está apagando, no es el mismo Rubén de un año atrás, cambió mucho su estado de ánimo. Se siente deprimido y el otro día nos contó que está bajón. Él no era de llorar y ahora llora. Está claro que no sé siente bien”.
Ante esta situación, los voluntarios le preguntaron qué era lo que le pasaba y el hombre de 73 años confesó que es eso que lo angustia: “Quiere salir de la calle. Nos contó que quiere estar sus últimos años en una habitación sólo y tranquilo. Quiere tener su propio espacio y no estar en más en la calle. El ya estuvo en pensiones y en hogares, pero le robaban y le sacaban sus poquitas cosas. Es alguien que cuida mucho lo poco que tiene”.
Desde la agrupación Buscando Sonrisas se pusieron en campaña para conseguirle una habitación en alquiler en la zona del centro donde él se mueve. Por eso iniciaron una movida solidaria para poder pagarla, pero hay otras dificultades además de las económicas: les cierran las puertas y no lo quieren recibir. “En muchos lugares no nos quieren alquilar porque la mayoría piensa que lo vamos a dejar botado ahí, pero no es así, él siempre va a estar acompañado y contenido”, contó Débora.
“Anoche, una pareja de chicos adictos le robó el dinero. Por suerte, la gente de seguridad de un edificio de la zona salió y lo defendieron”, revela la voluntaria quien confiesa que teme que Rubén baje los brazos. Además de la ayuda económica para conseguirle un lugar donde vivir, Débora remarcó la necesidad de brindarle contención psicológica: “Él está con depresión ahora, necesita hablar. Por eso sería muy bueno que algún psicólogo quiera sumarse a nosotros como voluntario. Nosotros siempre estamos, lo acompañamos y hablamos con él, pero no es lo mismo, no somos profesionales”.
¿Cómo ayudar a Rubén? Quienes deseen colaborar con la iniciativa solidaria pueden hacerlo poniéndose en contacto con Buscando Sonrisas al teléfono 3813949560 o a través de las redes sociales: “También nos pueden ayudar con donaciones de alimentos, ropa, abrigo y frazadas ahora que se viene el invierno”.