NUESTRO PATRIMONIO

Fascinante: la historia desconocida y el futuro de la Cerámica Matas en Tucumán

Los hornos de la ex Cerámica Matas se encendieron allá por el año 1948, cuando el proyecto ejecutado por el Ingeniero Roberto Herrera cobró vida. Lo que pasó después es de película. Mirá el video. | Por Arq. Gabriela Neme

16 May 2023 - 17:04

Cerámica Matas, todavía ahí.

Los hornos de la ex Cerámica Matas se encendieron allá por el año 1948, cuando el proyecto ejecutado por el Ingeniero Roberto Herrera cobró vida, imponiéndose en el paisaje urbano de la Av. Belgrano al 3400 como un gran volumen sobre un extenso terreno de dos manzanas (44.088 m2). La fábrica se desarrolla en un volumen de una única nave con cubierta a dos aguas y grandes dimensiones (156,70 mts. de largo por 42,30 mts. de ancho y 11,10 mts. de altura total). En el conjunto se destaca la chimenea que se transformó en un mojón de referencia dentro de la ciudad, y a la vez reveladora de su función interior.

Se trata de una de las pocas fábricas locales que quedó inserta dentro de la trama urbana circundante que fue consolidándose durante la década del ‘40, etapa durante la cual se profundizaron las bases de una ciudad en expansión que comenzó a extenderse superando los límites de las cuatro avenidas en forma de barrios. Entre ellos, cercano a la Cerámica Matas, se desarrolló un barrio de casas modestas, residencia de los trabajadores de la fábrica. 

Para materializar la fábrica se adoptó un sistema constructivo tradicional, con estructura de hormigón armado, muros de ladrillo a la vista y cubiertas de chapa sobre envigado metálico. El volumen es de estilo Neocolonial tardío, muy apropiado por poder plasmar la poética del ladrillo como material protagonista y por la tradición constructiva empleada. Sobre el frente principal, hacia Av. Belgrano, se coloca la inscripción original con las iniciales de la fábrica: CM, realizadas en chapa pintada.

En los años ´90 la fábrica fue vendida y su nuevo dueño decidió cerrarla hasta que a inicios del siglo XXI fue vendida nuevamente. Se conoce que su último administrador fue el Dr. Miguel Ángel Matas, cirujano y profesor de Anatomía en la Facultad de Medicina de la UNT. Este médico se destacó por sus originales finales de clase, cuando sorprendía a sus estudiantes con un espectáculo de magia, ya que ese era su hobby que brindaba también a los niños de su barrio y en cumpleaños infantiles para los que era contratado. 

Los avatares síndico-político-económicos de nuestra historia, desencadenaron el cierre definitivo de la Cerámica Matas en diciembre de 1996, tras haber sido, durante más de 40 años, la fuente de trabajo de cientos de familias de clase trabajadora y haber abastecido a toda la región de ese material honesto, genuino, noble, atemporal y tectónico, universal, pero a la vez tan nuestro, como es el ladrillo cerámico. 

Desde entonces en este sitio se sucedieron algunos proyectos que no llegaron a concretarse, así como lavaderos clandestinos, intentos de usurpaciones, depósitos de basura y residencia de personas sin hogar. Ocasionalmente el terreno que acompaña a la ex fábrica se transforma en sede de los parques de diversiones que visitan nuestra ciudad por cortos periodos de tiempo. 

En el año 2017, una empresa local encomendó un proyecto que permitirá darle nueva vida a la ex Cerámica Matas y a su predio para otorgarle una nueva función: un complejo de usos mixtos con actividades comerciales, culturales, gastronómicas y recreativas, además de incorporar departamentos para vivienda y oficinas en el interior del volumen de la fábrica, conservando el estilo industrial. El proyecto lleva el nombre de “Car District” ya que se prevé la instalación de concesionarias de autos, motos, cuatriciclos, servicio técnico, repuestos e incluso una escribanía para facilitar los trámites de compra, venta y transferencias. 

El estudio Sáez y Sánchez, a cargo del proyecto, afortunadamente priorizó la conservación del edificio de la fábrica, a pesar de no formar parte del listado de bienes patrimoniales de Tucumán, por considerarlo parte de nuestra memoria urbana colectiva. Esta decisión se sustenta en que tras realizar un estudio de la patología estructural se comprobó que se encuentra en condiciones óptimas para ser refuncionalizado. El desafío será recuperar la chimenea, que se encuentra muy agrietada, pero representa una pieza clave del complejo edilicio. 

El fuego se apagó, el humo ya no se escapa a través de la chimenea de la fábrica, en el gran espacio de la nave central solo queda el eco de los obreros que trabajaban incansablemente para producir una a una las piezas de ladrillo, soportando las altas temperaturas que transmitían los hornos. Sin embargo, este espacio es la prueba de que el patrimonio puede ser versátil y capaz de transformarse para acoger infinidad de nuevos usos. Como reza la frase: “nada se pierde, todo se transforma”, ya que esperamos continúe latente en la memoria de los tucumanos. 


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