Además del tocinito del cielo, los palos de Jacob, los sanguchitos de miga y el buen café, los tucumanos recuerdan este lugar por sus personajes de cada día: Pascualito, Beto Rivas, Pancho Galíndez los habitué de "El Buen Gusto" hace 40 años, retratados en una antigua poesía. ¿Los conocés?
Hace algunos días, el recuerdo de los tucumanos se albrotaba de a montones con una nota de la arquitecta Gabriela Neme para eltucumano, en donde relataba a grandes pero intensos rasgos, la historia de El Buen Gusto, la confitería tucumana fundada por los hermanos Roig, y que fue la cafetería más emblemática de todos los tiempos, casa de ideas, casa de debate, casa del café, y por supuesto, casa de las más ricas masas: como un aluvión de deseo, los tucumanos y tucumanas comenzaron a partir de esta nota, a recordar los tocinitos del cielo, los palos de Jacob, los sanguchitos de miga, y muchísimos elementos más, que conforman el recuerdo del primer bar con café expreso de Tucumán.
Entre los nostálgicos lectores, uno de ellos encontró la oportunidad perfecta para sacar a la luz una poesía al Buen Gusto que escribió allá por el año 1976, seguramente movido por la agitada inspiración de haber sido parte de este café que fue espacio tan fundamental para la revolución tucumana más sonada de todas: El Tucumanazo.
El cariño por un lugar, la nostalgia y el recuerdo de lo que –pese a su inexistencia física- ya es patrimonio cultural de nuestra provincia, llevaron al monterizo Héctor Monayer a compartir con todos esta poesía en donde se enumeran algunos de los personajes más característicos de la cultura tucumana, que transitaban casi a diario las mesas cafeteras del Buen Gusto, a media cuadra de nuestra plaza Independencia: Pascualito, Beto Rivas, Pancho Galíndez, el negro Gallo, Rubén Rosino, el flaco de al Zanella, Mariela, la muñeca… ¿Reconocés a estos personajes?
Acérquese a conocerloIntelectual, confidente, casi familiar y antiguo
Su particular ambiente
Se despliega generoso en el corazón del centro.
No hay allí sombrías levitas
Ni damas de doble te
No hallará desconocidos
Ni verá con insolencia
Que habite por sus salones
La prepotente figura de algún caballero inglés
Y solo por su vereda
Verá pasar receloso
Como temiendo el contagio
El elegante snobismo
De uno que otro niño bien
Tampoco verá un obrero
Pero escuchará que el humo
Le cuenta un poco de todo
Como llamándole a entrar
Por lo demás, si una vez
Analiza hacia lo hondo
Hasta lo que ni imagino
Hallará.
Usted debe conocerlo
Descubrirá su letargo
Numismático y sencillo
Antiguo como la historia
Y tenaz como el destino
De sus intactas paredes
Allí los intelectuales
Cultores del desvarío
Le darán vuelta a la vida
Con agudeza y estilo
Existencial y cansado
Pelo largo brazo virgen
Un “hippie” vendrá a su lado
A desnudarle el origen
Conocerá a los más lúcidos
Constructores de esperanza
-políticos ellos- diestros
Con la pluma y con la labia
Más acá del mostrador
Con su ginebra y su estrella
Desprendido de camisa
Medallón desocupado
Descubrirá la presencia
Deslumbrante del artista
Qué supermercado amigo
Elocuente sombrío y ágil
Con los números y el gesto
El mago de las finanzas
Se devanará los sesos
Hasta ubicar su cliente
(y lo hallará a ud. No lo dude
Si llevas corbata y saco)
Podrá adquirir una casa
Reloj, anillo, emociones
y; ¡ojo! Al primer descuido
alguien le dirá al oído:
“Amigo, para usted tengo dos carradas de limones”
Venga, siéntese conmigo
Le mostraré los políticos, los artistas, las mujeres
Los exquisitos, los hippies
Los próceres, la belleza de ese ángel que nos visita
La delicada presencia de un grupo de homosexuales
La clandestina presencia
de un “canasta” disfrazado
Y si su audaz perspicacia
no detecte empleados públicos
Le explicaré que ha pasado.
Venga, debe conocer todo esto
Yo al sentarme brazo en alto
Dibujaré con los dedos en forma de “V” y de “C”
Nuestro pedido elocuente:
¡dos cafés! Y Pascualito
Bonachón y complaciente
Despierto siempre apurado
Ha de dar desde un costado
un grito de punta a punta:
“¡Marchen dos recomendados!”
