Trabaja desde los 11 años, pero el 1º de Mayo no sabe si festejará. Labura día y noche, pero pasa el tiempo y todo se le hace más difícil. Un testimonio duro, pero necesario y que representa a miles de tucumanos. VIDEO
Carlitos no tiene motivos para sonreír.
Carlitos, el histórico lustrabotas de la Plaza Independencia, está sentado en su banquito de madera. Desde ahí mira los zapatos pasar. Los señala y dice: “¿Se los lustro?”. Levanta la vista y la respuesta cada día más habitual es: “No, ídolo, gracias”.
“Lo primero que hago es sacarle la tierra al calzado, dejarlo limpio, echarle tinta, dejar que se seque, pasarle el cepillo y pasarle la pomada. Luego sacarle el brillo, pasarle el paño y la cera. Lo mismo con el otro zapato”, explica Carlitos, anclado en la esquina de 24 y Laprida.
Y queda muy lindo el calzado, todo muy lindo, muy brillante, muy reluciente, la gente se va contenta, sigue con su vida, da pasos firmes, a veces errantes, pero lo que no cambia es la cara de Carlitos: el único brillo que falta es ahí, en su rostro cansado de las penurias, de que no alcance.
“A este trabajo lo hago desde los 11 años hasta el día de hoy. He trabajado en muchas partes. Soy albañil también. Pero cuando no tengo trabajo en la construcción vengo a rebuscarme con esto. Pero no alcanza. La situación está muy mal. Todo está muy caro. Lo que gano no me alcanza. Cuesta ganarlo. No llego a comprar lo que necesito realmente. Es una lucha constante día a día. La plata se ha desvalorizado”, dice Carlitos.
Mientras muchas carnicerías ya trabajan con reservas, mientras circulan las bolsas de carbón, un kilo de tomate, dos de lechuga, un par de morrones, seis de tapa, dos de vacío, uno de costilla, mientras esa es la realidad de otros tucumanos, la de Carlitos es distinta, bien distinta.
“Estaba pensado un locro, pero como está la situación muy complicada. No sé, que Dios ponga algo en la mesa. Y que tengamos por lo menos ese día para pasarla bien, algo que haiga para pasarla bien con mi señora y con mis hijos, porque con el más chiquito somos siete. Pero no sé, la verdad que no sé qué habrá en la mesa el lunes”.