De su cuello no cuelga ningún tipo de medalla, ni tampoco ostenta tener cuadros distintivos, y mucho menos le pasó algo transcendental que lo haya marcado de vida. Él simplemente es de esos casos pequeños, historias bien escondidas en nuestro Tucumán, que al conocerse, genera suspiros de orgullo, alientos de esperanzas y un verdadero testimonio de admiración.
Don Tula y su hijo, David.
Hay compromisos que rompen fronteras y que demuestran que pequeñas acciones pueden ser gestos enormes para el otro. Eso es algo que habita Arturo Zacarías Tula, quien a sus 84 años se unió a Lazos Solidarios Tucumán para ser voluntario y ayudar a quienes llevan una vida al límite, rozando la marginalidad o más aún, los que están en ella.
Don Tula, como le dicen sus compañeros, amigos y familiares, es una persona que no tiene problema alguno en arremangarse las mangas con tal de darle una mano al que está al lado cuando más lo necesita. “Le gusta ayudar a las personas. En el barrio lo ubican porque algunas veces suele cocinar una olla grande de locro y compartir entre los vecinos”, comentó su hijo David, quien también es voluntario en Lazos y fue el ejemplo a seguir para que Arturo forme parte de la organización.
Cabe mencionar que eltucumano.com preguntó por Don Tula para hablar personalmente con él, pero su hijo advirtió con un tono de gracia: “Tiene teléfono fijo, pero está medio sordito ja, ja, ja. Mejor te cuento yo y luego hacemos una transmisión en vivo con él de esos que hacen en eltucumano”. Por supuesto que aceptamos.
Para conocer un poco de su historia, Arturo Zacarías, nació en la ciudad de Juan B. Alberdi, en 1938. Más de la mitad de su vida la vivió al lado de Juana Azadte, con quien celebra 62 años de historia. “Mi mamá vivía en la Cocha y mi papá antes trabajaba proyectando los cines móviles al aire libre. Ellos se conocieron de esa forma, y ahí nació el amor. Se casaron y durante 1 o 2 años vivieron en Santa Ana, localidad reconocida por la leyenda del perro familiar, hasta que se mudaron a San Miguel de Tucumán”.
Haciendo memoria, David mencionó que su padre trabajó alrededor de 30 años en el ex Banco Provincia como ordenanza, “sirviendo café a los jefes, entre otras cosas”, y, aunque “no tiene algo transcendental que lo haya marcado en la vida”, es una persona “muy generosa y predispuesta con el otro, “y mucho más con sus hijos”.
Padre de 5 hijos y abuelo de 13 nietos junto a su mujer, a sus 80 pirulos es la primera vez que participa de un voluntario, algo que para su hijo es un “golazo”: “Es una persona que tiene bastante tiempo libre y que no le gusta salir demasiado a la calle. El que participe del voluntariado lo activa muchísimo a él. Toda la semana mi viejo me está preguntando cuál es el menú del martes que viene, qué vamos a hacer, podemos conseguir esto, lo otro. Lazos Solidarios lo volvió mucho más proactivo y la verdad, que es un golazo”.
Con respecto al vínculo afectivo que se armó cuando padre e hijo unieron fuerzas y voluntad para un mismo fin, David reconoció que “no era muy cercano a mi viejo y eso duró hasta que volví a Tucumán y comencé a acercarme a él y hacernos más compinches de muchas cosas. De hecho, cuando yo lo invité al voluntariado a participar me dijo que si sin pensarlo”.
Por una promesa
Si hoy David consigue ayudar, mejorar o cambiar vidas tucumanas es por una promesa que supo hacer, 4 años atrás, cuando vivía y trabajaba para una empresa internacional en Buenos Aires. “Conocí Lazos Solidarios a través de Instagram y lo que recuerdo es que al principio comencé a colaborar haciendo donaciones por Mercado Pago, pero luego me prometí que, en el caso de que se dé la posibilidad de pedir traslado y volver a Tucumán, iba a entrar de una al voluntariado y así pasó. Regrese y hoy ser uno de los coordinadores es un golazo para mí".
Para él, ya finalizando la charla con eltucumano.com, el voluntariado es un lugar donde no existe la bandera política ni religiosa, solo el bien común de ayudar a personas en situación de calle, brindando un plato de comida caliente y un abrigo a los más necesitados. Y claro está que estos son los casos pequeños, los invisibles, que no tienen una difusión masiva y, aun así, pueden tener la fuerza para cambiar vidas.
Por último, en caso de querer hacer donaciones, comunicarse a instagram: Lazos Solidarios Tucuman o al whatsapp 381-2094479.