Venga, espero que no tenga
igual problema que yo
Y si lo tiene, no importa
Aquí los mozos entienden
Serviciales y dispuestos y “al piso nadie se corta”
Bueno, entremos ya en ell asunto
Que no todo es alegría
Del bar este oscuro ambiente
Verdes mesas, verdes sillas
Cobijan más de un ejemplo
De carencias y se inclinan
Y con el peso a sus espaldas
De todo el tiempo perdido
Hilvanando con modestia
De penúltima agonía
Los pilares de otro sueño
Otra esperanza
Otra vida ¡Qué le va a hacer
Hay de todo!
Conforman esa maraña
De solemnidad y olvido
De sabiduría y cariño
De ilusiones y disgustos
Que la vida ha designado
Y ha signado con el nombre
Y el destino de “Buen Gusto”.
Mire si tengo razón
Ya está pasando la puerta
La elegancia vertical
De lino de nuestros ejemplos
Es perfecto su bigote
Su paraguas bien dispuesto
Su andar pausado delata
Su disposición de prócer
de este tiempo
Su sonrisa es un saludo
Cargado de perspicacia
Radicalmente senero
Candidato y favorito
Democrático su acento
Café de oro bien ganado
Ha de acercarse diciendo:
Mucho gusto, Beto Rivas
Encantado caballero.
Ahí está Pancho Galíndez
Poderoso y adherente
Sus pájaros le rodean
Estrepitosa presencia
Torpe el gesto, audaz la frente
Su crítica es la sentencia
Inapelable y certera
Si habrá su silla de ruedas
Recorrido los rincones del artista y la cultura
Descubriéndole las cuevas
Y el origen a las artes y a las letras
Hacia su mesa van ellos
A traducirle sus ganas
Y depositar su ciencia
Mientras (de oro) la ginebra
Atraviesa la pajita y llegan
Celuloides y pinceles
Arcillas, libros, violines
A recorrerle la esencia
A veces cuando una niña
–dulce piel negros cabellos-
Se le acerca demasiado
El pancho rompe el hechizo
Hombre ya en su espera largo
Y aparatoso y sensible
Se dispone a devorarla
Del Buen Gusto hacia aquel lado
Casi en la esquina, en el quinto
Todo Jujuy lo saluda
Todo el Norte un solo grito
De allí baja el Negro Gallo
A hacer dos, tres cafecitos
Un rato aquí, un rato allá
El anda como copera
Sentado a todas las mesas
Viene, saluda, conversa
Repasa un dato y se aleja
Si la época es buena, estudia
Cuando hay crisis, compraventa.
El lee poesías de “Machado”
Donde hay guitarrrera llega
Hipódromo los domingos
Jurídicamente espera
Y a la hora de los negocios
Secretamente se acerca
A ofrecerle el mejor precio
Por los limones que tenga
Mandinga y cuando se trata
De los asuntos sociales
Todos los fatos maneja.
Mire usted el mostrador
Unos pasos adelante
Que mesa señor y qué hombre
Para agasajar la tarde
Madre patria, tiempo oscuro
Las fronteras lo empujaron
Dejándolo caer aquí
Y desde no sé qué tiempo
Anda buscando laburo
Desde entonces escenario
Y desde allí el hombre duro
Libertad, Antonio Caro, teatro profesional
Vive aquí, de cuando en cuando
Actúa como quien lucha, descubriéndole a la vida
La razón para alegrarse
Con difusión y cultura
Lucha como quien actúa
Haciendo malabarismos
Dinero va, deuda viene
Siempre al borde del abismo
Hoy el teatro está rezado
Ni importa si con la radio
no faltará qué tomar
(tiene un sueldo que ni alcanza
para vivir al fiado)
- Qué vas a almorzar Gallego
¿cerveza o vino?
- Ginebra (dirá)
Es invierno
Y hay que alimentarse bien
De tanto tocar el fondo
Corro el riesgo de irme abajo
Debo guardar energías
Si ando buscando trabajo
Sin duda el juicio con él:
Vivir, su mejor papel.
