Un repaso por la trayectoria y las influencias de quien se sumergió en el vasto océano creativo desde su infancia, y que hoy transmite su amor por el arte a las nuevas generaciones.
"El arte es transformación, capricho y cambio": viaje íntimo y diálogo a corazón abierto con el artista tucumano Daniel Gamboa
Voz del alma que se manifiesta en innumerables formas; color, sonido y palabra que inhala y exhala transformación. Puente entre lo real y lo ideal, profundidad de nuestra existencia reflejada en vastas pinceladas. La propia definición que no puede ser definida, así como el ser humano que todo el tiempo muta hacia lo desconocido.
Para Daniel Gamboa, el arte abarca todo esto y más: "Es el mismísimo lenguaje universal que une al mundo, la esencia que nos hace humanos y que nos permite expresarnos subjetivamente y comprendernos mutuamente. El arte es transformación, capricho y cambio constante; es la expresión, la queja y la reflexión de una sociedad liberada de marcos lógicos. Y, por sobre todo, actúa como un escape de la realidad cruda que producimos día a día".
En ese vasto océano creativo, y con 28 años, el tucumano supo sumergirse, y plasmar su visión única en el lienzo, fusionando creatividad, experiencias y reflexiones. De lo que él recuerda, la inclinación por las artes, comenzó de changuito: "Mi vieja solía dibujar y a mí me emocionaba verla. Por otra parte, estaba mi viejo, que era durísimo para el lápiz, y aun así lo intentaba. Eso sí, siempre con humor”, compartió con eltucumano.com al rememorar aquellos nostálgicos días de su infancia, cuando apenas tenía 4 o 5 años. Desde entonces, ha logrado fusionar de manera armoniosa los dos lenguajes artísticos de sus padres. Con el tiempo, estas influencias han evolucionado y se han integrado de manera orgánica en su producción artística actual.
Después de cursar en la Escuela de Bellas Artes de la UNT, completó con éxito su licenciatura en Artes Plásticas y actualmente se encuentra inmerso en la etapa de formación como profesor en Artes Visuales con el sueño de transmitir su amor por la expresión artística a las nuevas generaciones. Pero su camino no fue fácil. Tuvo que enfrentarse a sus propios miedos, dudas e inseguridades, que lo hicieron pensar en renunciar más de una vez. “No sé si peleado del arte, pero sí resignado. Hubo momentos en que me dije: bueno, no es para mí que sé yo. Hasta que crecí y aprendí a gestionar mi trabajo, a disciplinarme y no dejar de aprender y estudiar. El trabajo como artista es muy pesado, aunque se piense lo contrario, y te demanda muchísimo tiempo. Hay que tener mucha disposición para trabajar con las artes en el contexto que compartimos los tucumanos, por ejemplo”, confesó.
Sin embargo, logró superar esos obstáculos y hoy vive en plenitud de lo que ama. No estuvo solo en su proceso. Contó con el apoyo de diferentes personas que lo acompañaron y lo alentaron en su formación como artista. “Tuve la suerte de ser acompañado en muchas etapas en mi construcción, entre ellos artistas, docentes y personas que creyeron en mi trabajo y supieron impulsarme positivamente”. Y a diferencia de lo que cualquiera podría decir, para él, el arte no es solo un don, sino también un resultado de la educación. “Tener un don me parece sobrevalorado. Estoy convencido que la educación es aquella que le da una dirección y un sentido a ese llamado “don”. Creo que la educación es indispensable para que los jóvenes puedan explotar su potencial en cualquier área, sea artística o no”.
Dicen las lenguas que saben que el arte en un vehiculo de experiencias, que todo lo que toca transforma y lo hace, entonces, cómo describe lo que incursiona? "Pregunta difícil ja, ja, ja el arte que incursiono tiene que ver mucho con lo que hable en un principio, poder mezclar mi lenguaje técnico con lo que tengo para decir, sería en pocas palabras. Fusionar lo lindo que dibujaba mi vieja con el humor de mi viejo y así poder hablar de cualquier tema, desde cosas incómodas hasta lo más trillado con un toque de mi perspectiva de transformar humorísticamente las cosas. Aun así, me tomo con mucha seriedad y respeto las artes y abogó por ellas, en la cual fuere su disciplina".
Cuando se le pregunta sobre si ha volcado penas y tristezas en su arte, Daniel reflexionó sobre la inspiración diaria y la interpretación única que cada individuo le da a su experiencia. Utiliza sus personajes como vehículos de expresión, a menudo editando la realidad para transmitir su perspectiva. "El espectador es un factor importante en mi obra", destaca.
Este tucumano, con su mirada y su habilidad para fusionar lo bello con lo humorístico, emerge como un artista que no solo refleja la realidad, sino que la transforma en algo nuevo y provocativo. Su viaje desde la infancia hasta la plenitud artística es un testimonio de perseverancia, disciplina y la importancia de la educación en el desarrollo del potencial artístico. En cada trazo, Gamboa redefine el arte como un diálogo entre la experiencia cotidiana y la creatividad transformadora.
Aquí algunas de sus obras