Vea ese otro
Si es su historia
Digna de algún monumento
La “Zanella” que lo lleva
Conoce más las esquinas
que todos los colectivos
gran giro al flaco
No se lo busca, se lo espera
y en cualquier momento llega
Su paso cooperativo
Viste de traje el local
Rubén Rosino, qué ejemplo
Ex tordo profesional
Implacable ayer, hoy manso
Escarmentado su asecho
De darle vueltas al cielo
Atractivo de una dama
Paciente como un carancho
Y obstinado en su destreza
Hasta que llegue
el momento de asentarse
Su mano izquierda y expoerta
Acomoda la figura varonil de su bigote
Mientras estudia mirando
La juvenil hermosura
De una muchaccha cercana
Hasta desnudarla y cuando
La cosa se pone espesa
“¡Chiqui!” dirá la patrona
“¡Pero Flaqui!” dirá él
Y después se hará el… silencio
Dios mío ahí está ella
Mirela
Que si la viera, Apolo se quedaría
A admirarla con nosotros
Mariela, dulce muñeca
Cuando la tarde sostiene
La voluntad hecha cebo
Y el hastío golpea la puerta
De los próceres llega ella
Y se adueña del silencio
Que suerte tienes poeta
Dios te dio no sé si dientes
Pero que pan, madre mía
Con esa panadería
Las ganas se hacen jauría
Y los sesos se devoran en las mesas
Para encontrar el camino
que conduzca hasta su encanto
Pero ella es solo dulzura
Frágil
Total
Soberana
(el secreto es no tocarla)
Paloma vital flor pálida
Vence la tarde gastada
Y el humo teje los velos
Para dotar a Buen Gusto
Del milagro que faltaba
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Los números delatan
En su comercial espera
Jorge Tano, compraventa
Turco – negocio – cuidado
Época de crisis seria
Para el país y para el bolsillo
Lo trae de la cosechera
Mucho tiempo en el asunto
Le fue afilando el cuchillo
Ofreciendo lo que sea
Él anda como la taba
Pero con tanta experiencia
Que si de su lado es suerte
A usted seguro lo clava.
¿No lo ubica? No se aflija
- Busque en el bar un sombrero
más chico que una cabeza
- Obsérvelo, si se agacha, saliva
el piso y refriega
es él, sin dudas que espera.
A veces cortado y triste.
Lo tironea la nostalgia
por el pago y su memoria
hecha práctica en el tiempo
se brinda en estas palabras:
“Quiere irme, ya no se puede vivir
Este paí e un quilombo. Estambul e otra cosa
Vea, yo trabajau 50 año,
y está bobre como rata
Allá yo tiene una herencia,
la cobro y quedo paraú.
Todo en Turquía e ditinto
Si uste bobre, muere bobre
Si uste rico, muere rico
Aquí no le entiendo amigo
Si ayer bobre hoy día é rico
Mañana de nuevo bobre
Pasao mañana no sabe que va pasa
Si ayer e gobernador
Hoy día ta’ en cana
No entiendo
Todo en Turquía e distinto”
Vea usted este multiejemplo
Políticamente hablando
De la cortina hacia el este
Pide la palabra un flaco
Frágilmente desgarrado
Es un rubio el que contesta
(el chino fue consultado)
Y se levanta ofendido
Portafolio y de traje
Un colorado dolido
Que del gran jefe haya hablado
Ese rengo gorilón
Todo fue tratado allí
Trenza mayor, frente, clases
Subversión y sufragio universal
Bombo va, aurora viene
Se ha reducido el espacio
y el asunto es otra cosa
sin embargo, por aquí
la bronca no se hace “venia”
por más que suene el Clarín
Claro que faltan ejemplos
De este asunto centenario:
Marcos que cuchara en mano
Se acaba la azucarera
Ana María, que pasea
Llevándose el sol a cuestas
O los “muertos” que a Santucho
Le armaron un calendario
De “aguántame” y “te lo debo”
El “serpico” clandestino; el bigotudo de bongó
El actor desocupado
(Africa look – voz de trueno)
El turco casamentero
El muchacho delicado
Que no es ni café ni leche
(café con leche ganado)
La bailarina de mambos
Silvia – Jockey – sex – appeal
Vos “Chantún” que te das vuelta.
(gran director – gran teatro)
Vos Horacio Cafetero
(El varón de los cortados)
Vos pintor, que esta vez te hablo
“a nivel” asunto serio.
Vos también Gordo Olivera
(Reservás para otro invierno)
Y vos Toto, hombre tierno.
Vos, negro Finca y Señora
Y vos, pelao Mosca Muerta
Usted, señor delgadito
(Vena y lentes va quedando)
Que pone diez cucharadas
En su dulce café diario
Mientras tanto la diabetes
“dulzura” lo va apurando
Y usted que asoma el hocico
Etceteramente hablando
Gente linda
De Buen Gusto
Perdón hoy, que por el tiempo
Solo los vaya nombrando
Pero para aligerar
este ambiente ya pesado
prendan el ventilador
avión mayor, chupa todo
y colorín colorado, por ahora
este asunto ha terminado.
Héctor Monayer – 25 de mayo de 1976